Documentos judiciales armenios expusieron la red utilizada por Turquía y Azerbaiyán para trasladar yihadistas sirios a Artsaj durante la guerra de 2020

07 de septiembre de 2026

Documentos de expedientes judiciales armenios describieron una operación mediante la cual cientos de combatientes sirios vinculados a grupos armados respaldados por Turquía fueron reclutados, entrenados y trasladados a través de territorio turco para participar en la guerra contra Armenia y Artsaj (Nagorno Karabaj) en 2020, según una investigación publicada el 3 de septiembre por Nordic Monitor. Los expedientes, correspondientes a los procesos contra dos ciudadanos sirios capturados durante la guerra de 44 días, detallaron una cadena logística que habría involucrado a reclutadores sirios, autoridades turcas, la agencia de inteligencia MIT y personal militar turco y azerbaiyano.

Los casos corresponden a Muhrrab Muhammad al-Shkheri, de 51 años, y Yousef Alaabet al-Hajji, de 38, capturados durante la guerra que comenzó el 27 de septiembre de 2020. Ambos fueron incluidos posteriormente por Armenia en la lista de personas designadas en virtud de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Según los expedientes judiciales citados por Nordic Monitor, los reclutamientos fueron organizados por miembros de la Brigada Sultán Suleimán Shah, una formación armada siria respaldada por Turquía. La Fiscalía armenia sostuvo que su comandante, Muhammad al-Jasim, conocido como Abu Amsha, había sido previamente reclutado por los servicios de inteligencia turcos y recibió instrucciones para incorporar combatientes destinados a la campaña militar de Azerbaiyán contra las fuerzas armenias.

Los documentos describen que los reclutadores buscaron principalmente hombres en situación económica vulnerable en zonas del norte de Siria bajo control o influencia de grupos respaldados por Turquía. A los combatientes se les ofrecieron pagos de aproximadamente 2.000 dólares mensuales a cambio de entrenamiento militar y participación en los combates.

Al-Shkheri habría sido contactado en junio de 2020 por un representante de Abu Amsha identificado como «Abu Hussein 23». Posteriormente fue trasladado a Sheikh Hadid, en el norte de Siria, donde, según la Fiscalía armenia, aproximadamente 500 personas recibieron entrenamiento físico y militar durante tres meses.

El expediente también describe el traslado de los combatientes hacia Turquía. El 17 de octubre de 2020, al-Shkheri y otros 17 reclutas fueron llevados en camión hasta un punto de concentración donde se reunieron aproximadamente 250 combatientes. Después fueron trasladados hacia la frontera turca, cerca de Kilis.

Según la acusación, un comandante identificado como coronel Mahmoud seleccionó a 250 hombres y los dividió en cinco grupos. Cerca de las 23, los combatientes cruzaron desde Siria hacia Turquía.

Uno de los aspectos centrales de la investigación judicial es la presunta participación de las autoridades turcas en ese cruce. Según la Fiscalía armenia, los funcionarios turcos que custodiaban la frontera no solicitaron pasaportes ni documentos de identificación, tampoco preguntaron por el propósito del viaje y permitieron que los grupos atravesaran la frontera.

Una vez dentro de Turquía, los combatientes fueron trasladados entre aeropuertos civiles utilizando aeronaves con bandera turca. Según el expediente, en el segundo aeropuerto fueron recibidos por aproximadamente 50 militares turcos y, bajo escolta militar, abordaron una aeronave con bandera azerbaiyana que partió hacia Azerbaiyán el 18 de octubre.

En territorio azerbaiyano, más de 30 militares recibieron a los combatientes y los trasladaron a una instalación militar. Durante los días siguientes, según la Fiscalía armenia, Abu Amsha mantuvo conversaciones con personal militar turco y azerbaiyano sobre las operaciones que se preparaban.

Los combatientes recibieron uniformes y armamento azerbaiyano, incluidos fusiles Kalashnikov, ametralladoras PKS y lanzagranadas antitanque RPG.

El segundo acusado, al-Hajji, habría sido reclutado mediante una estructura similar. Su reclutador fue identificado como Ibrahim Rab al-Ayal, conocido como Abu Ahmad, originario de la provincia siria de Idlib. También recibió entrenamiento en Sheikh Hadid.

El 25 de septiembre de 2020, dos días antes del inicio de la guerra, al-Hajji fue trasladado al cruce fronterizo de Bab al-Salam. Allí, según los registros judiciales, el hermano de Abu Amsha, Seif, seleccionó aproximadamente a 500 hombres de entre 20 y 40 años y les ofreció un pago de 2.000 dólares mensuales.

La Fiscalía sostuvo que esos combatientes cruzaron hacia Turquía sin que los agentes fronterizos les solicitaran pasaportes o documentación. Según el testimonio de al-Hajji, posteriormente viajaron en autobús durante aproximadamente dos horas y media hasta un aeropuerto turco y fueron trasladados a Azerbaiyán.

Una vez allí, cada combatiente fue fotografiado, recibió una identificación individual, un uniforme azerbaiyano, armas y municiones.

