Sofía Ketchian y Belén Istephanian, fundadoras de Alik: “Hay que buscar formas innovadoras de que el armenio llegue a los chicos”

26 de febrero de 2026

Sofía Ketchian y Belén Istephanian, docentes del Colegio Mekhitarista de Buenos Aires, relataron la historia de Alik, un emprendimiento que propone acercar el idioma y la cultura armenia a través de juegos, objetos y propuestas pensadas para toda la familia.

En entrevista con Audición Gomidas, explicaron que el proyecto nació hace varios meses, aunque la idea venía gestándose desde hacía tiempo. “La idea fue presentar un proyecto que permita acercar el armenio, todo lo que tiene que ver con nuestra cultura, nuestras raíces, a las casas. Que no sea solamente productos inspirados en niños, sino también cosas que se puedan jugar en familia”, señaló Belén Istephanian.

Ketchian agregó que ambas, desde su experiencia como docentes, están acostumbradas a crear actividades innovadoras para el aula. “Las maestras nos dedicamos a crear actividades, juegos, propuestas muy innovadoras y atrapantes para los chicos. Más que nada teniendo en cuenta que es en idioma armenio, entonces tiene que ser aún más llamativo”, explicó.

Entre los productos ya lanzados se encuentran llaveros, libretas, imanes de ciudades como Ereván, Stepanakert y Gyumrí, etiquetas escolares, cuadros con imágenes de Armenia y juegos de mesa adaptados al idioma armenio. Uno de los más destacados es Bastarmá Lavash, inspirado en el conocido juego “Taco, Gato, Cabra, Queso, Pizza”. “La idea fue poder transformarlo al armenio y, como son comidas que conoce todo el mundo, no es necesario que sepan el idioma específicamente”, explicó Istephanian.

Ketchian remarcó que todos los juegos incluyen referencias en castellano para que puedan participar personas que no dominen el armenio. “Si el abuelo no sabe armenio, ¿cómo juega? ¿Y si el abuelo sabe armenio y quiere jugar con el nieto que todavía no aprendió? La idea es que sean juegos para toda la familia”. También anunciaron próximos lanzamientos, como un cuadernillo de mandalas armenios, acuarelas de paisajes e iglesias, stickers y un memotest de colores y números.

Sobre el proceso creativo, Istephanian destacó que cada producto nace desde una hoja en blanco. “Al ser productos que no existen, no tenemos un molde que copiar. Cada idea que surge es desde cero”, explicó, detallando que el trabajo incluye pruebas de materiales, ajustes de diseño y búsqueda de calidad, especialmente en juegos pensados para chicos. Ketchian añadió: “Vamos aprendiendo sobre la marcha. Tocamos los materiales, probamos, queremos ofrecer un buen producto que nosotras hayamos creado”.

Consultadas sobre el desafío de emprender, Istephanian afirmó: “Ser docentes nos dio bastante experiencia en entender que la enseñanza de un idioma no tiene que ser sí o sí algo estructurado, algo tan mecánico, sino buscar formas innovadoras y distintas de que el armenio llegue a los chicos”. Y agregó: “Si los chicos no quieren el armenio, no van a aprenderlo. Entonces todo el tiempo pensamos con qué nos divertiríamos nosotras, qué disfrutaríamos de jugar o de tener”. Reconocen que se trata de un mercado limitado, dentro de la comunidad armenia, pero aspiran a expandirse más allá de Buenos Aires y Argentina.

El contacto con el público se dio principalmente a través de redes sociales y WhatsApp, además de la tienda online. “Un montón de mensajes de felicitación y de apoyo”, contó Ketchian, destacando un mensaje que la marcó especialmente: “Qué lindo es ver chicas armenias que emprendan para una comunidad que es tan fuerte, pero que es tan necesario todo lo que estamos haciendo”.

El proyecto puede encontrarse en Instagram como @alik.crea. El nombre, explicaron, significa “ola” en armenio. “Queríamos una palabra corta, fácil de pronunciar y recordar. Alik significa ola, pero también suena como ‘hola’. Es como una bienvenida a nuestra marca”, explicó Ketchian.

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