Serop Aghpiur: “El gran arma del turco es el armenio traidor”

Entre las grandes figuras del movimiento de liberación nacional armenio de fines del siglo XIX, pocas alcanzaron una dimensión tan legendaria como Serop Aghpiur (Սերոբ Աղբիւր). Su nombre quedó asociado a la resistencia armada de Darón, a la organización de la autodefensa campesina y a la construcción de una nueva moral revolucionaria. Fue admirado por sus contemporáneos, temido por las autoridades otomanas y recordado por generaciones enteras como el «León de Darón» (Տարօնի Առիւծը).
Sin embargo, reducir a Serop a la imagen romántica del guerrero invencible sería insuficiente. Su verdadera singularidad, además de su valentía personal y sus resonantes victorias militares, es haber transformado la lucha fedaí en una causa colectiva, familiar y popular.
De cazador de Nemrut a revolucionario
Serop Vartanian nació en 1864 en el pueblo de Sojórt, en la región de Ajlát (próxima a la costa oeste del lago Van). Provenía de una familia reconocida, era el menor de cuatro hermanos y pasó gran parte de su juventud recorriendo las laderas del monte Nemrut como jinete y cazador.
La influencia decisiva en su formación fue la de su tío Arakel, quien regresó desde Constantinopla en 1885 llevando consigo las ideas del despertar nacional armenio. Bajo su guía, Serop aprendió a leer y escribir, pero sobre todo comenzó a observar la realidad de los armenios de Ajlát bajo la idea de la dignidad nacional y los derechos colectivos.
Una anécdota temprana marcaría su destino. Durante una jornada de caza en las alturas del Nemrut fue interceptado por varios kurdos que intentaron arrebatarle su caballo. Serop resistió, mató a uno de los agresores y obligó a los demás a huir. Para evitar represalias de parte de las autoridades, debió abandonar la región por un tiempo.
Tras una breve estadía en Constantinopla se trasladó a Sulina, Rumania. Allí tomó contacto directo con las corrientes revolucionarias que comenzaban a organizarse entre los armenios del Imperio Otomano.
El encuentro con la Federación Revolucionaria Armenia
A comienzos de la década de 1890, Sulina se convirtió para Serop en una verdadera escuela política. El momento decisivo llegó en 1894 con la visita de Hrair Tyójk, quien recorría las comunidades armenias promoviendo el retorno de combatientes y la organización de la autodefensa. Serop ya estaba preparado.
En 1892 ingresó a la Federación Revolucionaria Armenia (Tashnagtsutiún) y organizó un grupo de jóvenes emigrados dispuestos a regresar al país para incorporarse a la lucha. A comienzos de 1895 llegó a Tiflis junto a sus hombres. Allí recibió formación política y militar bajo la dirección personal de Krisdapor Mikaelian. Diversos autores coinciden en que fue en ese período cuando se consolidaron los rasgos que caracterizarían toda su trayectoria; haciendo referencia a tener disciplina inflexible, profunda convicción ideológica, capacidad organizativa y una extraordinaria autoridad moral sobre sus compañeros.

El organizador de Darón
En la primavera de 1895 cruzó la frontera ruso-otomana al frente de un destacamento de 27 hombres y regresó a Ajlát .
Mientras otros jefes fedaí se destacaban principalmente por sus acciones militares, Serop comprendió que sin una población organizada no podía existir resistencia duradera. Entonces recorrió pueblos, creó redes de apoyo, impulsó sistemas de autodefensa y estableció una disciplina estricta que alcanzaba tanto a combatientes como a colaboradores civiles.
Gracias a ese trabajo organizativo, durante los sangrientos años hamidianos (1895-1896), cuando unas 300.000 personas armenias fueron víctimas de la barbarie de los verdugos otomanos, Darón fue la única región de Armenia Occidental que logró mantenerse al margen de las matanzas.
En consecuencia, su fama se extendió rápidamente.
Como comenta Gabriel Lazian en su libro «Սերոբ Աղբիւր» ("Serop Aghpiur"), el pueblo llegó a resumir su confianza en una frase extraordinaria:
«Վերեւ Աստուած, ներքեւ Սերոբ» ("Arriba Dios, abajo Serop").
Y también repetía otra consigna que se volvió célebre:
«Տղաք, առանց հացի մնացէք, առանց զէնքի մի մնաք» ("Muchachos: pueden quedarse sin pan, pero nunca sin armas").
