Ashot “Bekor” Ghulyan, corazón y cerebro de la resistencia de Artsaj en el campo de batalla

El pasado 6 de octubre se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento
de este héroe de la primera guerra de Artsaj, fallecido en combate a los 32 años en 1992,
en un acto heroico que aún hoy se recuerda.
La memoria colectiva armenia recordó semanas atrás a un héroe nacional, que en sólo 32 años de vida dejó honda huella. Ashot “Bekor” Ghulyan (en armenio se pronuncia Pegór y significa fragmento o esquirla) es venerado por su activa participación durante la primera guerra de Artsaj entre 1988 y 1994 y fue figura clave en la liberación de Shushí el 8 y 9 de mayo de 1992.
Ashot Hmayaguí Ghulyan nació el 6 de octubre de 1959 en Bakú, capital de la entonces República Socialista Soviética de Azerbaiyán, trasladándose junto a su familia a Stepanakert en 1975, donde mostró inclinación por la mecánica, algo que le serviría años más tarde durante su desempeño en el conflicto de Artsaj, incluso antes del estallido de la guerra, en la formación de grupos de autodefensa.
El surgimiento del Movimiento Karabaj a finales de los años ‘80 y los choques interétnicos entre armenios y azeríes a raíz de la voluntad política y los pasos institucionales dados por a población armenia para que el Oblast Autónomo de Nagorno Karabaj (Artsaj) se uniera a la República Socialista Soviética de Armenia en lugar de permanecer bajo administración de Azerbaiyán, encontraron a Bekor Ashot involucrándose en la defensa de los intereses de su comunidad, donde colaboró con el adiestramiento de civiles en técnicas de combate defensivo y la formación de milicias ad hoc entre los armenios.
Por esos años, entre 1988 y 1990, el objetivo central era mantener la presencia armenia en las distintas aldeas, para contrarrestar los avances del ejército azerí y la política de asentamiento de azerbaiyanos traídos desde fuera del enclave para modificar el balance poblacional de ambas etnias en Nagorno Karabaj.
La estrategia utilizada por los armenios fue la guerra de guerrillas, ante fuerzas enemigas superiores en número y pertrechos militares, en las que Ashot Ghulyan se destacó como un hábil organizador de grupos de voluntarios. Por esos años también se destacó como miembro de la Federación Revolucionaria Armenia.
Objetivo Shushí
Bekor participó en la defensa de la aldea de Khndzristán, en la región de Askerán durante las etapas iniciales de la Primera Guerra de Nagorno-Karabaj a comienzos de 1991 y meses más tarde tomó parte también en operaciones de combate en la región de Hadrut.
Allí se destacó en el uso de tácticas improvisadas para fabricar granadas caseras, con el fin de combatir el poder de fuego superior de los azerbaiyanos en enfrentamientos claramente asimétricos.
El año 1992 fue clave en el curso de la guerra de Artsaj y, sin dudas, Bekor Ashot estuvo en la primera línea de fuego. En febrero de ese año, lideró a las fuerzas armenias en la toma de Khojalí, un paso clave que permitió el control armenio sobre las rutas hacia el corredor de Lachín (Bertdzor).
Como es sabido abrir esa vía facilitó las líneas de suministro de alimentos y también equipamiento militar desde Armenia a Nagorno-Karabaj a través del corredor de 12 kilómetros, sin olvidar que existía serio riesgo entonces de que tropas azeríes cortaran nuevamente esa vía vital.
Tomada la decisión de liberar Shushí Bekor Ashot tuvo un rol clave, al punto que su unidad fue la primera en entrar a la ciudad. En la mañana del 8 de mayo a las 6:30, Bekor Ashot se contactó por radio al general Arkady Ter-Tadevosyan, alias Komandós y comandante general de las tropas que combatían en el frente de Shushí.
“Le dijo que informara al presidente del Consejo Supremo de Karabaj que estaba sentado en lo alto de las murallas de la fortaleza de Shushí y que esperaba a que sus hombres subieran para recibirlo. ‘En unos minutos entraremos en la ciudad’” dicen las crónicas de la época que declaró Bekor.
Arriesgada estrategia
La situación en abril-mayo de 1992 era bien compleja, pero las fuerzas armenias de autodefensa tenían cuatro prioridades:
• Romper el cerco de las posiciones militares azeríes de Shushí contra Stepanakert, a la que sometían a permanente fuego de artillería, en una ciudad ubicada a sólo 10 kilómetros y en una zona más baja que Shushí, con la debilidad que eso significaba.
• Reabrir los caminos y rutas que vinculaban los centros regionales de Artsaj con la capital.
• Lograr el control del aeropuerto de Stepanakert.
• Romper el bloqueo y aislamiento terrestre de Artsaj, estableciendo comunicaciones seguras con Armenia.
En este plan, la liberación de Shushí era un punto clave. El plan original era avanzar sobre Shushí el 4 de mayo, pero cuestiones climáticas y organizativas impidieron el avance y se terminó ejecutando entre el 8 y el 9 de mayo. El primer paso fue tomar un relativo control de la carretera Shushí-Lachín, para evitar que llegaran refuerzos al lado azerbaiyano.
La estrategia desarrollada por el comando armenio era atacar simultáneamente en cuatro puntos que circundaban a Shushí y le servían de protección. El Comandante de las Fuerzas de Autodefensa Arkady Ter-Tadevosyan dirigió las operaciones, coordinando las tareas orientadas a recuperar objetivos en Lachín, Zarslu, Lisagor y Kesalar.
En este contexto, las fuerzas armenias se dividieron en cuatro, aunque había un quinto grupo que actuaba como reserva y refuerzo de tropas. Mientras tanto un grupo comando, liderado por Bekor Ashot trepó por el acantilado de Shdër Dutz de más de 150 metros de altura, tomando por sorpresa a la resistencia azerí.
En paralelo, comenzó el asedio a Shushí en la noche del 8 de mayo. A la mañana del 9 la ciudad ya había sido tomada, dando lugar a la primera victoria relevante de las tropas armenias en la guerra de Artsaj.
La estrategia del general Arkady Ter Tadevosyan fue atacar en simultáneo cuatro localidades cercanas a Shushí para obligar a dividir las fuerzas al enemigo. Tras tomar conocimiento, vía acciones de inteligencia, de que los azeríes usaban la Catedral Surp Ghazanchetsóts como arsenal (Santa Bárbara), suponiendo que los armenios nunca atacarían su propia iglesia, el comando armenio ordenó bombardear el templo, un paso clave para tomar la ciudad.
Combatiente inquebrantable
Bekor fue herido 11 veces en combate, de allí su alias, que quiere decir “esquirla”, muchas de las cuales tenía en su cuerpo sin poder sacarlas. En 1990 fue distinguido por la destrucción de una columna de apoyo militar que unía Bakú con Kelbajar (Karvachar). Participó en la defensa y liberación de Askerán, Hadrut, Shahumyan, Khojaly, Lachín (Bertdzor) y Martakert, entre otras.
Murió el 24 de agosto de 1992 durante los enfrentamientos en Drnbon, región de Martakert. Una versión, nunca desmentida, cuenta que fue durante una acción comando, adentrándose en terreno enemigo.
En el tiroteo los soldados que lo acompañaban fueron cayendo uno a uno. Viéndose rodeado por las fuerzas azeríes, integrada por unos 6 o 7 combatientes, Bekor fingió estar muerto tomando entre sus manos una granada, que activó cuando sus desprevenidos captores se acercaron al cuerpo tendido en el piso.
Fue su último servicio a la causa de Artsaj, morir en el campo de batalla, pero llevándose al otro mundo al grupo de enemigos completo. Cuando los soldados armenios encontraron su cuerpo vieron restos de los dedos de Bekor aún abrazados al gancho de seguridad de la granada.
Tras su muerte fue condecorado con el Águila Dorada como Héroe de Artsaj (1999), y recibió en forma póstuma la Orden de la Cruz de Batalla, Primera Clase, y la Medalla por la Liberación de Shushí”.

Como cierre vale recordar una cita del propio Ashot Ghulyan, que paradójicamente tuvo una comprobación fáctica tres décadas después de su muerte en combate. “Si Karabaj es destruida, sólo podrá serlo debido a los juegos de la política. En esta guerra, por supuesto, llevaremos la victoria, pero nuestras victorias pueden ser puestas en jaque por la política”. Sabias palabras de un hombre simple pero comprometido hasta la médula con la causa de Artsaj.
Carlos Boyadjian
Periodista
coboyadjian@yahoo.com.ar