Sportswashing en Azerbaiyán: la Fórmula 1 adelantó su carrera para que el régimen azerbaiyano celebre el aniversario de la guerra contra Artsaj

25 de septiembre de 2026

El Gran Premio de Azerbaiyán se correrá el sábado 26 de septiembre, en lugar del domingo 27, tras un pedido del promotor y de autoridades gubernamentales. La modificación permite preservar una fecha que el Estado azerbaiyano incorpora a su relato de glorificación de la guerra contra la República de Artsaj.

El Gran Premio de Azerbaiyán de Fórmula 1 se disputará el sábado 26 de septiembre en el circuito urbano de Bakú, un día antes de lo previsto originalmente. El motivo del cambio no fue una necesidad de la competencia: la organización aceptó un pedido azerbaiyano para evitar la coincidencia con el 27 de septiembre, aniversario del comienzo de la guerra de 2020 contra la República de Artsaj (Nagorno Karabaj).

La decisión había sido anunciada el 30 de junio de 2025. En su comunicado, la Fórmula 1 informó que, tras una solicitud del promotor local y de las autoridades gubernamentales pertinentes, había acordado con la Federación Internacional del Automóvil (FIA) adelantar la carrera para “adaptarse a una jornada nacional”. La modificación desplazó también el resto de las actividades: las prácticas quedaron para el jueves y la clasificación para el viernes.

El episodio permite observar una dimensión del sportswashing, o lavado de imagen mediante el deporte, que va más allá de mostrar edificios modernos y una ciudad preparada para recibir visitantes. En este caso, el calendario internacional se acomodó a una conmemoración que el Estado anfitrión utiliza para exaltar su campaña militar. La relación entre espectáculo deportivo y propaganda aparece así no solamente en la imagen de Bakú, sino también en el significado político de la fecha que la competencia dejó libre. Además, el régimen azerbaiyano continúa manteniendo como prisioneros/rehenes a 19 armenios civiles y militares de la República de Artsaj.

Del recuerdo de los caídos a la glorificación de la guerra

El 27 de septiembre tiene oficialmente en Azerbaiyán el carácter de "Día del Recuerdo", dedicado a sus militares muertos en la guerra: junto con el "Día de la Victoria", que se celebra el 8 de noviembre, la comunicación estatal integra ese duelo en una narrativa de heroísmo militar y celebración de los resultados de la ofensiva.

Una muestra concreta apareció este mismo 25 de septiembre. La Biblioteca Presidencial de Azerbaiyán anunció una exposición virtual y un video para la conmemoración del domingo. Su presentación denomina al conflicto “guerra patriótica” y afirma que concluyó con una “victoria histórica”. Los materiales destacan las acciones del Ejército, los combatientes y los territorios que el discurso oficial presenta como liberados.

La iniciativa también promociona un recurso electrónico denominado “Triunfo de la Constitución y la Soberanía”, que abarca desde el 27 de septiembre de 2020 hasta el 20 de septiembre de 2023. Esa selección temporal incorpora al mismo relato "triunfal" tanto la guerra de 2020 como la ofensiva final de septiembre de 2023, tras la cual se produjo el desplazamiento forzado de toda la población armenia de Artsaj.

La historia que el relato oficial omite: guerra, bloqueo genocida y limpieza étnica

El 27 de septiembre de 2020, en plena pandemia de COVID-19, Azerbaiyán inició una ofensiva militar a gran escala contra Artsaj. La guerra, desarrollada con el apoyo de Turquía, se extendió durante 44 días y provocó muertes, destrucción y el desplazamiento de miles de armenios de sus hogares. Un informe de Freedom House sobre Artsaj identifica expresamente a Azerbaiyán como el iniciador de aquella operación militar, mientras que el propio presidente azerbaiyano Ilham Aliyev reconoció haber sido quien inició la guerra.

La violencia no terminó con el cese del fuego. Desde el 12 de diciembre de 2022, el bloqueo del corredor de Berdzor/Lachín, conexión vital entre Artsaj y Armenia, restringió el abastecimiento de alimentos, medicamentos y otros bienes indispensables. El cerco se agravó durante 2023, hasta impedir incluso el ingreso de asistencia humanitaria.

El carácter genocida de ese bloqueo fue señalado antes de la ofensiva final. En un dictamen fechado el 7 de agosto de 2023, el jurista argentino Luis Moreno Ocampo, primer fiscal de la Corte Penal Internacional, sostuvo que la privación deliberada de suministros esenciales constituía genocidio por imponer condiciones de vida destinadas a provocar la destrucción física del grupo. “El hambre es el arma invisible del genocidio”, advirtió. Se trató de una evaluación jurídica del experto, no de una sentencia de un tribunal internacional.

El 19 de septiembre de 2023, después de nueve meses de bloqueo, Azerbaiyán lanzó una nueva ofensiva contra la población exhausta de Artsaj. En los días siguientes, más de 100.000 armenios huyeron hacia Armenia: prácticamente toda la población armenia que permanecía en el territorio fue forzada a abandonar su tierra.

La investigación publicada en 2024 por Freedom House y organizaciones asociadas, basada en cientos de entrevistas y otras evidencias, concluyó que el Estado azerbaiyano había aplicado una estrategia metódica para vaciar Nagorno Karabaj de su población armenia y de su presencia histórica y cultural. El informe documentó ataques, intimidación, privación de condiciones de vida adecuadas y desplazamiento forzado.

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