Papshén: la batalla que lo convirtió en leyenda
Entre las numerosas acciones dirigidas por Serop, la batalla de Papshén ocupa un lugar especial. Según Hrair Tyójk, en sus memorias y testimonios sobre la lucha en Darón, aquel combate constituyó una de las páginas más brillantes del movimiento de liberación nacional armenio.
Según lo recogido por Garo Sasuní en “Historia del mundo de Darón” (Beirut, 1957) y por Rupén Der Minasian en “Memorias de un revolucionario armenio” (Teherán, 1982), la batalla tuvo lugar el 20 de octubre de 1898, cuando Serop Aghpiur, junto con su grupo, se encontraba en la aldea de Papshén (Bitlis). A raíz de una delación, el ejército turco y la policía se dirigieron apresuradamente hacia el pueblo. Serop y sus hombres ascendieron a las alturas situadas frente a la aldea y ocuparon una posición favorable entre las rocas. Las descargas del ejército turco no alcanzaban aquellas posiciones, mientras que los disparos de los fusiles de los fedaíes cobraban continuamente nuevas víctimas entre las filas enemigas.
En este combate participaron junto a Serop: Arriúdz Avak, Palabej Garabed, Sarsap Arakel, Mushegh de Bitlis, Iergar Nadó, Nadó de Jntsorésk, Zulumat, Sarkis de Pulanëgh y otros, sumando un total de catorce fedaíes. La batalla se prolongó hasta el anochecer, tiempo durante el cual los kurdos de las aldeas vecinas y la población armada de Bitlis se unieron al ejército turco. El enemigo empleó además un cañón.
Al caer la tarde, aprovechando la oscuridad, el grupo de Serop se retiró por la ladera opuesta de la montaña y cruzó el monte Krkur. En la batalla de Papshén murieron alrededor de setenta soldados turcos, mientras que entre los fedaíes cayó Sarkis y Zulumat resultó herido.
Contra toda lógica militar, logró romper el cerco y retirarse sin ser derrotado. Y desde entonces comenzó a ser considerado prácticamente invencible.
La victoria fue posible gracias a la capacidad táctica de Serop y al empleo de fusiles Mosin. También debe señalarse que las fuerzas enemigas habían llegado desde otros distritos y desconocían completamente la región, mientras que Serop conocía cada piedra de su tierra natal.
Serop abandonó Ajlát y encontró refugio en Sasún.
Las autoridades otomanas intentaron repetidamente capturarlo mediante operaciones militares de gran escala, pero todas fracasaron. Fue entonces cuando decidieron recurrir a otro método.
Sosé Mairig, la familia y las montañas
La historia de Serop Aghpiur no puede comprenderse sin la figura de Sosé Mairig.
En la memoria colectiva armenia, Sosé ocupa un lugar excepcional porque no fue únicamente la esposa de un jefe fedaí. Fue combatiente, compañera de campañas y participante activa de una de las experiencias más singulares del movimiento revolucionario armenio. Por eso afirmamos que se trata de una familia entera incorporada a la lucha armada.
Durante años compartió con Serop la vida clandestina, los desplazamientos constantes por las montañas de Darón, Mush y Sasún, las privaciones y los combates. Sus hijos crecieron en refugios improvisados, acompañando la existencia errante de los fedaíes.
La imagen de Sosé armada junto a su esposo se transformó en uno de los símbolos más poderosos de la participación femenina en la resistencia armenia.
Ghugás Sirunian, en «Աղբիւր Սերոբ» ("Serop Aghpiur"), reconstruye poéticamente una conversación imaginaria entre ambos durante las horas finales de Guelieguzán. Mientras la batalla arrecia y el veneno comienza a debilitar al jefe fedaí, Serop contempla a Sose combatiendo a su lado:
«Տէր Աստուած, այս ի՞նչ կին տուեցիր ինձ» ("Dios mío, ¿qué mujer me has dado?")
El poeta resume así la admiración que despertó Sose entre sus contemporáneos. No era vista como una simple compañera, era además su compañera de armas, capaz de compartir los mismos riesgos y responsabilidades que cualquier integrante del júmp.
La propia existencia de aquella familia constituía una declaración política. Mientras la mayoría de los dirigentes revolucionarios se veían obligados a separar la vida familiar de la militancia, Serop y Sosé construyeron esa otra experiencia en la que la familia se constituía como parte de la revolución.

La influencia sobre Antranig y la generación siguiente
La actividad fedaí de Serop duró apenas cinco años, entre 1895 y 1899. Sin embargo, su influencia excedió ampliamente ese período.
