Una tendencia solidaria que crece en la comunidad armenia: transformar celebraciones en ayuda para instituciones

En los últimos años comenzó a consolidarse dentro de la comunidad armenia una costumbre que se repite cada vez más en cumpleaños, aniversarios y distintas celebraciones familiares: reemplazar los regalos personales por contribuciones destinadas a instituciones armenias y proyectos solidarios.
La modalidad, que durante décadas estuvo más asociada a momentos de duelo, cuando las familias pedían no enviar coronas de flores y sugerían realizar donaciones, empezó a trasladarse también a celebraciones de la vida. Hoy son cada vez más quienes aprovechan cumpleaños, casamientos o aniversarios para proponer a familiares y amigos colaborar con distintas instituciones comunitarias.
Entre las entidades más elegidas aparecen la Casa de Descanso O. Bodourian - O. Diarbekirian de HOM, el Fondo Armenia, la Asociación Cultural Armenia y el Colegio Jrimian, entre otras iniciativas vinculadas a la asistencia social, la educación o el desarrollo de Armenia.

La Casa de Descanso “O. Bodourian - O. Diarbekirian” de HOM es uno de los principales destinos de este tipo de iniciativas solidarias. Gracias a aportes realizados por miembros de la comunidad fue posible financiar equipamiento, mejoras y distintos elementos destinados a mejorar la calidad de vida de los residentes y fortalecer el funcionamiento cotidiano de la institución.
A su vez, la Casa de Descanso recibe desde hace años aportes periódicos de numerosas personas y familias de la colectividad. Entre ellos existen donantes permanentes y también numerosos colaboradores anónimos que acompañan silenciosamente la tarea de la institución. También hay familias que aprovechan fechas significativas vinculadas al recuerdo de seres queridos para realizar contribuciones, combinando memoria, homenaje y solidaridad en una tradición que muchas veces se transmite entre generaciones.
“Las necesidades son permanentes y por eso cada aporte tiene un valor enorme para nosotros, independientemente de su monto”, señaló Maral Masrian , presidenta de la Comisión Regional Sudamericana de HOM. “Detrás de cada donación hay una persona, una familia o una historia que decidió vincular un momento importante de su vida con el bienestar de nuestros abuelos. Nos emociona especialmente ver cómo muchas celebraciones familiares se transforman en gestos solidarios y cómo algunas colaboraciones se mantienen durante años, pasando incluso de una generación a otra. Esa continuidad demuestra el fuerte vínculo que existe entre la Casa de Descanso y la comunidad armenia”, agregó Masrian.
Una línea similar fue destacada recientemente por el Fondo Armenia, que agradeció públicamente a distintas personas que decidieron transformar cumpleaños, aniversarios y otras celebraciones familiares en oportunidades para colaborar con proyectos que se desarrollan en distintas regiones de Armenia.
“Más allá del aporte económico, lo que valoramos es la posibilidad de reunir voluntades en torno a un objetivo común. Cuando alguien decide que los regalos de una celebración se conviertan en una donación, ese gesto pasa a formar parte de un esfuerzo mucho más amplio que involucra a colaboradores, voluntarios e instituciones de distintos países trabajando por Armenia”, indicó Alejandro Kalpakian, presidente de Fondo Armenia Argentina.

Actualmente, parte de esos aportes se destinan a proyectos en las regiones de Syunik y Tavush, entre ellos la instalación de paneles solares para proveer agua caliente a familias de zonas rurales y la ampliación de un jardín maternal en la localidad de Sinu Hair. El objetivo es mejorar las condiciones de vida en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos y generar oportunidades de desarrollo para las familias que viven allí.
“Muchas veces se trata de recursos que una persona podría haber destinado a un regalo personal. Cuando esa ayuda se canaliza hacia un proyecto concreto, puede transformarse en una mejora real para una familia, una escuela o una comunidad entera”, agregó Kalpakian.
Por su parte, la Asociación Cultural Armenia (ACA) también destacó la importancia que tienen este tipo de aportes para sostener muchas de las actividades e instituciones que forman parte de la vida cotidiana de la comunidad.
"A menudo disfrutamos de las instituciones y actividades de la comunidad sin detenernos a pensar en el esfuerzo cotidiano que requiere sostenerlas. Por eso valoramos especialmente a quienes aprovechan un cumpleaños, un aniversario o una celebración familiar para colaborar con proyectos que benefician a todos”, subrayó Hugo Kuyumdjian, presidente de la ACA.
Kuyumdjian apuntó que quienes optaron por destinar los regalos de una celebración personal a la Asociación Cultural Armenia, que también incluye el Club Antranik de Córdoba, destacan que detrás de ese gesto existe la voluntad de acompañar espacios y proyectos comunitarios como la Biblioteca Daghlian, considerada la mayor colección de libros armenios y de temática armenia de Sudamérica; las oficinas del Consejo Nacional Armenio (CNA), desde donde surgieron iniciativas fundamentales como la Ley 26.199; Diario ARMENIA, que este año cumple 95 años; las actividades culturales y educativas de Hamazkaín, como las clases de idioma armenio; y el Colegio Jrimian, entre muchas otras tareas y proyectos. En su sede central tienen sus oficinas HOM, Homenetmen y Unión Juventud Armenia (UJA).

La creatividad también tiene un lugar en esta forma de solidaridad. Un matrimonio de la colectividad que desde hace años realiza aportes anónimos a distintas instituciones comunitarias encontró además una manera original de colaborar con las nuevas generaciones. Entre sus iniciativas se encuentra la entrega de una ayuda económica a cada uno de los estudiantes de los cinco colegios armenios que participan de viajes de egresados o de estudios a Armenia. El aporte busca contribuir a completar el esfuerzo económico que realizan las familias para concretar una experiencia educativa y cultural que suele marcar profundamente a quienes participan de ella.
Como ocurre con muchas otras acciones solidarias, el valor de la iniciativa no reside solamente en el monto aportado sino también en la creatividad para encontrar nuevas formas de ayudar y acompañar proyectos comunitarios.
Las donaciones ayudan económica y funcionalmente pero también tienen un valor simbólico: demuestran que los momentos importantes de la vida pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer a la comunidad y para inspirar a otros a hacer lo mismo.
Estos gestos empiezan a instalar una lógica distinta dentro de la vida comunitaria: convertir celebraciones, recuerdos familiares y acontecimientos personales en oportunidades para ayudar a instituciones, acompañar proyectos colectivos y sostener espacios que cumplen un rol central en la comunidad armenia. Quizás la mejor noticia sea que se trata de una idea simple, fácil de replicar y al alcance de cualquiera.