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Masis Mayilian: “No es lógico creer que las concesiones territoriales reclamadas puedan llevar a una solución del conflicto”

Entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores de Artsaj

masis-mayilian_1Stepanakert (nkr.am).- Estimado señor ministro, tras el cambio de gobierno en Ereván, las consultas entre Armenia y Azerbaidján en torno al proceso de paz se intensificaron considerablemente (decimos “consultas” porque las verdaderas negociaciones, en las que participó Nagorno Karabagh, cesaron en 1997) ¿Cómo explicaría esto?

Después de la llegada al poder del nuevo gobierno, mantener la dinámica de las reuniones y consultas fue de cierta importancia tanto para la parte armenia como para los copresidentes del Grupo Minsk de la OSCE, incluso como una forma de demostrar adhesión al formato de mediación. La intensificación de estos encuentros está condicionada por el deseo de las partes de familiarizarse con los enfoques de cada uno con respecto a una resolución pacífica.

Los encuentros entre los ministros de Relaciones Exteriores se celebraron bajo la mediación del Grupo Minsk. Los contactos de más alto nivel fueron informales y se dieron por separado, en el marco de distintas cumbres internacionales. Como se sabe, está previsto celebrar el primer conclave oficial entre Nigol Pashinian e Ilham Aliev bajo el auspicio de los copresidentes.

Creo que la intensificación artificial de las consultas, a priori, puede no ser fructífera. Al parecer, las partes también se dan cuenta de esto. Por ejemplo, en febrero, los cancilleres de ambos países participaron en la Conferencia de Seguridad de Múnich, pero no planearon celebrar una nueva reunión en ese foro.

El primer ministro de Armenia insistió en la necesidad de involucrar a Artsaj en la mesa de negociaciones. ¿Cómo ve exactamente su inclusión?

En primer lugar, debe señalarse que Ereván y Stepanakert tienen el mismo enfoque de cara a restablecer el formato trilateral de negociaciones. Esto proviene de la necesidad de lograr un progreso real en el proceso de solución del conflicto. Existen todos los requisitos previos necesarios para el restablecimiento de este formato. Primero, después de un largo debate, en 1993 se llegó a la conclusión de que era necesario que Nagorno Karabagh participara como tercer parte en todas las etapas del proceso. Posteriormente, esta tesis se reflejó en el Resumen de Praga de la presidencia en ejercicio de la OSCE del 31 de marzo de 1995. El formato trilateral en sí mismo había sido aprobado anteriormente por decisión de la Cumbre de Budapest de la OSCE en 1994. En segundo lugar, como mostró el tiempo, este formato hubiera sido el más eficiente y productivo. Fue con este que se logró el único resultado tangible: el acuerdo bajo la mediación rusa, del 12 de mayo de 1994, de alto al fuego y cese de todas las hostilidades.

La fórmula para el éxito del formato es bastante simple: cada una de las partes representa directamente sus intereses y discute temas de su propia competencia.

El procedimiento para la participación de la República de Artsaj en las negociaciones puede basarse en esta fórmula. Como Nigol Pashinian ha declarado repetidamente, Ereván no tiene la intención de poner esto como una condición previa y mientras tanto llevará las negociaciones solo en su nombre. Esto significa que los problemas que se encuentran dentro de la competencia y los poderes exclusivos de las autoridades de Karabagh, no pueden discutirse en la actual dimensión bilateral Ereván-Bakú. Tal enfoque es objetivo y, creemos, puede servir como un mecanismo para el regreso de Artsaj a la mesa de negociación.

La gran mayoría de los proyectos para la resolución del conflicto propone reducir el actual territorio de la República de Artsaj al que tenía cuando era una región autónoma ¿Qué piensa de tales ideas?

Dado que el conflicto entre Artsaj y Azerbaidján no es una disputa territorial, la búsqueda de posibles formas de resolver el problema basado en concesiones territoriales no tiene sentido y no refleja la esencia del conflicto.

El hecho de que en 1988, cuando comenzó una nueva parte del altercado, los territorios que rodeaban al Óblast Autónomo de Nagorno Karabagh e incluso una de las regiones administrativas de este, estaban bajo el control de Bakú, indica que esto no es una disputa territorial. Es decir, el conflicto se produjo a pesar del hecho de que estas tierras estaban controladas por la parte azerí. Por lo tanto, es ilógico creer que las concesiones territoriales de Artsaj puedan llevar a una solución. También se debe considerar que tales propuestas afectan directamente al tema de la seguridad, que es una de las cuestiones fundamentales para Artsaj en el proceso de paz.

La entrega de territorios es una forma de destruir no solo el sistema de seguridad de Artsaj, sino también el de la República de Armenia, amenazando así la existencia misma de la población originaria en su patria histórica. En otras palabras este problema tiene un significado existencial para nosotros. Las declaraciones del presidente azerí demuestran que el objetivo estratégico del país islámico no es solo dominar Artsaj, sino también la región armenia de Syunik, e incluso la propia capital Ereván. Debemos tomar en serio las declaraciones del jefe de estado y del comandante supremo de las Fuerzas Armadas de Azerbaidján y no facilitar su camino hacia su objetivo estratégico. Por el contrario, es necesario seguir tomando medidas militares y político-diplomáticas para disuadir las políticas agresivas y expansionistas de los líderes azerbaijanos.

Vale recordar que Artsaj ha declarado repetidamente la imposibilidad y la inadmisibilidad de regresar al pasado, en términos territoriales y de status. Además, el 15 de julio de 2009, después de que se hicieran públicos los enfoques propuestos por los mediadores para la solución del conflicto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Artsaj emitió una declaración sobre la necesidad de reiniciar este proceso de negociación distorsionado, haciendo que este estado regrese a la mesa de negociaciones como parte de pleno derecho. Aún hoy, esta posición de Karabagh permanece sin cambios.

También se debe tener en cuenta que en la declaración mencionada anteriormente, la cancillería subrayó que estos intentos de volver al pasado no solo son contraproducentes, sino que también llevarían a una nueva escalada del conflicto.

En el verano comenzará en Nagorno Karabagh la campaña de cara a las elecciones presidenciales. Ya se sabe que Arayik Harutyunyan, Vitaly Balasanyan y Samvel Babayan están listos para participar de las mismas. Anteriormente, usted también participó en la votación, logrando un resultado considerable. ¿Está dispuesto para participar nuevamente? ¿De qué dependerá su decisión?

Durante la conferencia de prensa sobre los resultados de la política exterior de 2018, respondiendo una pregunta similar por parte de un periodista, señalé que es demasiado pronto para hablar sobre mis planes de cara al año que viene. Deberíamos utilizar este tiempo de manera efectiva para implementar las tareas establecidas por el gobierno para la cancillería y para llevar a cabo las disposiciones del programa político del presidente Bako Sahakian para 2017-2020. Solo de esta manera podemos garantizar el desarrollo continuo, coherente y sostenible de Artsaj.

 

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