Una pelea en el Parlamento armenio, una noticia mundial y otras que apenas se escuchan

La pelea entre diputados en la Asamblea Nacional de Armenia, con golpes, empujones y una silla arrojada por Vahagn Aleksanyan, vicepresidente de la Asamblea Nacional y miembro del partido oficialista Contrato Civil, dio la vuelta al mundo. Las imágenes de la trifulca del jueves 29 de octubre fueron reproducidas por medios de distintos países y circularon ampliamente por las redes sociales.
Atinadamente, Zartonk Media contrastó esa repercusión con la cobertura internacional de la limpieza étnica de Artsaj, que provocó el desplazamiento forzado de unos 120.000 armenios en septiembre de 2023, y con la situación de los 19 armenios que permanecen encarcelados ilegalmente en Azerbaiyán, entre ellos dirigentes políticos y militares de Artsaj.
Durante la Guerra de los 44 Días de 2020 y los nueve meses de bloqueo impuesto por Azerbaiyán a la población de Artsaj, la cobertura de los grandes medios internacionales fue escasa y difícilmente sostenida. Sin embargo, bastaron unos minutos de violencia parlamentaria para que Armenia apareciera en pantallas de todo el mundo. Las imágenes hablaban por sí solas. Las de la guerra y la expulsión de los armenios de Artsaj también lo hacían.
Las peleas entre legisladores no son una rareza. Ocurren en parlamentos de distintos países y muchas veces sus imágenes se viralizan. Pero tampoco faltaron imágenes de las largas caravanas de familias que debieron abandonar sus hogares después de la ofensiva azerbaiyana.
Dos días antes de la pelea parlamentaria, el 27 de octubre, Ilham Aliyev inauguró en Bakú un foro internacional dedicado al diálogo intercultural. Allí volvió a presentar a Armenia como un país agresor y reivindicó la victoria militar azerbaiyana. “Derrotamos al enemigo”, afirmó. Para la especialista en Azerbaiyán Tatevik Hayrapetyan, Aliyev no deja pasar una oportunidad para promover el odio contra el pueblo armenio.
No era la primera vez que Aliyev utilizaba ese lenguaje. El 15 de octubre, durante otra conferencia internacional celebrada en Bakú, había calificado de “fascistas” a los dirigentes armenios encarcelados en Azerbaiyán y comparado el proceso judicial contra ellos con los juicios de Núremberg. También se burló de los detenidos al afirmar que quienes habían amenazado con ocupar Bakú ahora bebían té azerbaiyano en sus cárceles.
El enfrentamiento entre diputados oficialistas y opositores dejó legisladores heridos y obligó a interrumpir la sesión. El primer ministro Nikol Pashinyan responsabilizó a la oposición por los incidentes y respaldó la actuación de los diputados de su partido. “Condeno la violencia, pero apoyo las medidas adoptadas hoy por Contrato Civil”, afirmó. Incluso justificó el lanzamiento de la silla: “Ya sea con una silla o con cualquier otra cosa, es proporcional y correcto”.
En un artículo republicado por el periódico Sardarabad, Ara Poghosian sostiene que el Parlamento refleja la conducta de una sociedad armenia profundamente dividida. Es una manera de invertir las responsabilidades. Los enfrentamientos entre dirigentes y la falta de liderazgo también contribuyen a profundizar las divisiones de la población. Los ciudadanos pueden tener diferencias políticas, pero eso no los convierte en responsables de que sus representantes terminen a los golpes dentro del Parlamento.
El gobierno de Aliyev goza también de una forma de impunidad mediática. Sus declaraciones contra los armenios y la situación de los prisioneros en Bakú rara vez ocupan un lugar importante en los grandes medios internacionales.
Las imágenes del Parlamento armenio pronto dejarán de circular. Los prisioneros en Bakú seguirán esperando su liberación y los armenios expulsados de Artsaj continuarán sin poder regresar a sus hogares, sin que se respete su derecho al retorno. Cuánto ayudaría que estas noticias recibieran la misma atención que una pelea entre diputados.
Pablo Kendikian
Director de Diario ARMENIA