El Clube Armenio SAMA de San Pablo renueva su apuesta por el futuro: “Nuestro gran desafío es traer a las familias nuevamente al club”

La Sociedade Artística Melodias Armênias (SAMA) - Clube Armênio de San Pablo desarrolló durante 2026 una nueva etapa de actividades culturales, deportivas y sociales, con el objetivo de recuperar su papel histórico como espacio de encuentro de la comunidad armenia, acercar a las familias jóvenes y preparar la conmemoración del centenario de su coro.
Con 85 años de trayectoria institucional, SAMA reúne actualmente clases de idioma armenio, ensayos de coro y danza, actividades deportivas, escuelas de fútbol, una academia de jiu-jitsu, un restaurante y distintos espacios recreativos abiertos tanto a integrantes de la comunidad como al público general.
El presidente de la institución, Mauricio Behisnelian, explicó que la conducción realizó reformas y mejoras en la sede para volver a convocar a las familias que durante décadas encontraron en el club uno de sus principales lugares de socialización.
“Estamos intentando recuperar y traer nuevamente la armenidad al club. Hubo un período en el que las personas se alejaron un poco”, afirmó Behisnelian en diálogo con Diario ARMENIA.
Según el presidente, las mejoras permitieron que una nueva generación de padres comenzara a regresar acompañada por sus hijos.