Numerosos combatientes que luego adquirieron fama propia se formaron bajo su conducción o dentro del clima político generado por su acción. Entre ellos aparecen nombres fundamentales de la resistencia armenia, desde Palabej Garabed hasta Antranig Ozanian.
Cuando Serop cayó en Guelieguzán, muchos de sus contemporáneos sintieron que desaparecía el principal referente de la lucha en Darón. Pero la estructura que había creado sobrevivió.
Antranig sería quien recogería gran parte de ese legado.
No resulta casual que la ejecución de Bsharé Jalil Bey, responsable del cerco final contra Serop, fuera llevada adelante precisamente por Antranig, Kevork Chavush y sus compañeros. Más que una simple operación de represalia, se interpretó como una continuidad de la causa; para fortalecerla.
Antranig representaría posteriormente la expansión militar y estratégica del movimiento fedaí.
La traición de Guelieguzán
Las autoridades otomanas, incapaces de capturar a Serop Aghpiur en combate, resolvieron eliminarlo mediante una traición. Para ello sobornaron a Aven de Keghashén, quien logró ganarse la confianza de los fedaíes y envenenó el tabaco que ofreció a Serop mientras éste se refugiaba en Guelieguzán, en la casa del sacerdote Der Kach.
Simultáneamente, los turcos difundieron falsos rumores para desviar la atención de los armenios y lanzaron una ofensiva sobre la aldea. Cercado por unos dos mil soldados turcos y kurdos, Serop, ya agonizante por el veneno, fue retirado del pueblo por cuatro de sus hombres. Consciente de que se acercaba su fin, les pidió que lo dejaran junto a una piedra y salvaran sus propias vidas. Sin embargo, un reducido grupo de fedaíes decidió resistir hasta el final.
Y en medio de aquella batalla desesperada, Sirunian imagina a Serop repasando toda su vida: los días de caza en Nemrut, el encuentro con Sosé, las primeras injusticias sufridas por los campesinos armenios y el largo camino que lo había conducido hasta aquel instante final.
En aquel combate desigual murieron Serop, su hijo Hagop y sus hermanos Mjén y Zakar. Sosé tomó el fusil de su esposo y continuó luchando hasta ser herida y capturada. El jefe kurdo Bsharé Jalil decapitó a Serop y exhibió su cabeza desde las montañas de Sasún hasta Paghesh con el propósito de aterrorizar a la población armenia. Poco después, Sosé fue liberada y el pueblo comenzó a llamarla Mairig ("Madre"). Tras la rebelión de Sasún de 1904 se trasladó a Van, luego al Cáucaso y finalmente a Alejandría, donde falleció en 1953. En 1998 sus restos fueron trasladados a Ieraplur, en Ereván.
La venganza de Antranig y Kevork Chavush
Tras la muerte de Serop, la Federación Revolucionaria Armenia decidió castigar a los responsables. La misión fue encomendada a Antranig y Kevork Chavush.
En primer lugar, decidieron castigar al traidor Aven, responsable del envenenamiento de Serop. Una vez comprobada definitivamente su traición, en abril de 1900, Kevork Chavush, junto con Manug y Ghazar, entraron en la casa de Aven y obtuvieron de él los nombres de todos los colaboradores. Después de ello, los fueron ejecutando uno por uno.

En noviembre de 1900, Antranig, Kevork Chavush, Magar, Kalé y otros 25 fedaíes tendieron una emboscada en el desfiladero de Marrig, por donde debía pasar Jalil Bey acompañado por cuarenta jinetes armados. Cuando la columna estuvo lo suficientemente cerca, los fedaíes abrieron fuego. Numerosos enemigos murieron y el caballo de Jalil cayó abatido. Al registrar sus pertenencias, encontraron una lista con los nombres de trece armenios traidores. Acto seguido, decapitaron a Jalil.
¿Qué diferenciaba a Serop de sus contemporáneos?
Comparado con figuras como Antranig, Kevork Chavush o Hrair Tyójk, Serop comparte muchos rasgos comunes: coraje, capacidad militar, sacrificio personal y liderazgo.
Pero, como venimos adelantando en otras notas biográficas previas, Serop probablemente fue el primer gran constructor de una sociedad armada de autodefensa. Dejó un legado militar, social, político y cultural.
Además de fortalecer las capacidades de las comunidades para lograr organizarse y defenderse, ningún otro jefe fedaí había convertido de manera tan completa a su propia familia en parte integrante de la lucha.
Por eso su figura trasciende ampliamente la biografía individual. Como escribió Siamanto en «Սերոբ Աղբիւր» ("Serop Aghpiur"):
«Քու անունը կը տարածուի, կը գահակալուի եւ կ’արշալոյսուի» ("Tu nombre se expande, reina y amanece").
