Azerbaiyán intensifica su propaganda de “Azerbaiyán Occidental” para invadir Armenia, mientras Nikol Pashinyan culpó a la FRA por defender los derechos de Artsaj

Azerbaiyán intensificó esta semana su campaña internacional sobre el llamado “Azerbaiyán Occidental”, denominación utilizada por Bakú para referirse a parte del territorio soberano de la República de Armenia, mientras el primer ministro Nikol Pashinyan responsabilizó a la Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún) y a organizaciones armenias de la diáspora por defender los derechos de la población desplazada por la fuerza de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj).
La nueva ofensiva propagandística de Azerbaiyán incluyó una conferencia organizada en Washington por el Grupo de Iniciativa de Bakú, una estructura creada por Azerbaiyán hace tres años, bajo el título “El derecho al retorno y la autodeterminación: doble rasero y enfoques selectivos”. Según medios estatales azerbaiyanos, los participantes enviaron una carta a congresistas estadounidenses para pedirles que protejan el supuesto derecho de los “azerbaiyanos occidentales” a regresar “de forma segura, voluntaria y digna a sus tierras nativas”.
En la misma línea, se realizó otro evento en Bakú, donde Aziz Alekberli, diputado del Parlamento de Azerbaiyán y presidente de la denominada “Comunidad de Azerbaiyán Occidental”, afirmó que “la cuestión del retorno de los azerbaiyanos occidentales a sus lugares de origen debería convertirse en uno de los temas de debate en el marco del proceso de paz entre Azerbaiyán y Armenia”.
En la última semana también se celebró en Najicheván una conferencia sobre el mismo tema, en la que autoridades azerbaiyanas plantearon el regreso de azerbaiyanos a lo que definieron como “la patria de sus antepasados”. En ese encuentro, el vicepresidente de la Asamblea Nacional de Azerbaiyán declaró que, en las nuevas condiciones regionales, el presidente Ilham Aliyev convirtió la cuestión de “Azerbaiyán Occidental” en una línea importante de la agenda nacional.
La campaña constituye una nueva amenaza contra la soberanía de Armenia, después de la guerra de 2020, el bloqueo genocida del corredor de Lachín, la ofensiva militar de septiembre de 2023 contra Artsaj y la limpieza étnica que provocó el desplazamiento forzado de toda la población armenia de la región.
Sin embargo, Pashinyan evitó responder directamente a la narrativa territorial azerbaiyana y estableció un paralelismo entre la campaña de Bakú y las iniciativas armenias en Estados Unidos para defender el derecho al retorno de los armenios de Artsaj.
“Desconozco, por ejemplo, que ahora se esté debatiendo el tema que usted mencionó en el Senado de los Estados Unidos, pero, por supuesto, se guarda silencio sobre el hecho de que hace apenas diez días, o un poco más, las organizaciones armenias incluyeron en la agenda un tema que, si no entro en demasiados detalles, se refiere esencialmente a la continuación del movimiento de Karabaj”, declaró el primer ministro en una conferencia de prensa.
Pashinyan afirmó que mientras continúe el debate sobre Artsaj dentro de Armenia, habrá una respuesta equivalente desde Azerbaiyán. “También quiero dejar muy claro este asunto: mientras se sigan exhibiendo banderas de Karabaj en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, por ejemplo, mientras ese debate continúe en la República de Armenia, se repetirá en sentido inverso. Son simplemente factores que se influyen mutuamente”, sostuvo.
El jefe de gobierno aseguró que esos reclamos “carecen de relevancia práctica” mientras su administración mantenga su postura, pero advirtió contra los esfuerzos políticos y comunitarios que buscan mantener vigente la causa de Artsaj.
“Digo muy claramente que la presión ejercida por el Tashnagtsutiún en Estados Unidos tendrá consecuencias, independientemente del esfuerzo que se haya invertido en ese sentido o de las medidas que se hayan tomado”, afirmó Pashinyan.
“En otras palabras, cualquier paso que contradiga la decisión del pueblo de la República de Armenia, que ha declarado que el movimiento de Karabaj no continuará, provocará reacciones adversas en otros ámbitos”, agregó.
Pashinyan también afirmó que su gobierno tomará medidas para impedir la continuidad política del movimiento de Artsaj. “Por eso insisto, y tomaremos todas las medidas posibles, para que se detengan todos los intentos de continuar el movimiento de Karabaj, incluso porque el pueblo de la República de Armenia votó a favor de esta visión”, declaró.
“Consideraremos esto como un intento de involucrar al pueblo de Armenia en una nueva aventura y haremos todo lo que esté a nuestro alcance y dentro del marco legal para impedirlo”, agregó.
Las declaraciones de Pashinyan constituyeron un traslado de la responsabilidad de la agresiva narrativa azerbaiyana hacia la diáspora armenia y las fuerzas que defienden los derechos de los armenios desplazados de Artsaj, en lugar de responder al avance azerbaiyano sobre la soberanía armenia.
En los últimos días, miembros del Congreso de Estados Unidos presentaron iniciativas para exigir la liberación de los rehenes y prisioneros de guerra armenios detenidos por Azerbaiyán, la retirada de las fuerzas azerbaiyanas del territorio soberano armenio, la protección del patrimonio cultural y religioso de Artsaj y el retorno seguro de los armenios desplazados por la fuerza a sus hogares.
El Consejo Nacional Armenio de Estados Unidos (Armenian National Committee of America - ANCA) respaldó esas enmiendas. Su director ejecutivo, Aram Hamparian, afirmó: “Estas enmiendas envían un mensaje claro: el Congreso no subvencionará los abusos, la agresión, la profanación y la ocupación de Azerbaiyán con los impuestos de los estadounidenses”.
Pashinyan pareció referirse a esas acciones cuando criticó la labor de la FRA y de las organizaciones armenias en Estados Unidos. “Cualquier intento de impulsar el movimiento de Karabaj en otros ámbitos tendrá consecuencias recíprocas”, sostuvo.
El gobierno armenio afirma oficialmente que el tema de los “azerbaiyanos occidentales” no fue tratado con Bakú ni será incluido en las negociaciones. Durante la campaña electoral, Pashinyan acusó a la oposición de “actuar en contra de los intereses estatales de Armenia” y de intentar introducir en la agenda política interna “el tema inexistente del retorno de 300.000 azerbaiyanos”.
“Hemos zanjado el tema del regreso de 500.000 armenios a Azerbaiyán y, por lo tanto, hemos zanjado el tema del regreso de los azerbaiyanos”, declaró Pashinyan durante la campaña.
La narrativa de “Azerbaiyán Occidental” forma parte de una política impulsada por el régimen de Aliyev para presentar amplias zonas de Armenia como tierras históricas azerbaiyanas. Funcionarios armenios, historiadores y sectores de la sociedad civil advirtieron en distintas oportunidades que esa campaña tiene implicancias territoriales y puede ser utilizada por Bakú como base política para futuras exigencias contra la soberanía de Armenia.