“Una nueva generación que tiene niños pequeños está volviendo a frecuentar el club y a traer a los chicos. Nuestro foco siempre son los niños, porque cuando les gusta venir, llaman a los padres y les piden que los traigan”, expresó.
Behisnelian recordó que durante su infancia y adolescencia la institución mantenía una intensa actividad durante los fines de semana.
“En mi época vivíamos en el club. Los sábados y domingos pasábamos el día entero aquí. El club estaba lleno. Eran otras épocas, pero poco a poco estamos consiguiendo que las familias vuelvan”, señaló.
La historia de SAMA
La fundación de la institución se remonta a 1941, cuando el escritor, periodista e intelectual Arsen Mikaelian llegó a América del Sur por encargo de la Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún).
Mikaelian tenía la misión de promover espacios donde los jóvenes armenios de la región pudieran reunirse, organizarse y mantener el vínculo con su identidad. Antes de continuar hacia Buenos Aires, donde asumiría responsabilidades en el Diario ARMENIA, realizó una escala en Brasil y comenzó a trabajar con jóvenes de la comunidad de San Pablo.
El 27 de julio de 1941, alrededor de 50 integrantes se reunieron en la Escuela Armenia Turian y formaron la Armenia Yeridassartats Miutiún, o Unión Juventud Armenia. La primera comisión directiva estuvo encabezada por Benjamin Kurkdjian, mientras André Jafferian fue designado presidente honorario.
La incorporación del Coral Kussan y la creación del programa radial Haygagan Jam, conocido en portugués como “Melodias Armênias”, llevaron a que la organización adoptara el nombre de Sociedade Artística Melodias Armênias y la sigla SAMA.
En sus primeros años, la institución combinó actividades culturales, educativas, sociales y deportivas. Organizó clases de armenio, obras teatrales, bailes, fiestas, picnics, programas de radio y competencias de fútbol y tenis de mesa.
Desde el comienzo, su función excedió la organización de eventos. SAMA se convirtió en uno de los principales ámbitos de reunión de los armenios que se habían instalado en San Pablo durante las primeras décadas del siglo XX.
Luis Alberto Kedikian, director cultural del Club y responsable del Coro de la institución, explicó que los primeros encuentros se desarrollaban en el centro de la ciudad.
“Originalmente se encontraban en el centro. Había un club judío llamado Macabi. Alquilaban el salón y allí acontecía todo”, relató.
Durante 7 años, SAMA utilizó las instalaciones de la Escuela Armenia Turian. En 1948, cuando ya contaba con más de 300 socios, comenzó a alquilar la sede del Clube Macabi, ubicada cerca de las calles donde se concentraba buena parte de la comunidad armenia.
Allí se realizaban reuniones, ensayos, celebraciones de fechas comunitarias y bailes mensuales. Las actividades también dieron lugar a amistades, noviazgos y matrimonios entre jóvenes armenios.
Posteriormente, la institución se trasladó al Centro Armenio, ubicado junto a la Iglesia Apostólica Armenia.
“Después surgió el Centro Armenio y se mudaron allí. La actividad fue creciendo y llegó un momento en que el espacio ya no alcanzaba. Entonces pensaron en comprar un terreno y construir este club”, explicó Kedikian.
En 1962, miembros de la SAMA adquirieron un terreno de aproximadamente 7.000 metros cuadrados cerca del Parque Ibirapuera, en la zona sur de San Pablo.
La compra fue impulsada por Abraham Tavitian, Pedro Kuchkarian, Kevork Kumruyan y Sarkis Ohannes Ekizian. Después de varios años de campañas de recaudación dentro de la comunidad, el terreno fue pagado y la institución aprobó un estatuto para la construcción del club.
La sede propia fue inaugurada el 28 de diciembre de 1968 en la avenida Profesor Ascendino Reis 1450. El acto contó con representantes de instituciones armenias de Brasil y Argentina, autoridades municipales, legisladores y el entonces alcalde de San Pablo, José Vicente Faria Lima.
Desde ese momento, la SAMA pasó a ser identificada también como Clube Armênio de San Pablo.
La nueva sede incorporó progresivamente piscinas, campos de fútbol, canchas deportivas, salones sociales y espacios destinados a actividades culturales.
Durante las décadas siguientes, el club se consolidó como un punto de encuentro para las familias armenias de San Pablo. Los fines de semana reunía a niños, jóvenes y adultos en actividades deportivas, fiestas, almuerzos y celebraciones comunitarias.
Las instalaciones continuaron ampliándose. En 1988 fue inaugurado el gimnasio polideportivo, que actualmente lleva el nombre “28 de Mayo”, en referencia a la fecha de la proclamación de la Primera República de Armenia en 1918.
La apertura del gimnasio incluyó un partido de futsal entre la SAMA y el São Paulo Futebol Clube, además de un encuentro de vóley profesional.
Con el paso de los años, el club sumó un campo de fútbol, cancha de tenis, espacios gastronómicos, áreas sociales y nuevos sectores destinados a distintas disciplinas.
Cultura armenia, idioma, danza y teatro
La actividad cultural acompañó a SAMA desde sus primeros años. Junto con la música, la institución organizó clases de idioma armenio, obras teatrales y conjuntos de danza.
Kedikian señaló que, antes de la consolidación del club, funcionaba una pequeña escuela comunitaria vinculada con las actividades culturales.
“Había una escuela pequeña donde las personas estudiaban armenio. Vahakn Minassian fue director de esa escuela y profesor de música. A medida que los chicos salían de la escuela, se incorporaban al coro”, recordó.
“No era solamente canto. También había teatro y danza. Se representaban incluso piezas creadas por el propio Minassian”, agregó.



