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Mesrob Mashdots y la creación del alfabeto armenio: La revolución es únicamente cultural

Somos la traducción de un sueño que Dios no puede recordar”

Emmanuel Taub

Sin demasiada precisión arqueológica, ubicaremos al egipcio como el primer alfabeto ya que resulta el disparador de lo que fueron futuras lenguas como el latín y el griego, que se inspiraron en sus jeroglíficos. La necesidad de comunicación del hombre más allá del habla lo lleva a transmitir su pensamiento a través de una escritura. Nada menos.

El armenio como idioma resulta una ramificación de la familia de lenguas indoeuropeas. La primera mención a los armenios en la historia la hallamos en la inscripción del siglo VI AC de Darío I en Behistún. Desde entonces, los armenios han estado presentes en la zona limitada por el monte Ararat, el lago Van y las fuentes del Tigris y el Éufrates. También, el nombre Hayasa, que se halla en testimonios hititas procedentes de la Edad del Bronce, nos recuerda el de “hay” (armenio): gentilicio con el que se denomina al armenio y que está relacionado con Hayastán (Armenia), su tierra natal, y hayerén (armenio), la lengua.

“El idioma armenio es una rama del indoeuropeo. Es independiente y distinto del grupo iranio; por su vocalización se relaciona con las lenguas europeas. Con la conversión al cristianismo en el 301 de nuestra era, les fue necesario fijar una lengua propia en una tierra en medio de vecinos musulmanes. El monje Mesrob Mashdots bajo el patrocinio de la iglesia de la época elige el dialecto de Ararat y compone un abecedario de treinta y seis letras. Más tarde, los gramáticos agregan dos signos más. Escribiéndose de izquierda a derecha, contrariamente al uso de las letras orientales. Ante la amenaza de la violencia persa, y con la creación del alfabeto, se traduce la Biblia. A los cantos paganos de los viejos tiempos se sucedieron himnos religiosos. Había, por lo tanto, un idioma hablado (el armenio vernáculo o ashjarapar) y una lengua escrita (krapar). El armenio moderno es aquella lengua hablada que surgió en el siglo V”, escribe Ana Arzoumanian en El mapa de un país no es un país.

Se sabe que Mesrob Mashdots nació en el año 360 DC en Hatsik –hoy Muş, Turquía- y murió en Vagharshapat en 440. Lingüista, monje y teólogo, Mashdots da el puntapié de lo que sería la era de oro de la literatura cristiana. Discípulo del patriarca Nersés I, estudia griego, persa y fenicio; y fue soldado en las batallas contra el Imperio Romano y Persia, y hasta secretario personal del rey Cosroes III para quien redactaba edictos reales. Su devoción espiritual lo lleva a abandonar esta vida y toma los hábitos. Así se embarca en austeridades dignas de la espiritualidad y soporta con entereza hambre, sed, frío y pobreza. Armenia toda era cristiana en ese momento: Gregorio el Iluminador, luego canonizado, se había convertido al cristianismo en Cesárea de Capadocia, fue desterrado, y a su vuelta convence al rey Tirídates lll de su fe. La tierra estaba dividida entre persas y romanos y tanta revuelta desequilibraba la unidad formativa: urgía fortalecer el cristianismo para hacer frente al paganismo. Mashdots fue quien entendió que la revolución debía ser cultural y no bélica. Viajó por el norte de la zona mesopotámica, consultó diferentes alfabetos, se embarcó en largos diálogos con eruditos persas y griegos hasta crear un alfabeto.

Fue recibido con honores en su retorno y a orillas del río Rah, el mismo rey, el pueblo entero y el clero le rindieron pleitesía. Con los treinta y seis caracteres que componían este abecedario (más tarde se agregarían dos últimas letras: o y fe) se dispuso a su primera gran labor: la traducción al armenio de la Biblia y así lograr este primer impulso que le encomendó semejante tarea, la de la unión cultural para hacer frente al sediento de poder y territorio. La precisión del nuevo alfabeto dados los requerimientos puntuales de la fonética armenia fue tan riguroso que aún hoy se mantiene intacto.

El mismo rey Vramshapuh y el katolicós Sahág Partev colaboraron con Mashdots en esta empresa dando cuenta que la urgencia cultural era también estatal. Esto llevaría a la independencia religiosa ya que el armenio logrará separarse de la iglesia griega y de la persa. Junto a sus discípulos, en el 410, Mashdots tradujo las Santas Escrituras del griego antiguo al armenio (se cree que el griego Rufanos lo asistió) y una serie de libros religiosos, abrió escuelas y monasterios donde impartir la educación y la religión que lo ocupaba tanto en su lugar de origen como en el resto de la vasta Mesopotamia, Constantinopla, la costa oriental del Mar Negro y Alejandría. Enfrascados en tanta traducción de himnos, rezos e investigación bíblica, Mashdots es considerado el fundador de la liturgia nacional armenia. Aunque no fue únicamente la Biblia de los primeros textos leídos en armenio. Obras de carácter secular como las de los griegos clásicos (Aristóteles, Diodoro, Probo, Porfirio) también fueron febrilmente trabajadas. La creación del alfabeto resulta inmediatamente contemporánea al origen de la literatura armenia, lo cual provee al pueblo de un espíritu nacional común. El resultado de la obra de Mesrob fue separar para siempre al armenio del resto del Este, ser una nación completa sin dependencia cultural persa o griega y fortalecerse como cristiandad y alejarse de los paganos que seguían los escritos de Zaratustra.

Deseoso de que los demás pudieran aprovecharse de su descubrimiento y alentado por el patriarca, Mesrob fundó escuelas pero su actividad no se limitó al territorio armenio. Provisto de cartas de recomendación de Isaac, se fue a Constantinopla y obtuvo permiso del emperador Teodosio el Joven para enseñar el alfabeto. Él personalmente evangelizó a los georgianos y albaneses adaptando su alfabeto para sus propias lenguas y, siempre que predicó el Evangelio, construyó escuelas y maestros nombrados sacerdotes para que continuaran su trabajo. Habiendo regresado a Armenia oriental informando sobre sus misiones en el patriarca, su primer pensamiento fue para proporcionar una literatura religiosa para sus compatriotas. Habiendo reunido alrededor de él numerosos discípulos, los envió a Constantinopla, Atenas, Antioquía, Alejandría y otros centros de enseñanza, para el estudio de la lengua griega y que trajeran de vuelta las obras maestras de la literatura griega.

De no lograr una libertad cultural, las minorías étnicas siempre son absorbidas por el Imperio. La tradición religiosa, tan estrechamente arraigada a la historia misma armenia revela que las letras le fueron enviadas por Dios a Mashdots en pleno arrobo espiritual. Porque la verdadera independencia es cultural: una lengua representativa, una literatura emblemática, una voz frente al mundo. Mashdots dotó de lexía a una etnia que se la intentó callar y a pesar de la enfrenta, gritó su nombre.

Tras una vida entera dedicada exclusivamente al fomento de la cultura, muere el 17 de febrero del año 440 y es enterrado en la aldea de Oshakan, y en su tumba fue erigido un templo con el nombre de Santo Traductor, hoy y desde siempre, un lugar de peregrinaje para todos sus herederos culturales.

Lala Toutonian
Periodista
latoutonian@gmail.com

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