¿Somos realmente conscientes de los momentos que estamos viviendo?

04 de noviembre de 2020

La iniciativa de nuestro diario de enviar un corresponsal de guerra y un camarógrafo a Armenia y a Artsaj, además de ser un deber impostergable de la prensa de la diáspora, nos da la oportunidad de informarnos de primera mano sobre los sucesos que desde hace más de un mes nos conmocionan y nos tienen literalmente pegados a las noticias oficiales armenias y a las redes.

La presencia de Leo Moumdjian y de Garo Seferian tanto en Ereván como en ciudades y pueblos de Artsaj y del sur de Armenia, da cuenta no sólo del valor y mérito de ambos sino también de su esfuerzo por transmitirnos día a día el desarrollo de los acontecimientos y dar pruebas in situ de los crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados por la “triple alianza” Turquía-Azerbaiyán-terroristas internacionales contra la población civil armenia.

La reciente entrevista de nuestro equipo de prensa con Ardzrun Hovannisian fue una ocasión única de escuchar -en un ambiente informal y distendido- el mensaje del vocero del ministerio de Defensa armenio. Y de entre sus palabras –siempre tan certeras- queremos destacar las que constituyen a nuestro entender el meollo de la cuestión.

Para transcribir su mensaje a modo de interrogante ¿Somos realmente conscientes en Armenia y en la diáspora de los momentos cruciales que estamos viviendo desde el 27 de septiembre? ¿Estamos los diez millones de armenios del mundo a la altura de lo que las actuales circunstancias requieren?

No se trata de una crítica sino de un pensamiento en voz alta. Garo Arslanian, otro argentino-armenio presente hoy en Armenia, lo acaba de decir sin rodeos: esto es una guerra tecnológica y lo que se necesita son dólares…

La recaudación de más de 160 millones de dólares a través del Fondo Armenia en la madre patria y en la diáspora es una realidad tangible. ¿Pero es suficiente como para afirmar que ya hemos cumplido con nuestro deber?

El apoyo moral y las movilizaciones en todo el mundo son necesarios para alzar nuestra voz de protesta ante la indiferencia y el silencio de gobiernos y organismos internacionales. El envío de ayuda humanitaria y el trabajo de lobby en muchas capitales por el reconocimiento de Artsaj, lo es aún más. Pero a no dudarlo: el apoyo material de TODOS Y CADA UNO es decisivo para inclinar la balanza a nuestro favor.

En vísperas de 1915 los armenios no tenían conciencia exacta de la amenaza colectiva y del peligro que se avecinaba. Hoy con más de 100 años de perspectiva histórica, no podemos ignorar los momentos cruciales por los que estamos atravesando. Lo que está en juego es mucho más que un enfrentamiento bélico. Porque el antecedente del que disponemos es más que elocuente: Genocidio o presencia de nuestro pueblo en sus tierras ancestrales.

Lo que debemos lograr –a toda costa y con el esfuerzo moral y material de todos- es repetir la gesta de mayo de 1918. Cada uno de nuestros soldados en el frente de Artsaj es hoy un Aram Manukian. Es imprescindible redoblar esfuerzos en Armenia y en la diáspora para conseguir el Sardarabad del siglo XXI.

Pandemia, crisis y dificultades económicas y laborales son el denominador común en todas partes. Pero todo esfuerzo es mínimo comparado con el sacrificio supremo de nuestros jóvenes. “Haghtelú enk” es más que un lema. Es un deber de todos.

Ricardo Yerganian

Exdirector del Diario Armenia

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