Actualmente, SAMA mantiene clases de idioma armenio y ensayos de danza durante los sábados. También organiza actividades especiales destinadas a presentar obras musicales y artísticas de la comunidad.
“A medida que la sociedad creció, incorporó la parte deportiva. Pero la identidad armenia siempre estuvo ligada a la cultura y, especialmente, al coro”, sostuvo Kedikian.
El director cultural nació en Argentina y se radicó en Brasil en 1979. Después de comenzar a frecuentar el club, se incorporó al coro y colaboró con la preparación de repertorios, traducciones y materiales escritos.
“Como cantaba, me incorporé al coro. A partir de eso comencé a trabajar con el repertorio y las traducciones. Hoy soy director cultural del club”, explicó.
El coro que precedió al club
Aunque SAMA fue fundada en 1941, una de sus principales expresiones culturales había comenzado 15 años antes.
El Coral Kussan fue creado en 1926 por jóvenes armenios de San Pablo y quedó posteriormente bajo la dirección del maestro Vahakn Minassian, quien llegó a Brasil en 1927.
Minassian nació en Garín, actual Erzurum, en 1905. Estudió música en Constantinopla y París antes de trasladarse a San Pablo, donde cursó Odontología sin abandonar su trabajo artístico.
El coro fue uno de los primeros ámbitos estables de reunión de los armenios de la ciudad y constituyó la base sobre la cual se desarrollaron posteriormente otras iniciativas comunitarias.
“Antes del club teníamos el coro. Era allí donde los armenios se encontraban. El coro fue el embrión del club, porque fue allí donde nació el Clube Armênio”, afirmó Behisnelian.
Bajo la dirección de Minassian, el conjunto llegó a reunir decenas de voces y realizó presentaciones dentro y fuera de la comunidad.
Durante la década de 1950, interpretó la ópera “Anush”, compuesta por Armen Tigranian y basada en el poema de Hovhannes Tumanyan. La puesta fue una de las primeras grandes producciones culturales organizadas por la comunidad armenia de Brasil.
En 1953, el coro se presentó en el Teatro Colombo de San Pablo. Cuatro años después, cantó ante el compositor Aram Khachaturian durante su visita a Brasil.
En 1962 participó de una presentación en el Teatro Municipal de San Pablo dedicada a la resistencia armenia de Zeytún. En 1965 regresó al mismo escenario durante la conmemoración del 50º aniversario del Genocidio Armenio.






Después de la muerte de Minassian en 1979, el conjunto continuó bajo la dirección de Sonia Ekizian Cherkezian. En 1983 adoptó oficialmente el nombre de Coral Vahakn Minassian.
El grupo mantuvo sus actividades durante las décadas posteriores y se presentó en distintas ciudades de Brasil y América del Sur. En 1988 actuó en el Teatro Municipal de Montevideo en el marco de las celebraciones por el aniversario del Homenetmen de Uruguay.
En 2026, el coro cumplió 100 años y la SAMA comenzó a preparar una celebración especial en un teatro, además de una publicación dedicada a reconstruir su trayectoria.
“Vamos a alquilar un teatro y hacer un libro sobre los 100 años del coro. Nuestro orgullo es el coro. De allí nació todo”, afirmó Behisnelian.
Kedikian indicó que la preparación del libro conmemorativo se encuentra avanzada.
“El libro de los 100 años está prácticamente formado. Falta darle el formato final, publicarlo y distribuirlo en la comunidad”, explicó.
El programa previsto para el centenario también incluye la recuperación de una composición de Minassian.
“Vamos a cantar una música en homenaje a él, perteneciente a una pieza teatral escrita por el propio Minassian y estrenada en 1937”, adelantó Kedikian.




El deporte como espacio de integración
La actividad deportiva también forma parte de la historia de la institución desde la década de 1940.
El fútbol fue una de las primeras disciplinas organizadas por la SAMA y se convirtió en una herramienta de integración de los jóvenes armenios a la sociedad brasileña.
Durante las décadas de 1950 y 1960, el equipo de la institución disputó partidos y competencias en San Pablo. Posteriormente, el club incorporó futsal, vóley, básquet, tenis, tenis de mesa, natación, judo y otras actividades.




