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Navasart: Comienza el año 4512 según la tradición armenia

Según la tradición, el calendario armenio comienza el día en que Haig (Hayk) venció a Bel, exactamente en el año 2493 antes de Cristo. Según las antiguas fuentes, el mitológico Haig, además de organizar el país, fue quien, como el dios griego Cronos, delimitó el tiempo, estableció los meses del año y finalmente dispuso las horas del día.

Todos los libros de historia armenia comienzan indefectiblemente con las distintas teorías del origen del pueblo armenio entre las cuales tiene un sitial relevante la leyenda épico-mitológica de Haig, quien es considerado el antepasado epónimo de todos los armenios. Éste, tras el Diluvio Universal y la división de las lenguas durante la construcción de la Torre de Babel, reunió a los suyos y deseando vivir libre, se marchó al norte, hacia Armenia, tomando posesión del país que había heredado de su abuelo Torkom, nieto de Noé.

Como era de esperar este accionar lo llevó a un conflicto armado con Babilonia, Haig no se dejó amedrentar por la superioridad numérica del tirano Bel y sus huestes babilónicas, presentándole batalla en un lugar previamente escogido. Utilizando estratégicamente el tortuoso medio geográfico de las montañas de Armenia más sus dotes militares, Haig venció a Bel instaurando de este modo la primera independencia de Armenia.

El festejo del Año Nuevo en la antigüedad precristiana era el máximo acontecimiento de los armenios y se prolongaba por espacio de siete días. Cientos de miles de peregrinos se dirigían a los centros religiosos del país, donde el rey en persona presidía los festejos acompañado por los nobles, los dignatarios religiosos, los jefes militares, la aristocracia y todo el pueblo.

Todo comenzaba cuando el rey proclamaba la llegada del nuevo año haciendo sonar el pogh (especie de cuerno ritual) a la vez que se oía el estruendoso batir de los tambores. Tras el anuncio, se celebraban los Juegos de Navasart que incluían prácticas militares, competencias deportivas y sacrificios de animales, así como predicciones, cantos, danzas y representaciones teatrales. Para apreciar la dimensión de los Juegos de Navasart de Armenia debemos necesariamente tener presente los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, con los que tenía muchas similitudes.

No es una fiesta pagana

La adopción del cristianismo y la proclamación del mismo como religión oficial de Estado en el año 301 no trajo aparejado un cambio en el calendario por lo que el año nuevo se siguió festejando el 11 de agosto hasta el siglo XVIII.

El calendario armenio estuvo en vigencia hasta que el Su Santidad Simeón Erevantsí –que encabezó la Iglesia Apostólica Armenia entre 1763 y 1780- decidió adoptar oficialmente el calendario internacional como forma de universalizar el criterio de medición del tiempo anual. Analizando el contexto socio-político de la época, vemos que a fines del siglo XVIII y principios del XIX se comienza a vislumbrar el comienzo del despertar nacional, un lento pero seguro camino hacia el progreso y la liberación nacional, teniendo a Europa como modelo. Este hecho y otros posteriores fueron medios para tratar de romper la aislación forzada por siglos de dominación turca y persa.

Paradójicamente fue la misma Iglesia Armenia quien mantuvo vigente el recuerdo del calendario tradicional. Desde hace décadas inclusive en la época soviética, la Santa Sede de Echmiadzín publica el calendario-almanaque oficial en el que se detallan las conmemoraciones y festividades eclesiásticas día por día. En todas estas publicaciones en la primera página siempre figuró y aún figura junto con el año internacional, el año tradicional armenio.

Sobrevivió hasta el siglo XX

A pesar de los cambios, algunas regiones apartadas del sur de la Armenia histórica, como Karabagh, Zanguezúr, Akulís (en Najicheván), Salmást (al norte de Irán), Alashguérd, etc., mantuvieron hasta principios del siglo XX el festejo del año nuevo según la antigua fecha. Recién en 1922 el Poder Soviético eliminó las particularidades unificando definitivamente los calendarios.

Gracias a esto conocemos fehacientemente muchas particularidades de la celebración y especialmente como era el espíritu Navasartiano. Uno de los significados más importantes que tenía la celebración del Año Nuevo entre los armenios era mantener la armonía. Para tener un año sereno, el último día del año debían eliminarse las viejas cuentas pendientes, poner fin a rencillas y disputas personales, en las que muchas veces intercedían amigos, parientes y fundamentalmente los padrinos. El año nuevo debía iniciarse en total armonía para garantizar la paz de todo el año. Esta concepción de la paz y la armonía se vislumbra hasta en la forma de preparación del plato típico de Año Nuevo el gorgod de Navasart que no se revolvía en ningún momento “para que el Año Nuevo no fuera revuelto”.

Una práctica que le daba a estas celebraciones un colorido muy especial era la costumbre de colgar en el exterior de las casas cintas y adornos de color rojo, pues el rojo es el color de Navasárt.

Oficial en Armenia desde 2009

El 5 de febrero de 2009, el Parlamento de Armenia aprobó el proyecto del diputado del Tashnagtsutiún Ardzvig Minassian, que proponía que el 11 de agosto de cada año sea festejado como “Día de la Identidad Nacional Armenia” y los cinco días precedentes, sean dedicados a encuentros panarmenios para festejar el Navasart.

Tras seiscientos años de interrupción, la joven República de Armenia recuperó una antiquísima tradición y se está preparando para festejar, ahora oficialmente y por tercera vez consecutiva, la llegada del Año Nuevo Armenio Navasart.

Lejos de ser un signo de snobismo, el calendario propio es parte del patrimonio cultural de un pueblo, un legado de su propia historia. Varios pueblos –chinos, árabes, judíos, etc.– mantienen junto al internacional su propio calendario sin ningún conflicto, como una expresión más de su identidad cultural y religiosa.

Nota de Carlos Luis Hassassian, del archivo del Diario ARMENIA

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