Propaganda espejo: Ilham Aliyev usó una conferencia internacional para calificar a los armenios encarcelados en Azerbaiyán de “fascistas criminales de guerra y asesinos de niños”

El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, utilizó el 15 de octubre la séptima cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Fomento de la Confianza en Asia (CICA), celebrada en Bakú, para lanzar nuevas acusaciones contra Armenia y los dirigentes encarcelados de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), a quienes calificó de “criminales de guerra”, “fascistas” y “asesinos de niños”. Durante su intervención, comparó los procesos judiciales desarrollados contra los prisioneros armenios con el Tribunal de Núremberg, reivindicó las ofensivas militares azerbaiyanas de 2020 y 2023 y aseguró que Armenia obligó a Azerbaiyán a iniciar la guerra, mientras presentó a su gobierno como promotor de la paz regional.
“Los líderes separatistas, criminales de guerra y asesinos de niños fueron llevados ante los tribunales azerbaiyanos”, afirmó Aliyev al referirse a los exdirigentes de Artsaj detenidos en Bakú después de la ofensiva militar de septiembre de 2023, que terminó con el desplazamiento forzado de la población armenia de la región.
El mandatario comparó los juicios contra los prisioneros armenios con los procesos celebrados después de la Segunda Guerra Mundial contra los principales responsables del régimen nazi.
“Fue un análogo del Tribunal de Núremberg en esencia y forma. Sin embargo, esta vez los fascistas armenios estaban en el banquillo de los acusados”, declaró.
La comparación se produjo en un contexto de cuestionamientos internacionales a los procesos judiciales desarrollados en Azerbaiyán contra los antiguos dirigentes políticos y militares de Artsaj. Organizaciones de derechos humanos, especialistas jurídicos y el Parlamento Europeo denunciaron irregularidades, restricciones a las garantías procesales y las condiciones de detención de los prisioneros armenios.
La analogía con Núremberg también forma parte de la narrativa estatal azerbaiyana que presenta a los dirigentes armenios como responsables de crímenes históricos, mientras reivindica las operaciones militares ordenadas por Aliyev y evita abordar las denuncias por los ataques contra civiles armenios, el bloqueo de Artsaj y el desplazamiento forzado de su población.
El presidente azerbaiyano también se burló de los dirigentes encarcelados al referirse a antiguas declaraciones sobre una eventual llegada de fuerzas armenias a Bakú.
“Quienes nos amenazaron con entrar con tanques, ocupar Bakú y tomar té allí, hoy beben té azerbaiyano en nuestras cárceles”, afirmó.
Azerbaiyán mantiene detenidos a 20 armenios, entre ellos antiguos dirigentes de Artsaj y prisioneros de guerra. La situación de estas personas continúa siendo objeto de reclamos internacionales para garantizar su liberación y el respeto de sus derechos fundamentales.
El discurso de Aliyev recurrió nuevamente a una estrategia de propaganda espejo: atribuyó a Armenia conductas como agresión militar, limpieza étnica, genocidio y crímenes de guerra, mientras presentó las acciones de las fuerzas azerbaiyanas como operaciones defensivas destinadas a restablecer la soberanía territorial.
En particular, afirmó de forma falsa que Armenia había cometido una limpieza étnica contra un millón de azerbaiyanos y sostuvo que la comunidad internacional no sancionó a Ereván por esos hechos.
“Los anteriores dirigentes de Armenia, los tres expresidentes y sus partidarios, criminales de guerra y asesinos de niños, aún no han recibido el castigo que merecen. El actual gobierno armenio ha continuado con las políticas criminales de sus predecesores desde 2018”, declaró.
La acusación alcanzó tanto a los antiguos gobiernos armenios como a la administración actual de Nikol Pashinyan, pese al proceso de negociaciones que ambos países mantienen para alcanzar un acuerdo de paz.
Aliyev también sostuvo que Armenia fue responsable del comienzo de la guerra de los 44 días de 2020, a pesar de que la ofensiva militar a gran escala comenzó el 27 de septiembre de aquel año con ataques de Azerbaiyán contra Artsaj. “La guerra no fue nuestra elección. Armenia nos obligó a entrar en guerra”, fue la mentira pronunciada por el Presidente de Azerbaiyán, quien en 2021 reconoció haber sido quien inició la guerra.
La guerra de 2020 provocó, según cifras oficiales armenias, la muerte de 3.833 armenios y dejó a otras 191 personas desaparecidas.
Azerbaiyán volvió a lanzar operaciones militares contra territorio soberano de Armenia en septiembre de 2022 y, un año después, atacó Artsaj tras someter a su población armenia a nueve meses de bloqueo.
La ofensiva del 19 de septiembre de 2023 terminó con la limpieza étnica y el desplazamiento forzado de más de 100.000 armenios de Artsaj, mientras Azerbaiyán asumió el control completo de la región.
Sin embargo, Aliyev presentó esos acontecimientos como una respuesta a supuestos preparativos militares armenios para atacar nuevamente a Azerbaiyán.
“Armenia aprovechó el alto el fuego para recuperar su poderío militar y, con el apoyo de sus nuevos aliados occidentales, atacar de nuevo a Azerbaiyán”, aseguró.
El mandatario afirmó que su país actuó para poner fin a lo que denominó “separatismo” y reivindicó el papel de las Fuerzas Armadas azerbaiyanas en la ofensiva de septiembre de 2023.
“En menos de un día, el ejército armenio de ocupación en Karabaj fue completamente aniquilado. Azerbaiyán restauró plenamente su soberanía e integridad territorial, poniendo fin al separatismo”, declaró.
La caracterización omitió el bloqueo que precedió a la ofensiva y las consecuencias humanitarias que provocaron la salida forzada de la población armenia nativa de Artsaj. Aliyev también afirmó que Azerbaiyán no actuó por venganza contra los armenios, aunque inmediatamente reivindicó las victorias militares de su país como una forma de represalia. “Nos vengamos en el campo de batalla y ofrecimos la paz a Armenia”, afirmó. “No nos rebajamos al nivel de los bárbaros y asesinos de niños que causaron tanto sufrimiento a nuestro pueblo”, agregó.
El mandatario también cuestionó a las instituciones europeas que denunciaron las políticas de Bakú. Calificó al Parlamento Europeo y al Consejo de Europa como “dos ejemplos de anacronismo y atavismo en las relaciones internacionales” y los acusó de respaldar a Armenia.
Sus declaraciones se produjeron pocos días después de que el Parlamento Europeo aprobara, con 492 votos a favor, 23 en contra y 60 abstenciones, una resolución que condenó la represión política y las violaciones de derechos humanos en Azerbaiyán, exigió la liberación de los prisioneros armenios y reclamó sanciones contra los funcionarios responsables.
El 2 de octubre, durante el congreso del gobernante Partido Nuevo Azerbaiyán, Aliyev ya había utilizado un discurso similar para calificar a los antiguos dirigentes de Armenia como “criminales de guerra” y reclamar que cumplieran sus condenas.
En aquella oportunidad, también había reivindicado las operaciones militares realizadas entre 2020 y 2023 para preparar la ofensiva final contra Artsaj y había anunciado que Azerbaiyán continuaría fortaleciendo su capacidad militar.
Durante ese mismo discurso, Aliyev llegó a mencionar la posibilidad de haber avanzado sobre la capital armenia. “No hay lugar para las emociones en la política. Si nos hubiéramos dejado llevar por las emociones, hoy, probablemente, se habría erigido el tercer Arco del Triunfo en el centro de Ereván”, declaró entonces.
Dos semanas después, ante los dirigentes internacionales reunidos en Bakú, sostuvo que Azerbaiyán ya vive en paz con Armenia, aunque advirtió que esa situación todavía necesita ser consolidada.
“Ofrecimos la paz, y desde hace poco más de un año vivimos en paz. Esta paz aún es frágil, necesita ser protegida y fortalecida”, afirmó.
La nueva intervención de Aliyev se produjo mientras Armenia y Azerbaiyán continúan las negociaciones para formalizar sus relaciones, en paralelo con los reclamos internacionales por la liberación de los prisioneros armenios, las denuncias sobre la destrucción del patrimonio cultural de Artsaj y la presencia de fuerzas azerbaiyanas en territorio soberano armenio.