Reflexiones estratégicas sobre el conflicto armado en Artsaj

26 de febrero de 2021

El alto el fuego negociado a instancias de Rusia puso fin a una guerra de seis semanas en Artsaj y sus alrededores entre armenios y azeríes. Como consecuencia de la misma Azerbaiyán recuperó la mayor parte del territorio que perdió ante las fuerzas armenias en la primera guerra, que terminó en 1994. Efectivos de mantenimiento de la paz rusos se han desplegado en la región. Muerte, violación de derechos humanos y destrucción de infraestructura crítica, son ahora parte del paisaje y de las conciencias.

Luego del cese el fuego alcanzado en 1994 tras la primera guerra, el estado de situación generado favorecía a Armenia y dejaba insatisfechos y con sed de venganza a los azeríes. Ello tenía dos caminos de resolución: las negociaciones o la violencia. La retórica militarista que generó posiciones maximalistas de ambos lados contribuyó al juego de suma cero y lógicamente a la imposibilidad de resolución diplomática en más de 20 años de negociaciones auspiciadas por el Grupo Minsk[1].No debemos pasar por alto que en todos esos años la diplomacia armenia no logró el reconocimiento internacional de la independencia de Artsaj.

Asimismo, a lo largo de este período algunos datos debieron alertar y preocupar. Dado el auge de la exploración petrolera y gasífera en el mar caspio y los megacontratos celebrados por Azerbaiyán con potencias occidentales, éste país tuvo enormes excedentes para volcar al presupuesto militar. 

Al tiempo que los Estados ribereños del mar caspio fueron dirimiendo sus límites fronterizos, la puja geopolítica entre estadounidenses (más aliados) y rusos se da por el control del trasiego de estas riquezas energéticas. Las vías rusas ya sea desde Bakú (Azerbaiyán) hacia el norte o las que conectan los yacimientos kazajos y turkmenos a la red rusa le daban nulo margen a EEUU y sus socios de evitar el control ruso. Por ello, los estadounidense pivoteando en Azerbaiyán apoyaron decididamente a la petrolera British Petroleum[2] y a los gobiernos de Georgia, Turquía y Azerbaiyán para realizar el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan, BTC. Concretando en mayo de 2006 la única vía alternativa al trasiego ruso de la cuenca del Caspio hacia occidente. Esta obra de infraestructura decidida políticamente en 1993 e iniciada en 2003 recorre 1.768 kilómetros y evita (aceptando el costo de sobre-extendido) el paso por Irán y Armenia, países por diversas razones no confiables en el delicado entramado geoestratégico regional (Ver MAPA). Asimismo, operado por BP y en paralelo al oleoducto BTC corre el Gasoducto del Cáucaso Sur, el cual transporta gas natural (con un largo de 692 km) desde la Terminal Sangachal, Azerbaiyán hasta Erzurum en Turquía.

Cabe destacar, que mientras a fines de los años noventa Armenia y Azerbaiyán destinaban un presupuesto de defensa similar en términos absolutos, en la última década el presupuesto destinado por Azerbaiyán fue, cada año, entre tres y cuatro veces mayor. Ello le generó una marcada ventaja en términos de capacidades militares que luego serían puestas en juego en el teatro de operaciones militares.  

En un inicio, de acuerdo a su retórica, la llegada al poder de Nikol Pashinyan (2018) había supuesto la posibilidad de avanzar hacia la resolución pacífica del conflicto con Azerbaiyán. Asimismo, el denominado “corredor de seguridad” (siete territorios) que había conquistado Armenia en la primera de las guerras suponía una posición de fuerza a la hora de negociar diplomáticamente.

En ausencia de una resolución diplomática la guerra era una probabilidad cierta. En el marco de una situación conflictiva y antes de que estalle una conflagración los militares proyectan escenarios bélicos en juegos de guerra, estudiando las implicancias y la probable evolución del conflicto armado entre el país A y el país B, asimismo del país A y sus aliados contra el país B y sus aliados. En este caso Armenia fue a la guerra sin aliados contra Azerbaiyán y sus aliados (Turquía, grupos islámicos irregulares, y en menor medida Israel). Ello era previsible. Por lo tanto, pese a la ventaja que poseía Armenia al defender posiciones desde un terreno montañoso, y pese a la valentía y patriotismo de sus soldados, las capacidades del enemigo y sus aliados la superaban ampliamente. Por ejemplo, la supresión de las líneas de defensa armenias con bombardeos desde vehículos aéreos no tripulados.     

Bakú logró por la fuerza muchos de los objetivos políticos que tenía y que no había conseguido en 26 años de negociaciones diplomáticas. Los recientes combates y el acuerdo firmado la noche del 9 de noviembre de 2020 han cambiado la realidad en el sur del Cáucaso. De alguna manera, el balance de hoy da por tierra con el del año 1994, cuando Armenia proclamó la victoria y Azerbaiyán sufrió la derrota. Los azeríes recobraron gran parte de los territorios que habían perdido en la primera contienda.

Me invitaron a reflexionar y aún con temor a estar equivocado me animo a señalar que:

Dr. Fernando Ohanessian*

ohanessianfernando@yahoo.com.ar


[1] Copresidido por EEUU, Rusia y Francia. Además tiene ocho miembros permanentes: Turquía, Bielorrusia, Alemania, Italia, Suecia y Finlandia, así como Armenia y Azerbaiyán. Es el Grupo encargado de facilitar las negociaciones pacíficas sobre Nagorno-Karabaj.

[2] Entre los accionistas del consorcio BTC destacan BP 30%, SOCAR (empresa estatal azerí) 25% y CHEVRON 9%.


*Doctor en Relaciones Internacionales. Licenciado en Ciencias Políticas. Consultor Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca. Investigador Universidad de la Defensa Nacional.

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