De Hayk a la arquería argentina: el arco y la flecha en la tradición armenia

Cada 11 de agosto la tradición armenia recuerda la victoria de Hayk sobre Bel y ubica en aquel episodio el comienzo de su antiguo calendario. En ese relato, el arco ocupa un lugar central: es el arma con la que Hayk habría abatido al tirano y logrado la libertad para su pueblo.
Con motivo del Año Nuevo Armenio 4519, Eduardo Karsaclian y Adolfo Aidician reconstruyeron la relación entre aquella figura mítica y la práctica de la arquería en la Argentina, a partir de una entrevista con el abogado y especialista en Derecho Internacional Roberto Malkassian.
El relato de Hayk fue recogido por la historiografía armenia antigua y más tarde integrado a la tradición cristiana, que lo presentó como descendiente de Noé a través de Jafet. En la versión transmitida durante siglos, Hayk abandona el dominio de Bel, se dirige hacia el norte con su familia y sus seguidores y finalmente enfrenta al soberano babilonio. Una flecha disparada por Hayk mata a Bel y define la batalla. Según la tradición, aquel enfrentamiento habría ocurrido en agosto de 2492 antes de Cristo y marca el inicio del Calendario armenio.

El arco quedó así ligado a la figura de Hayk y, con ella, a uno de los relatos fundacionales armenios. El trabajo de Karsaclian y Aidician recuerda que en antiguas traducciones armenias de la Biblia la constelación de Orión fue identificada con Hayk y representada como la figura de un arquero.
La investigación continúa en la Argentina con la historia de Roberto Malkassian. Hijo de sobrevivientes del Genocidio Armenio, nació en Salónica, Grecia, y llegó al país en 1957, cuando tenía diez años. En la entrevista se recuerda que durante su infancia solitaria en una casa con un gran jardín junto al mar fabricaba sus propios juguetes y sentía una atracción particular por los arcos y las flechas, que armaba con ramas.
Una nota publicada por La Nación en 1970 volvió a poner la arquería en su camino. El artículo mostraba a un reducido grupo de aficionados que practicaba junto a la avenida General Paz. No había todavía clubes especializados ni una federación organizada. Malkassian fue a conocerlos y comenzó a entrenarse con ellos.


Entre aquellos primeros arqueros estaba Roberto Rocca, fundador de Techint, quien se ofreció a enseñarle la técnica y las reglas de las competencias internacionales. Malkassian recuerda que en aquellos comienzos los blancos eran apenas fardos colocados en medio de los pastizales y que, cuando una flecha erraba el objetivo, había que salir a buscarla entre la vegetación.
Mientras terminaba sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Malkassian impulsó allí la práctica de la disciplina. Consiguió fardos, blancos y arcos, colocó carteles para convocar alumnos y comenzó a formar un grupo de tiradores. Poco después fundó el Club Universitario de Arquería (CUDA), dedicado a ese deporte.

La actividad fue creciendo. Se sumaron secciones de tiro con arco en distintos clubes de Buenos Aires, La Plata y Rosario, y poco después se avanzó en la organización de una federación nacional. Malkassian participó también de las gestiones para incorporar formalmente la disciplina al ámbito del Comité Olímpico Argentino.
El trabajo también cuenta que, cuando se celebró el Año Nuevo Armenio 4500, Sergio Kniasian se contactó con CUDA para participar de la conmemoración caracterizado como Hayk y recrear el enfrentamiento con Bel.
En el imaginario armenio, el arco de Hayk representa la decisión de romper con el dominio de Bel y defender la libertad de su pueblo. De allí que la arquería haya mantenido también un lugar simbólico dentro de las celebraciones tradicionales de Navasart.

Hoy, el tiro con arco es una disciplina deportiva extendida en la Argentina y presente en los Juegos Olímpicos. Entre quienes la practican también hay descendientes de armenios que encuentran en Hayk una referencia a la historia y la tradición de su pueblo.