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Los scout de Ararat y una visita a Shushí

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Ereván (Sofía Zanikian, especial para ARMENIA).- El martes 19 de julio la Región Sudamericana de Homenetmen que participa del HamaHomenetmenagán Panagum compartió la tarde con familias de Shushí, Artsaj.

Previo al inicio del campamento, toda la delegación viajó a Artsaj donde recorrió la muralla de Askerán y el monasterio de Kandzasar. Una vez en Shushí fueron a Shderdutz, el acantilado por donde subieron los fedayí para defender el país, allí pudieron ver Sondic que es un paraguas formado naturalmente y la Catedral de Ghazanchetsots.

En Shushí visitamos casas de familias y les llevamos yerba, unArtsaj-2-Scout mate y dulce de leche. “Fue una buena experiencia, nosotros fuimos con una familia que, a pesar de su bajos recursos, nos dieron todo lo que tenían”, dijo Ari Kodjaian (Ararat) que con su grupo fue a la casa de una familia compuesta por el padre armenio que participó de la guerra de Artsaj, madre iraní y dos hijos de 20 y 22 años. “Nos agradecieron porque la diáspora fuera a visita Artsaj porque las tierras son armenias y no muchos las visitan”, agregó.

Otro grupo visitó la casa de Hasmig y Kamo que vivían con sus dos hijas y sus parejas y los diez nietos. “Kamo había participado en 1995 de la guerra y perdió una pierna”, contó Franco Yacoubian (Arakatz). “El mate no les gustó, pero a los chicos les encantó el dulce de leche”, agregó.

“Fuimos a las casas de una familia compuesta por una mujer con Artsaj-3-Scoutsus tres hijos y en la casa de al lado el cuñado con sus dos hijos”, dijo Oriana Aharonian (Gamk). “Primero fuimos a la casa de la mujer que, a pesar de no tener luz, nos ofreció todo lo que tenía.

Comimos unos caramelos rusos y tomamos un té con una mezcla de hierbas y flores que era riquísimo”, agregó. Además les dieron de probar el dulce de leche y el mate. “Al nene de 8 años le encantó el dulce de leche”.

“También nos contó que ella vivía en Armenia con su familia pero cuando comenzó la guerra de Shushí se trasladaron e instalaron ahí. La mujer nos dio un beso y un abrazo muy cálido y nos dijo que esa era nuestra tierra y nos agradeció por estar ahí”, finalizó.

Fue una experiencia muy enriquecedora para todos los que participamos porque nos pudimos nutrir de sus vivencias y sentir un poco más de cerca lo que ellos viven.

 

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