Como con Arapó o Kevork Chavush, Aghpiur fue también una de esas figuras cuya vida comenzó a confundirse con la leyenda; incluso antes de su muerte. Mientras aún combatía en las montañas de Darón ya circulaban canciones, relatos y testimonios sobre sus hazañas. Tras su caída, la tradición popular no hizo más que multiplicarlos, convirtiéndo en uno de los héroes más venerados de la resistencia armenia.
La expresión popular «Վերեւ Աստուած, ներքեւ Սերոբ» («Arriba Dios, abajo Serop») hace que Arapó, Kevork Chavush y él se parezcan, porque, en este caso, esa expresión era la síntesis de un sentimiento colectivo que para miles de campesinos armenios de Darón, Serop representaba la última garantía de protección frente a las persecuciones, los saqueos y las matanzas.
«Ազատութիւնը ինքնիրեն չի գար․ անիկա զէնքով եւ արիւնով կը նուաճուի։ Եթէ մենք մեր հողը չպաշտպանենք, ո՛չ ոք պիտի պաշտպանէ զայն մեր փոխարէն։» («La libertad no llega por sí sola; se conquista con las armas y con sangre. Si nosotros no defendemos nuestra tierra, nadie lo hará en nuestro lugar.»)

Una familia entera para la revolución
Hay un rasgo de la vida de Serop que merece una reflexión particular. La vida de los revolucionarios rara vez deja espacio para la comodidad. La clandestinidad, la persecución, las privaciones y el peligro constante suelen cobrar un precio elevado en el plano personal y familiar. Por lo que mantener vivo el espíritu de la lucha mientras se construye un hogar es uno de los desafíos más difíciles que enfrenta quien decide entregar su vida a una causa.
Sin embargo, Serop Aghpiur eligió un camino excepcional porque no separó a su familia de la revolución, sino que la integró a ella. Junto a Sosé Mairig y a sus hijos, hizo de la causa nacional una misión compartida. En esa decisión se revela no sólo la nobleza de su carácter, sino también la profunda convicción política de que la liberación de un pueblo no nace de héroes aislados, sino de comunidades organizadas, arraigadas en su tierra y comprometidas con su propio destino.
La imagen del jefe fedaí acompañado por su familia quedó tan profundamente grabada en el imaginario colectivo que incluso décadas después seguían surgiendo relatos donde los hijos aparecían combatiendo junto a él. Las escenas pertenecen más al terreno de la épica popular que al de la documentación histórica estricta. Sin embargo, resulta enormemente reveladora.
Serop comprendió que la resistencia debía construirse desde abajo, junto a los habitantes de Sasún y Darón, fortaleciendo su conciencia, su voluntad y su capacidad de defenderse. Tal vez por eso su legado trasciende las batallas que libró porque entendió que una revolución verdadera comienza cuando un pueblo entero decide ponerse de pie.
Agustín Analian
ՍՈՍԵԻ ԿԱՆՉԸ Գնդակ որոտաց նոյեմբեր ամսուն, Պաշարված ենք մենք, իմ սիրուն Սոսե, Զենք վեր առնեք քջություն հոս է, Քո սիրած Սերոբի ընտրյալ օրն այս է: Ձայն տվավ Սոսեն` Սերոբ ջան, հոս եմ, Զինված, պատրաստված ձայնիդ կսպասեմ, Քեզի հետ կռվելու, քո կողքիդ մեռնելու, Ամեն օր, ամեն ժամ պատրաստ է Սոսեն: Իսկ քո Սերոբը, կյանքիդ հատորը Արյունով ներկեց Տալվորկա ձորը, Առյուծի նայվացքով դիտում է բոլորը, Հաղթական կռվի մեջ էր ամբողջ օրը: Ախ Անդրանիկ կենսատու ընկեր, Արդյոք այս պահին որ լեռն ես պարկել, Գանգրահեր մազերով յերեստ ես ծածկել, Հաղթական բազուկով մոսին ես գրկել Հասի’ր Անդրանիկ, հասի’ր օգնության, Սերոբ կզոհվի ի սեր ազգության, Հասի’ր շուտ հասիր կտրիճ խմբերով, Սերոբ կզոհվի իր զավակներով: Արձակենք հրացան հեռուեն, մոտեն, Թող վառվի սուլթան ելտզի գահեն, Պարզենք դրոշակ մեր Դաշնակցության. Կեցցե Քրիստափոր, Ռոստոմ, Զավարյան: