A 6 años de la guerra de los 44 días: Azerbaiyán atacó Artsaj el 27 de septiembre de 2020 y comenzó un proceso que terminó con la limpieza étnica de su población armenia

Este 27 de septiembre se cumplieron seis años del inicio de la guerra de los 44 días, lanzada por Azerbaiyán contra la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) el 27 de septiembre de 2020, que dejó 3.833 muertos del lado armenio y terminó con la ocupación azerbaiyana de una parte sustancial del territorio de Artsaj, antes del bloqueo iniciado en 2022, la nueva ofensiva militar de septiembre de 2023 y el posterior desplazamiento forzado de toda su población armenia.
La ofensiva comenzó durante la mañana del 27 de septiembre de 2020 y se extendió durante 44 días. Según los últimos datos oficiales, murieron 3.755 militares y 78 civiles del lado armenio. Seis años después, todavía se desconoce el paradero de 191 personas, entre ellas 172 militares y 19 civiles.
Después de la caída de Shushí, el 9 de noviembre de 2020 Armenia, Azerbaiyán y Rusia firmaron una declaración trilateral que estableció un alto el fuego. Además de los territorios ocupados durante los combates, algunas regiones quedaron bajo control azerbaiyano y se desplegaron fuerzas rusas de mantenimiento de la paz a lo largo de la línea de contacto y del corredor de Berdzor/Lachin.
La guerra de 2020 no cerró el conflicto. En los años siguientes, Azerbaiyán avanzó sobre territorio soberano de Armenia y, en diciembre de 2022, comenzó el bloqueo del corredor de Lachin, única conexión terrestre entre Artsaj y Armenia.
El 19 de septiembre de 2023, después de nueve meses de bloqueo, Azerbaiyán lanzó una nueva ofensiva militar contra Artsaj. Tras la capitulación de las autoridades locales, unos 120.000 armenios abandonaron la región y se trasladaron forzosamente hacia Armenia.
En el sexto aniversario, miembros del clero, funcionarios, familiares de las víctimas y ciudadanos se reunieron en el Panteón Militar de Yerablur para recordar a los muertos durante la guerra. También hubo concentraciones en el monumento “El Llamado de Artsaj”, convertido en un espacio de conmemoración para las familias cuyos seres queridos permanecen enterrados en cementerios de Artsaj y no pueden visitar sus tumbas.
Gagik Baghunts, presidente interino de la Asamblea Nacional de Artsaj, difundió un mensaje en el que recordó el inicio de la guerra y reclamó que los derechos de la población desplazada permanezcan en la agenda política.
“Hace seis años, el 27 de septiembre de 2020, Azerbaiyán, en flagrante violación del principio fundamental de resolución de conflictos —la no utilización de la fuerza y la amenaza de la misma— y de sus obligaciones internacionales de resolver la cuestión exclusivamente por medios pacíficos, desató una guerra a gran escala y sangrienta contra el pueblo de Artsaj”, expresó.
Baghunts vinculó la falta de consecuencias por los hechos de 2020 con los acontecimientos que se produjeron posteriormente.
“La guerra de 2020 y los numerosos crímenes de guerra cometidos por Azerbaiyán durante la misma, dirigidos contra la población civil y la infraestructura, nunca han recibido una evaluación adecuada, basada en principios y jurídicamente suficiente por parte de la comunidad internacional. Esta impunidad e indiferencia internacional crearon un caldo de cultivo para nuevos bloqueos, nuevas agresiones y, en última instancia, la limpieza étnica total de los armenios de Artsaj”, afirmó.
El dirigente también denunció las acciones contra el patrimonio armenio después del desplazamiento de la población.
“Hoy, Azerbaiyán continúa borrando sistemáticamente la huella armenia del Artsaj ocupado: nuestro patrimonio histórico, cultural y espiritual centenario está siendo destruido, profanado y distorsionado a nivel estatal; nuestros hogares y hogares están siendo arrasados, y nuestras tumbas y lugares sagrados están siendo profanados”, sostuvo.
Baghunts reclamó que la preservación del patrimonio cultural, la liberación de los armenios encarcelados en Azerbaiyán y el esclarecimiento del destino de las personas desaparecidas continúen entre las prioridades de la agenda armenia.
“La paz no puede construirse eludiendo la justicia, y el uso de la fuerza y la legitimación de los resultados de la agresión son absolutamente inaceptables. Una paz justa y duradera en la región es posible mediante la restauración de los derechos fundamentales de nuestro pueblo, así como garantizando un retorno digno, seguro y colectivo a su patria histórica bajo garantías internacionales fiables”, afirmó.
El aniversario coincidió además con los tres años de la detención de Ruben Vardanyan, exministro de Estado de Artsaj, quien fue arrestado por las autoridades azerbaiyanas el 27 de septiembre de 2023 cerca del puente Hakari, cuando se trasladaba hacia Armenia junto con miles de habitantes desplazados.
Después fueron detenidos el exministro de Asuntos Exteriores Davit Babayan; el excomandante del Ejército de Defensa Levon Mnatsakanyan; el exsubcomandante Davit Manukyan; los expresidentes Arkadi Ghukasyan, Bako Sahakyan y Arayik Harutyunyan; y el presidente de la Asamblea Nacional, Davit Ishkhanyan.
El 5 de febrero de 2026, un tribunal militar de Bakú condenó a cadena perpetua a Harutyunyan, Mnatsakanyan, Manukyan, Ishkhanyan y Babayan. Ghukasyan y Sahakyan recibieron penas de 20 años de prisión debido a su edad, mientras que otros ocho armenios recibieron condenas de entre 15 y 19 años.
El 17 de febrero, Vardanyan fue condenado a 20 años de prisión. Ese mismo día, Amnistía Internacional calificó el proceso contra los dirigentes armenios como una “farsa” judicial.
Los procesos fueron cuestionados por organizaciones internacionales y especialistas en derechos humanos por las condiciones de detención, las restricciones a la defensa, la falta de observadores internacionales independientes y las garantías de debido proceso.
Actualmente, 20 armenios permanecen detenidos en Bakú. Diecisiete de ellos, incluidos integrantes de la dirigencia política y militar de Artsaj, fueron arrestados en 2023. Alyosha Khosrovyan y Lyudvig Mkrtchyan permanecen detenidos desde 2020, mientras que Karen Avanesyan, uno de los pocos armenios que había permanecido en Stepanakert, fue arrestado en septiembre de 2025 y posteriormente condenado a 16 años de prisión.
Los detenidos permanecen sin recibir visitas de sus familiares. La última visita del Comité Internacional de la Cruz Roja tuvo lugar en diciembre de 2025.