Opinión

Erdogan pretende someter a Europa

16 de marzo de 2017

erdogan des_El frenético deseo de Recep Tayyip Erdogan de vencer en el referendo que lo ungiría en el poder supremo de Turquía por largo tiempo lo llevó a enfrentarse con Alemania primero y con Austria y Holanda después. La pretensión del presidente turco de participar él mismo o algunos de sus ministros en diversos actos de proselitismo en esos países chocó con la negativa de sus gobiernos, que argumentando distintas cuestiones de seguridad no accedieron a su reclamo.

Entonces, Erdogan no tuvo mejor idea que calificar como una práctica nazi, la anulación de los concentraciones políticas de Alemania donde hablarían sus ministros, y no conforme con ese exabrupto, acusó a continuación a Holanda, -país que celebró este miércoles sus elecciones legislativas-, de “nazi y fascista” por motivos similares.

El tono incendiario de Erdogan y sus lacayos a Alemania y Holanda se inscribe en el contexto de una campaña proselitista desaforada. El presidente turco y sus ministros buscan el sí de sus ciudadanos del exterior para la consulta constitucional del próximo 16 de abril, que de aprobarse llevaría a Turquía a un régimen presidencialista. De acuerdo a algunas fuentes, de los casi seis millones de turcos del exterior, están en condiciones legales de emitir su voto la mitad de ellos.

Evidentemente, las encuestas locales no favorecen demasiado al líder turco, por lo que contar con los votos positivos del exterior se ha vuelto prioridad para Erdogan. El domingo, en un acto político en la localidad de Kocaeli, el presidente turco buscó exacerbar los ánimos de las comunidades turcas de la diáspora. “Me dirijo a nuestros ciudadanos fuera del país. Sabéis lo que tenéis que hacer contra los enemigos de Turquía, ¿verdad?”, manifestó.

En tanto, los expertos no coinciden en el perfil político de los turcos que viven en los estados europeos. Seguramente, aquellos que aun no consiguieron obtener la doble ciudadanía en los países donde trabajan, voten a favor de la propuesta de Erdogan. En Alemania, la opinión pública choca contra el fervor que muestran por Erdogan muchos jóvenes de origen turco, pero nacidos en el país. Al mismo tiempo, hay centenares de miles de turcos que jamás votarían por el recalcitrante mandatario que los denigra cada vez que tiene ocasión.

Pero, hay otro factor a tener en cuenta con el frente interno de Turquía. Al confrontar con los poderosos países europeos, Erdogan busca victimizarse tratando de ganar la simpatía de aquellos que no terminan de decidir su voto. Siempre es provechoso para un líder totalitarista como él, marcar la existencia de uno o varios enemigos externos que “amenacen” la seguridad de su país. Sobran los ejemplos de quienes utilizan ese método para ganar o sostener adeptos.

Este choque de Erdogan con Europa puede tener consecuencias imprevistas. Por de pronto, la Unión Europea se alineó con Holanda y advirtió a Turquía que cese con sus diatribas. También se supo que un alto organismo europeo de promoción comunicó la suspensión de varios programas que beneficiaban a Ankara.

Ahora, cabe preguntarse si estas señales que envía Erdogan son juzgadas correctamente por los gobernantes europeos, muchos de los cuales mantienen grandes expectativas económicas tanto con Turquía, como con Azerbaidján. Armenia tiene muchas cuentas pendientes con esos dos países, tal vez haya llegado el momento de poder cobrarlas.

Jorge Rubén Kazandjian

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