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¿Una trampa para Nigol Pashinian?

Consideraciones de la prensa rusa

Pashinian-LevonEreván (Vestnik Kavkaza).- El expresidente de Armenia Robert Kocharian, recientemente arrestado por los cargos de “derribar el orden constitucional” en el contexto de la represión a los manifestantes del 1º de marzo de 2008, puede terminar siendo una complicación para el gobierno actual.

El primer ministro Nigol Pashinian se dio cuenta inmediatamente que el peligro más grande para su régimen provenía de Kocharian, por lo que se lo debía “enfrentar” hasta que el gobierno hubiera agotado la “mecha revolucionaria” de la población.

El arresto como restricción previa al juicio fue una completa sorpresa para todos, no solo para el exmandatario. Y si bien algunas acciones previas del nuevo gabinete habían sido percibidas en Moscú con cierto tipo de irritación -reflejadas principalmente en la prensa o por medio de expertos-, la decepción y preocupación por las recientes decisiones fue imposible de ocultar para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

“Los acontecimientos de los últimos días violan claramente la actitud positiva, muy diferente a las recientes declaraciones del nuevo liderazgo armenio, asegurando que no tenía intenciones de organizar la persecución de sus predecesores por razones políticas. Como aliado de Ereván, Rusia siempre se ha interesado por la estabilidad de su estado. Por eso nos preocupa lo que ocurre allí, incluso desde el punto de vista del desarrollo normal de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), de la que Armenia forma parte”, detalló el canciller Sergei Lavrov.

Dos días antes de esta inédita y rigurosa declaración, un alto representante no identificado de esta cartera rusa expresó en una comunicación con TASS su asombro por la falta de profesionalismo de Armenia en cuanto a su pedido de retirar al secretario general de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) Yuri Khachaturov. No puede suponerse que el Kremlin se mostrara indiferente ante el arresto de la cabeza de este organismo. Incluso considerando el hecho de que este es ciudadano armenio, él representa actualmente a un bloque prorruso y un procesamiento penal puede afectar negativamente la imagen y funcionamiento de esta alianza.

Pero esta no es la única cuestión difícil que Pashinian atraviesa en su relación con Rusia. Por un lado, las agencias de seguridad preparan el caso contra Khachaturov. Por el otro, después de la presencia del premier en la cumbre de la OTAN en Bruselas a mediados de julio (el único jefe de un país de la OTSC que estaba allí, por cierto), Armenia decidió participar en los ejercicios militares de este bloque occidental organizados en Georgia y titulados ‘Noble Partner’. Vale recordar que el año pasado Armenia intentó tomar parte de un simulacro similar, pero a último momento el entonces presidente Serge Sarkissian dio marcha atrás con la idea. Varios especialistas señalaron entonces que la decisión se tomó con un ojo puesto en el Kremlin.

Sin embargo, volviendo con Robert Kocharian, después de su detención, éste realizó una astuta maniobra que puso a las autoridades en punto muerto. Treinta y ocho diputados de la Asamblea Nacional firmaron una garantía para cambiar la medida detención al exmandatario. Entre los signatarios se encuentran el presidente y los dos vicepresidentes del parlamento.

Ahora Pashinian enfrenta un intrincado dilema. Si el tribunal no modifica la medida tomada contra Kocharian y lo libera bajo el aval de estos diputados, entonces en este contexto, la reciente liberación de los numerosos miembros del grupo terrorista Sasna Dzorer -implicados en la muerte policías en 2016- bajo el respaldo de solo uno o dos legisladores será vista como monstruosa. A su vez, si la corte toma ese resolución, entonces su enemigo número uno quedará libre y dicho acto se percibirá inevitablemente como un gesto de blandura del primer ministro que se rinde ante Moscú y los republicanos.

El siguiente movimiento es del actual líder. Él ya le pidió a sus seguidores que asistan a la manifestación del 17 de agosto con motivo de los cien días de su mandato. Probablemente quiera demostrarse que todavía puede contar con el apoyo masivo de la población de Armenia. No se puede descartar que hasta entonces los medios progubernamentales estén avivando activamente el sentimiento contra Rusia. Los periódicos Aravod y 1in.am, cercanos a las autoridades actuales, ya lanzaron artículos de este estilo. Si ésta es la forma en que el actual gobierno armenio se quiere manejar, entonces tal vez sea hora de que Rusia piense en medidas preventivas con el fin de retirar a Armenia de los sueños de Bruselas y devolverla a la tierra aún protegida por los soldados rusos.

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