En la actualidad, la sede cuenta con gimnasio polideportivo, cancha de fútbol society, piscina, cancha de tenis y un espacio de beach tennis.
También funcionan tres escuelas de fútbol, entre ellas una vinculada al Flamengo, entrenamientos de vóley femenino y una escuela de jiu-jitsu brasileño administrada por un integrante de la comunidad armenia.
Durante la semana, muchas instalaciones son alquiladas a deportistas y grupos externos a la colectividad.
“El club está abierto. Las personas pueden alquilar los espacios para jugar al fútbol, vóley, básquet y otros deportes. La gran mayoría durante la semana no son armenios”, explicó Behisnelian.
Los sábados aumenta la participación de miembros de la comunidad debido a los ensayos culturales y a los entrenamientos deportivos. Los domingos, el restaurante constituye otro de los principales puntos de reunión.
El restaurante del club acompañó durante décadas los encuentros familiares y comunitarios. Su menú incluye platos tradicionales armenios y de Medio Oriente.
Actualmente, el espacio gastronómico está administrado por Artur Berberian, integrante de una familia vinculada durante generaciones con la elaboración de comidas tradicionales.
“Los domingos viene bastante gente a almorzar al restaurante de Artur”, señaló Behisnelian.
El restaurante y la esfiharía también reciben a personas que no pertenecen a la comunidad, lo que permite que la gastronomía armenia mantenga una presencia dentro de la vida cotidiana de San Pablo.




Los vínculos con Argentina y Uruguay
SAMA desarrolló desde sus primeros años una relación cercana con las comunidades armenias de Argentina y Uruguay.
La propia fundación de la entidad estuvo vinculada con el intercambio regional a través de Arsen Mikaelian, quien participó en la organización de los jóvenes de San Pablo antes de continuar su trabajo en Buenos Aires.
A partir de la década de 1970, las delegaciones deportivas y juveniles de Brasil, Argentina y Uruguay comenzaron a reunirse con mayor frecuencia.
En 1972, SAMA organizó la primera Semana de Confraternización de las Comunidades Armenias de América del Sur. Al año siguiente, una delegación brasileña viajó más de 2.600 kilómetros para participar de actividades en Córdoba.
San Pablo también recibió encuentros regionales y, en 2004, fue sede de los Juegos Navasartian, que reunieron a alrededor de 200 atletas y miembros de delegaciones de Brasil, Argentina y Uruguay.
Behisnelian participó de los Juegos Navasartian durante su adolescencia y regresó a la competencia en Buenos Aires en 2025, después de varios años.
“Fui muy bien recibido por todos y quedé muy impresionado. Nosotros en Brasil ya no tenemos con la misma fuerza esa cultura de encontrarnos y realizar juegos. Es uno de los aspectos que necesitamos mejorar como comunidad local”, afirmó.
El presidente destacó especialmente la participación comunitaria que observó en Argentina y Uruguay.
“Me impresionó mucho la armenidad que existe en Buenos Aires, Córdoba y Montevideo. Estoy trabajando para intentar traer de vuelta la armenidad que nosotros también teníamos años atrás”, sostuvo.




El desafío de las nuevas generaciones
La actual conducción de SAMA considera que la continuidad de la institución dependerá de su capacidad para incorporar a niños y jóvenes sin abandonar las actividades culturales que marcaron su historia.
Las reformas edilicias, la apertura de nuevas actividades deportivas y el mantenimiento de las clases de idioma, danza y canto forman parte de esa estrategia.
Para Behisnelian, el objetivo consiste en recuperar el vínculo cotidiano de las familias con el club y no limitar la vida comunitaria a celebraciones, casamientos o ceremonias religiosas.
“El club siempre fue un punto de encuentro de la comunidad. Hubo una etapa en la que las personas se alejaron un poco. Hoy la comunidad se encuentra más en casamientos, fiestas o en la iglesia”, explicó.
A 85 años de su fundación, SAMA busca recuperar el movimiento que caracterizó a la institución durante gran parte del siglo XX, mientras se prepara para conmemorar los 100 años del espacio cultural que precedió al club.
“Nuestro gran desafío es traer a las familias nuevamente al club y verlo lleno como estaba años atrás, lleno de armenios. Tenemos que traer a los chicos de vuelta”, concluyó Behisnelian.
Matías Raubian
Editor Diario ARMENIA