Matías Tajerian es de la primera camada de egresados de bioingeniería en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y forma parte del equipo del Hospital Italiano que trabaja en Artemisa, un equipo de inteligencia artificial para la evaluación de densidad mamaria en imágenes.

Matías Tajerian: “La micro militancia es clave”

19 de diciembre de 2019

Primera generación de armenios en Argentina por parte materna y segunda del lado paterno, Matías fue al Mekhitarista desde jardín hasta la secundaria. En 2009 viajó por primera vez a Armenia y en 2010 volvió para hacer Ari Dun, un proyecto donde viven con familias locales. Hoy ejerce la micro militancia armenia en todos los ámbitos de su vida.

—Contanos sobre tu formación.

Toda mi escolaridad la hice en el colegio Mekhitarista y después hice Bioingeniería en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Es una carrera relativamente nueva y fui de la primera camada que se recibió. Había empezado con Ingeniería Química porque en ese momento Bioingeniería no existía. Cuando se abrió me cambié porque era lo que quería hacer. Al final de la carrera presenté el proyecto final sobre “sistemas de soporte a las decisiones clínicas” en el área de Informática en Salud. Son herramientas que ayudan al médico a tomar decisiones. Mi tesis fue sobre modelos de riesgo de cáncer de mama, para predecir a partir de ciertas variables de la mujer qué probabilidad de desarrollarlo tiene en los siguientes cinco años. Eso permite separar mujeres de alto y bajo riesgo y según eso se hace un seguimiento más exhaustivo o no. Al año de recibirme entré a trabajar en el Departamento de Informática en Salud del Hospital Italiano.

—¿De qué se trata el proyecto de Inteligencia Artificial aplicada al Análisis de la Mamografía?

—Dentro del Departamento de Informática en Salud del hospital está el Programa de Inteligencia Artificial para la Salud del Hospital Italiano de Buenos Aires (PIASHIBA). Son herramientas de inteligencia artificial aplicadas a imágenes como placas de tórax, imágenes de lunares, mamografía y varias más. Son como bichitos que miran las imágenes y sacan conclusiones en base a ese estudio. En el caso de las mamografías que es donde estoy trabajando este bichito que denominamos Artemisa categoriza la densidad mamaria. Con estos resultados los médicos separan a las pacientes de alto riesgo y proceden con la ecografía mamaria donde la densidad ya no es un problema. Concretamente, Artemisia hace esta categorización.

—¿Hace cuánto empezó este proyecto?

—El proyecto es en conjunto con el Servicio de Diagnóstico por Imagen. La doctora Karina Pesce es la jefa de la Sección de Diagnóstico e Intervencionismo Mamario del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del hospital y el doctor Daniel Luna es el Jefe del Departamento de Informática en Salud. En noviembre del año pasado se empezó a gestar la línea de investigación de inteligencia artificial. El objetivo para 2019 era ya tener implementado en el flujo de trabajo médico la línea de mamografía y lo logramos. Hace tres meses que quienes hacen las mamografías en el Hospital Italiano de Buenos Aires están asistidos por Artemisia. Para los próximos años queremos darle mayor información como que detecte tumores malignos, lesiones, tratar de embeber dentro de esa red neuronal las distintas observaciones que hace hoy un médico. Es un proyecto ambicioso.

—¿Cómo fue la experiencia de Ari Dun?

—Fue una experiencia increíble. El año anterior había ido de viaje de estudios y fue muy emotivo por ser la primera vez que estábamos en Armenia. Ari Dun nos dio la oportunidad de conocer el día a día de las familias y a otros chicos de distintas partes del mundo.

—¿Cuál es tu visión de la comunidad?

Un objeto: Mi papá falleció cuando tenía 18 años y en 2000 cuando viajó a Armenia armó el documental “Armenia, tesoro oculto de la humanidad”. Resume el amor a la patria, el trabajo y la trascendencia.

—Creo que la comunidad en Argentina es súper fuerte. En las marchas del 24 de Abril siempre se suma más gente. El centenario fue un antes y un después por la cantidad de actos, convocatoria y llegada que tuvo. Cuando era chico los que no estaban metidos en la comunidad no hablaban del Genocidio, no se sabía tanto. Ahora por lo menos les suena. La comunidad está muy activa. Es muy valorable el trabajo de difusión para instalar nuestra historia. En ese contexto, la micro militancia es clave. Por ejemplo, a veces se subestima la parte gastronómica de la comunidad pero es una gran puerta de entrada. Nuestro mensaje tiene que trascender la comunidad.

—¿Cómo es tu micro militancia?

—Quizás no tenga el alcance de las grandes instituciones pero desde el lugar donde estoy hago mi aporte. Todos mis compañeros de trabajo, mis docentes y compañeros conocen de la Causa Armenia. Poder generar empatía y contarles sobre la historia armenia a los que no la saben o solo conocen la comida es un gran aporte también. No es una militancia a nivel institucional pero es una pequeña militancia desde el lugar donde cada uno está. Durante mis años en la facultad formé parte del Centro de Estudiantes y un día llegué y había una bandera armenia colgada. Estuvo varios años porque cuando volví a dar clases seguía estando. También muchas personas me preguntan por el origen de mi segundo nombre, Nazareth, que es por mi bisabuelo que lo asesinaron en el Genocidio. A veces ese es el pie para contarles la historia de mi familia.

Sofía Zanikian
Periodista
sofi.zanikian@outlook.com

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