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Recuerdan la heroica defensa de los armenios de Hadjín con un madagh

El domingo 13 de octubre se llevó a cabo un madagh en la sede de Hadjín dun con presencia comunitaria, del Arzobispo Kissag Mouradian, Rubén Kedikian por la Unión General Armenia de Beneficencia y Osvaldo Kullahian por el Fondo Armenia. Se recordó la valentía de los sobrevivientes que se unieron contra el fuego enemigo y que resistieron el avance por meses hasta la caída de Hadjín ocurrida el 15 de octubre de 1920.

La Dra. Amarilis Piranian, en nombre de la Unión de Residentes de Hadjín, se pronunció mediante un discurso clamando a no olvidar la lucha de aquellos hombres y mujeres de quienes heredamos la clave de la resistencia, apelando a la unión comunal.

Cuando el reino armenio de Cilicia cayó bajo el poder de los egipcios en 1375, quienes lograron huir, fundaron Zeitún y otras ciudades, entre ellas Hadjín. En 1915, ya con valiente tradición guerrera, Hadjínse defiende del turco pero el Katolicós Sahag II instó a que bajaran los brazos temiendo una peor represalia hacia otros enclaves armenios. Así, los 30.000 habitantes que se habían resistido partieron a Siria: sobrevivieron 10.000. Los franceses ocupan Cilicia e instan a los nativos volver, 6000 lo hacen y se ocupan de la reconstrucción de la ciudad incendiada. Durante el primer invierno llegaron a Hadjín los vecinos de Marash y advirtieron que los franceses los habían traicionado. Cuatro mil soldados otomanos cercan la ciudad que apenas contaba con algo de pólvora para responder. Poco después, los turcos decapitan a un armenio, Mihrán Dudushian, y lo exhiben en una pica. Uno de los defensores, Apraham Tosunian, llegó hasta las líneas turcas, decapitó a un oficial e hizo lo mismo.

Llegaron armenios desde Adaná avisando que otros 4000 compatriotas se estaban preparando para rescatarlos. Desprovistos ya de armas, se lanzaron en ataque suicida a las posiciones turcas y ocuparon varias aldeas al norte hacia Capadocia. 30.000 turcos recomenzaron el ataque. La resistencia era imposible; los sacerdotes exhortaban a la población a morir con valor. Mientras muchos decidieron suicidarse, la mayoría de los hombres armados decidieron ir a las montañas a luchar. Tras quince días de fuego constante, 400 hadjentsí escaparon para dejar una ciudad muerta. Hadjín queda como otros ejemplos gloriosos que han enfrentado a la opresión: Van, Sasún y más.

Este madagh, como cada año, fue en homenaje a su propia épica y como bien destacó Amarilis Piranian en su discurso que “todos los hadjentzís sin distinción de ningún tipo se sumen a los esfuerzos denodados de la Comisión Directiva para conducir los caminos de esta casa (Hadjíndun), que es la casa de la comunidad con el mismo vigor, el mismo vigor que recibimos de nuestros santos mártires”.

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