Los expedientes judiciales armenios también describieron acusaciones sobre las órdenes recibidas por los combatientes una vez desplegados. En el caso de al-Hajji, la Fiscalía afirmó que a los reclutas se les ofreció una bonificación de 100 dólares por presentar la cabeza cercenada de un armenio y que recibieron cuchillos de hoja larga. También sostuvo que determinados grupos recibieron órdenes de atacar aldeas armenias, matar civiles y soldados y provocar incendios y explosiones.

Según el expediente, al-Shkheri fue capturado después de combatir cerca de asentamientos de la provincia armenia de Syunik, mientras que al-Hajji fue capturado cerca de Davit Bek, también en Syunik.

La Fiscalía armenia concluyó su investigación en abril de 2021 y acusó a ambos hombres de delitos que incluyeron terrorismo cometido por un grupo organizado, terrorismo internacional, tentativa de violaciones graves del derecho internacional humanitario y actividad mercenaria. El 4 de mayo de 2021, el Tribunal Provincial de Syunik los condenó a cadena perpetua.

La investigación de Nordic Monitor también vinculó estos expedientes con comunicaciones realizadas por expertos de Naciones Unidas durante la guerra de 2020. En una comunicación enviada al Gobierno turco el 6 de noviembre de ese año, los procedimientos especiales de la ONU expresaron preocupación por denuncias sobre el reclutamiento, financiación y traslado de combatientes sirios hacia Azerbaiyán a través de territorio turco.

La comunicación mencionó a la División Hamza, la División Sultan Murad, la facción Al-Amshat y la Brigada Sultan Suleiman Shah, varias de las mismas formaciones que aparecen en los expedientes judiciales armenios. Según la información recibida por los expertos de la ONU, entre 1.500 y 2.000 combatientes sirios habían sido desplegados en Azerbaiyán a finales de septiembre de 2020 y Turquía habría participado en su reclutamiento, pago y traslado mediante vuelos militares y comerciales.

Turquía rechazó posteriormente las acusaciones. En enero de 2021, Ankara calificó la información de «infundada», «sin base» y basada en lo que definió como desinformación armenia. Azerbaiyán también negó haber utilizado mercenarios extranjeros durante la guerra.

Los antecedentes citados por Nordic Monitor también incluyen el despliegue de combatientes sirios en Libia. En una comunicación de los procedimientos especiales de la ONU del 10 de junio de 2020, expertos de Naciones Unidas habían señalado denuncias según las cuales Turquía reclutó, desplegó y pagó a combatientes de grupos armados sirios para participar en las operaciones militares alrededor de Trípoli.

Entre las formaciones involucradas en esas denuncias figuraban grupos que posteriormente aparecieron vinculados al reclutamiento de combatientes para Azerbaiyán. Uno de los principales nexos señalados es Abu Amsha.

En agosto de 2023, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Abu Amsha, a la Brigada Sultán Suleimán Shah y a la División Hamza por graves violaciones de los derechos humanos en el norte de Siria. Según el Gobierno estadounidense, la Brigada Sultán Suleimán Shah estuvo involucrada en secuestros, extorsiones y desplazamientos forzados, particularmente contra residentes kurdos de Afrin.

El Departamento del Tesoro también señaló que Abu Amsha tenía vínculos comerciales en Turquía a través de la empresa Al-Safir Oto, una concesionaria de automóviles con sede en Estambul y sucursales en el sur del país.

Los expedientes armenios y las comunicaciones de Naciones Unidas describen así una misma secuencia: reclutamiento de combatientes sirios, entrenamiento en el norte de Siria, traslado clandestino hacia Turquía, utilización de infraestructura de transporte turca y posterior traslado a Azerbaiyán para su participación en la guerra de 2020.

El caso de los dos combatientes sirios también tuvo una evolución posterior. Inicialmente, Armenia los trató como acusados penales y no como prisioneros de guerra. En diciembre de 2020, el Comité de Investigación armenio sostuvo que no cumplían las condiciones para ser liberados o intercambiados en el marco de los acuerdos posteriores a la guerra.

En septiembre de 2025, medios armenios informaron, citando una fuente anónima, que Azerbaiyán había solicitado a Armenia la liberación de ambos hombres como parte de conversaciones sobre los detenidos armenios en Bakú. La información no fue confirmada oficialmente.

Finalmente, el 14 de enero de 2026, Armenia entregó a los dos ciudadanos sirios a las autoridades de Siria a través de Turquía. Ese mismo día, Azerbaiyán liberó a cuatro detenidos armenios y los entregó a Armenia.

El Ministerio de Justicia armenio informó que la transferencia de los dos ciudadanos sirios se realizó «a través de la República de Turquía» en el marco de la cooperación entre las autoridades competentes y los mecanismos legales vigentes. La entonces ministra de Justicia, Srbuhi Galyan, explicó posteriormente que la decisión respondió al principio de reciprocidad y también buscó mejorar las relaciones con Siria y proteger los intereses de la comunidad armenia en ese país.

Nordic Monitor señaló que los documentos judiciales armenios constituyen una reconstrucción detallada de la ruta utilizada para trasladar combatientes sirios hacia Azerbaiyán y que varios de sus elementos coinciden con las denuncias formuladas por organismos de Naciones Unidas durante la guerra de 2020.

Compartir: