Robert Kocharyan: “Me gustaría ver una Armenia más unida”

El segundo presidente de Armenia y líder del bloque opositor Alianza Armenia, Robert Kocharyan, afirmó en una entrevista publicada el 14 de mayo por Nouvelles d’Arménie que el país atraviesa una profunda crisis política y de seguridad bajo el gobierno de Nikol Pashinyan, cuestionó el rumbo de la política exterior armenia y defendió la necesidad de restablecer relaciones estratégicas con Rusia e Irán.
Kocharyan sostuvo que la principal prioridad para Armenia debe ser reconstruir la unidad nacional y superar la polarización interna.
“Me gustaría ver una Armenia más unida, un país que haya superado sus divisiones internas”, declaró. Según el expresidente, “las autoridades actuales están tomando medidas que dividen a la sociedad en los temas más delicados”.
Entre esos temas mencionó la relación con la Iglesia Apostólica Armenia y la cuestión de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj). “Hace tan solo unos años, era difícil imaginar que el gobierno armenio pudiera declarar: ‘Sacrificamos Artsaj para lograr la independencia’. En mi opinión, esta es una afirmación absurda”, afirmó.
El dirigente opositor responsabilizó directamente a Nikol Pashinyan por la derrota armenia en la guerra de 2020 y por la posterior pérdida de Artsaj.
“Él es el principal responsable. Fueron sus decisiones”, aseguró Kocharyan, quien sostuvo que el actual Primer Ministro “hizo todo lo posible por sabotear el proceso de negociación” entre 2018 y 2020. “Declaró: ‘Karabaj es Armenia, y punto’. De esta forma, destruyó el proceso de negociación, y esta fue una de las principales razones del estallido de la guerra”, agregó.
Kocharyan también criticó el reconocimiento de Artsaj como parte de Azerbaiyán realizado por Pashinyan mediante la Declaración de Praga. “Prometió devolver Shushí y Hadrut, pero al final perdió todo Karabaj”, señaló.
Respecto de la situación geopolítica regional, el expresidente defendió el mantenimiento de relaciones estratégicas con Rusia e Irán.
“Tenemos una sólida base contractual con Rusia en el sector de la seguridad, una base militar rusa se encuentra en Armenia y se han establecido relaciones de amistad de larga data con Irán”, afirmó.
Según Kocharyan, Armenia “es un país demasiado pequeño” para deteriorar simultáneamente sus vínculos con Moscú y Teherán mientras continúan las tensiones con Turquía y Azerbaiyán.
En ese sentido, relativizó la capacidad de Francia y de la Unión Europea para garantizar la seguridad armenia. “Francia no tiene los recursos para ejercer una influencia real en materia de seguridad en esta región. Puede hacer declaraciones, y nada más”, sostuvo.
Consultado sobre el presidente ruso Vladimir Putin, Kocharyan respondió: “Putin es una persona muy estable. Siempre ha cumplido sus promesas. Es predecible y, en mi opinión, un socio fiable”.
El exmandatario también cuestionó el acercamiento del gobierno armenio a Occidente. “La imagen internacional de Nikol Pashinyan depende en gran medida de la tensión geopolítica entre Rusia y Occidente. Está deteriorando las relaciones con Rusia, y los europeos lo aprecian”, afirmó.
En relación con la situación de los armenios desplazados de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), Kocharyan acusó al gobierno de obstaculizar su permanencia en Armenia.
“Las autoridades no quieren que los habitantes de Karabaj permanezcan en Armenia, porque desde el punto de vista electoral, no son quienes votarán por Pashinyan”, sostuvo.
Aunque consideró que actualmente no existen condiciones para un regreso inmediato a Artsaj, planteó que Armenia debe impulsar internacionalmente el reconocimiento del derecho al retorno.
“Debemos negociar el derecho al retorno de estas personas. Es una cuestión humanitaria, garantizada por el derecho internacional”, afirmó.
Kocharyan también defendió su gestión presidencial entre 1998 y 2008, destacando el crecimiento económico y las inversiones extranjeras durante ese período.
“Durante los diez años de mi presidencia, el PIB de Armenia se multiplicó por seis y el presupuesto estatal por ocho”, señaló. Además, aseguró que Armenia fue considerada por el Banco Mundial “uno de los mejores destinos de inversión en la antigua Unión Soviética”.
Kocharyan afirmó que no contempla por ahora una alianza electoral con Samvel Karapetyan, aunque consideró que toda la oposición debería comprometerse públicamente a no formar coaliciones con Nikol Pashinyan tras las elecciones parlamentarias previstas para el 7 de junio.
El expresidente también se refirió al rol de la diáspora armenia y sostuvo que Armenia “con y sin la diáspora, tiene una importancia completamente distinta”. “Hay cerca de 3 millones de personas viviendo aquí, menos de 3 millones y el doble en el extranjero. Sería una insensatez no aprovechar esta situación para fortalecer a Armenia económica y políticamente”, afirmó.
El expresidente destacó que durante su mandato buscó fortalecer los vínculos entre Armenia y la diáspora mediante conferencias panarmenias, festivales culturales, iniciativas deportivas y programas impulsados por el Fondo Armenia. Además, aseguró que se promovieron inversiones de empresarios armenios del exterior en proyectos estratégicos. “El aeropuerto de Zvartnots fue posible gracias a mis relaciones personales con el Sr. Eurnekyan. TUMO, gracias a mis contactos con inversores estadounidenses”, señaló.
Kocharyan afirmó que durante sus años de gobierno “ni una sola persona de la diáspora tuvo problemas aquí” y defendió el clima económico de ese período. “En 1998, las pequeñas y medianas empresas generaban alrededor del 13% del PIB. Cuando dejé el cargo, su participación era del 46% del PIB”, sostuvo.
Finalmente, planteó que Armenia debe mantener cautela respecto de la participación política directa de miembros de la diáspora con doble ciudadanía. “Debemos hacer todo lo posible por unir a todos sin exacerbar las divisiones internas”, afirmó.