La visión de Armenia e India del Corredor Norte-Sur

01 de abril de 2021

Este mes, el embajador de la India en Irán, Gaddam Dharmendra, anunció que su país planeaba conectar el puerto de Chabahar, ubicado en el sudeste iraní con Eurasia y Helsinki, a través de una ruta que atravesará el territorio de Armenia.

La noticia del Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur (INSTC) generó un gran entusiasmo por parte de la prensa armenia. Incluso, el vice primer ministro, Dikran Avinian, se reunió con el representante indio en la república y discutió formas de impulsar el comercio bilateral y el papel armenio en este proyecto.

El plan en torno al INSTC se discutió por primera vez entre  India, Irán y Rusia en 2000 en San Petersburgo, pero llegó a incluir a países como Azerbaiyán, Armenia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turquía, Ucrania, Bielorrusia, Omán, Siria y Bulgaria, en condición de observadores. El mismo prevé una red multimodal de 7.200 km con rutas de barco, ferrocarril y camiones de carga con el objetivo de reducir los costos de transporte entre un 30 y un 40%.

La visión de India.

Además de aumentar la conectividad comercial, esta es una estrategia de Nueva Delhi para contraponer el proyecto de la nueva ruta de la seda que China ha estado desarrollando en los últimos años. El objetivo es crear una ruta por Asia Central sin pasar por el corredor económico China-Pakistán, dos de los rivales de este país a nivel geopolítico.

El proyecto tiene sus desafíos. Debido a esta situación planteada, esta realidad puede poner a Irán en el deber de elegir entre India y China y las rutas planteadas por cada uno. Por su parte, la posición armenia se basa en la necesidad de conseguir inversiones extranjeras directas para reactivar y reconstruir su infraestructura.

Si Armenia se une al INSTC, entonces tendría pasajes tanto al Mar Negro como al Golfo Pérsico. Lo que facilitaría a los cargadores armenios ingresar a mercados internacionales y exportar sus productos mediante procedimientos simplificados tanto por tierra como por mar.

Con este fin, Armenia se propuso construir la carretera de transporte “Norte-Sur”, de 550 km de longitud, para facilitar la comunicación con Irán, Georgia y más allá. Parte de la obra está siendo ejecutada por la empresa china Sinohydro Corporation. En este sentido, Armenia sigue tratando de encontrar patrocinadores e inversores privados para que el proyecto sea económicamente más viable.

La visión de Armenia.

La línea de ferrocarriles de norte a sur significaría un importante tránsito de productos básicos entre Europa y la región del Golfo Pérsico, que, según las previsiones, puede alcanzar las 18,3 millones de toneladas por año.

Sin embargo también puede generar un problema y es que el principal socio en la región, Irán parece reacio a otorgar un préstamo para la construcción de la parte armenia del ferrocarril. Además, Azerbaiyán se ha convertido en un fuerte competidor en este proyecto y, a diferencia de Armenia, está más involucrado en la construcción de nuevas vías de tren.

El director del Centro de desarrollo de cooperaciones estratégicas Armenia-Irán, Pooya Hosseini, aseguró recientemente que los intereses geopolíticos están cambiando. El eje Pakistán-Azerbaiyán-Turquía ha empujado a India a incrementar su interés en Armenia y la posibilidad de que el INSTC pase por su territorio, ya que es el único país de la Unión Económica Euroasiática con frontera con Irán.

Sin embargo, dada la ventaja de Azerbaiyán con respecto a sus infraestructuras, Armenia debe participar en la India y buscar socios comerciales e inversores para el corredor Norte-Sur, que es muy costoso para el gobierno armenio.

Al unirse a tales proyectos, Armenia no solo se liberaría del aislamiento comercial impuesto por Turquía y Azerbaiyán, independientemente del desbloqueo de las rutas comerciales entre Ereván y Bakú, sino que también se convertiría en un jugador crucial y podría atraer el interés de las potencias regionales emergentes.

Yeghia Tashjian

Nota de Armenian Weekly

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