Reflexiones sobre el 105º aniversario del Genocidio Armenio

11 de mayo de 2020

En este mes en que recordamos el 105º aniversario del comienzo del genocidio armenio, es importante también recordar el conflicto de Nagorno Karabaj, donde la posibilidad existe realmente de un nuevo genocidio si las hostilidades comienzan de nuevo o se repite la escalada que se dio en abril de 2016.

Por otra parte, no está claro que la superioridad numérica y la inversión en armamento por parte de Azerbaiyán que ha sido importante este siglo, garantice una victoria azerí ya que los armenios -al igual que durante la guerra de 1991-1994 y en la escalada de 2016, van a estar luchando por sus hogares y desde una posición geográfica beneficiosa. Cabe recordar que desde 1994 a la fecha, Nagorno Karabaj también llamado Artsaj ha ido construyendo sus instituciones y mejorado su infraestructura con el apoyo de Armenia y de la diáspora e integrando los siete distritos que rodean al territorio original en un territorio homogéneo, al cual no tienen intenciones de renunciar. La permanencia de Artsaj como estado armenio, -segundo tema de la agenda de la diáspora después del genocidio-, es de vital importancia para la consolidación de la identidad armenia independientemente que Artsaj se mantenga como estado independiente o se una a Armenia, tal cual se reclamó en 1988.

Las independencias de Artsaj y de Armenia en 1991 cambiaron el significado del “Hay Tad”. La nueva situación implicó el reconocimiento de una realidad diferente sobre el terreno, una Armenia y Artsaj independientes, transformados en verdadera patria y necesitados de apoyo, particularmente de la diáspora, aunque ésta no abandonase los reclamos históricos en Armenia Occidental. Cabe recordar que la movilización de la diáspora en el caso de Artsaj ha sido particularmente importante sobre todo en proyectos de infraestructura y repoblación.

Artsaj se constituyó así en un elemento clave de la causa nacional armenia. El territorio no sólo es geoestratégicamente importante para Armenia sino también para la diáspora que asumió una gran responsabilidad: se ha movilizado desde antes del comienzo del conflicto para ayudar a ganar la guerra contra Azerbaiyán, para repoblarlo y para facilitar su integración con Armenia.

Armenia ha hecho grandes sacrificios por mantener Artsaj bajo control armenio, empezando por los años cruentos de la guerra entre 1992 y 1994, en los cuales desvió recursos que no tenía para el esfuerzo bélico y sufrió pérdidas humanas y materiales para asegurar un Artsaj independiente; también teniendo en cuenta el alto porcentaje dedicado al gasto militar, el hecho de tener dos fronteras bloqueadas (Turquía y Azerbaiyán) con el consiguiente impacto económico y el estado de alerta permanente con Azerbaiyán ante el peligro de una escalada militar como se hizo evidente en abril de 2016.

El analista y ex ministro armenio David Shahnazaryan sostiene que desde el punto geo-estratégico Artsaj es de vital importancia para Armenia por varias razones. La primera es por seguridad: a) la seguridad física de los armenios de Artsaj, b) la imposibilidad de los armenios de Armenia y de Artsaj y armenios de otros países con otra ciudadanía pero apellido armenio de visitar Azerbaiyán c) la política oficial de armenofobia del gobierno de Azerbaiyán como política de estado a partir de 2011-2012.

La segunda razón está vinculada a la cuestión de la autonomía de Artsaj: Azerbaiyán no está interesado en un régimen autónomo para un Artsaj de mayoría armenia, sólo quiere el territorio sin armenios. La tercera se refiere a los reclamos territoriales de Azerbaiyán sobre Armenia pues Bakú considera a la República de Armenia como Azerbaiyán Occidental. La cuarta se refiere a la seguridad de Armenia. Si se perdiera Nagorno Karabaj, la frontera actual entre Armenia y Azerbaiyán se duplicaría en extensión, lo cual pondría en riesgo a Armenia, especialmente Zangezur (Syunik), ya que Azerbaiyán buscaría la conexión con Nakhichevan por cualquier medio. La quinta se refiere a la posición de Azerbaiyán en el conflicto, mostrando que Azerbaiyán no quiere un acuerdo.

Quizás Nora Dudwick, antropóloga norteamericana de la Universidad de Pennsylvania que vivió las manifestaciones de 1988, es la que mejor describe el lugar de Artsaj en el imaginario armenio en 1988 y que es aplicable aún hoy. Dudwick sostiene que Nagorno Karabaj tocó la sensibilidad armenia de una manera especial. Esa esencia colectiva incluye el genocidio de 1915-1923 con la muerte de más de un millón y medio de personas, la pérdida de la independencia, la pérdida de Kars, Ardahan, Nakhichevan y Nagorno Karabaj. Para Dudwick, el genocidio es una metáfora entre los armenios para expresar preocupación por una serie de cuestiones. La asimilación fue vista como genocidio cultural, la polución como genocidio ecológico y la de armenización de Nakhichevan como genocidio blanco. De todas las cuestiones territoriales, sólo Artasj, con su mayoría armenia ofrecía la posibilidad de una reparación. Artsaj ha afectado a todos los armenios, sin distinción de edad, sexo o clase. Es por eso que su pérdida sería un nuevo genocidio.

Dr. Ricardo Torres

30 de abril de 2020

Acerca de Ricardo Torres | Doctor en Relaciones Internacionales por la UNR e investigador del CERIR.
Tesis Doctoral “La dinámica del dilema de seguridad étnico en el conflicto de Nagorno Karabagh desde la perspectiva Armenia y sus consecuencias sobre el nacionalismo armenio” (1988- 2016) .Director de Tésis: Khatchik Der Ghougassian, Vice Directora: Gladys Lecchini , Tribunal: Juan Gabriel Tokatlian, Hugo Rogelio Suppo, Myriam Colacrai.

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