El Comité para la Defensa de los Derechos Fundamentales del Pueblo de Artsaj pidió a diplomáticos en Azerbaiyán que no “normalicen la limpieza étnica”

13 de septiembre de 2026

El Comité para la Defensa de los Derechos Fundamentales del Pueblo de Artsaj difundió una carta abierta dirigida al cuerpo diplomático acreditado en Azerbaiyán en la que expresó su preocupación por las recientes visitas oficiales a la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) y pidió a los representantes internacionales que no participen de recorridos organizados por el Estado azerbaiyano porque, según sostuvo, contribuyen a normalizar las consecuencias de la limpieza étnica y el desplazamiento forzado de cerca de 150.000 armenios tras el ataque militar de septiembre de 2023.

Bajo el título “Las visitas diplomáticas no deben convertirse en un instrumento para normalizar la limpieza étnica”, el Comité cuestionó las giras realizadas por diplomáticos a Shushí, Gandzasar, Stepanakert y otras zonas de Artsaj.

“Nuestra grave preocupación es evidente: los diplomáticos no pueden permitirse servir de instrumento en los intentos de Azerbaiyán por obtener la aprobación internacional de las consecuencias de la limpieza étnica. Su presencia le proporciona a Azerbaiyán precisamente el encubrimiento internacional que busca”, expresó la organización.

El Comité sostuvo que la participación de representantes extranjeros en visitas organizadas oficialmente, así como las fotografías y declaraciones públicas posteriores, “proyecta una imagen de normalidad en una situación fundamentalmente anormal”.

“Hoy en Nagorno Karabaj, se muestran casas sin sus dueños e iglesias sin sus feligreses. Esto es abominable, y la participación del cuerpo diplomático —diplomáticos plenamente conscientes de la catástrofe humanitaria perpetrada en Nagorno Karabaj hace menos de 36 meses— resulta completamente desconcertante”, señaló la carta.

La organización también cuestionó que los diplomáticos que participaron de las visitas no se pronunciaran públicamente sobre los prisioneros de guerra armenios, detenidos civiles y dirigentes políticos armenios encarcelados en Azerbaiyán.

“Al visitar territorios desprovistos de su población armenia autóctona, el cuerpo diplomático encontró palabras y gestos para realizar recorridos cuidadosamente planificados, pero guarda un silencio absoluto sobre los derechos de las personas privadas de libertad y sometidas a procedimientos que violan fundamentalmente los principios de justicia y debido proceso”, afirmó.

Otro de los puntos planteados en la carta fue la situación del patrimonio cultural y religioso armenio en Artsaj. El Comité denunció la destrucción de iglesias en Stepanakert, la profanación del histórico cementerio armenio de Shushí y la presentación del monasterio armenio de Gandzasar como “albanés”.

“Estas acciones representan una campaña deliberada para borrar la presencia histórica armenia, en violación directa de las medidas provisionales indicadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ)”, sostuvo.

En ese contexto, el Comité afirmó: “Los diplomáticos no pueden permitirse ser peones del teatro político interesado de Azerbaiyán. Una visita diplomática no debe convertirse en un escenario donde se borre la historia de un pueblo ante la comunidad internacional”.

La carta formuló cinco pedidos concretos al cuerpo diplomático acreditado en Azerbaiyán. En primer lugar, solicitó que los representantes extranjeros rechacen participar en visitas oficiales organizadas por el Estado que, según el Comité, legitiman las consecuencias del desplazamiento forzado.

También reclamó que los diplomáticos se nieguen a respaldar narrativas que “niegan, distorsionan o se apropian de la verdadera identidad armenia de iglesias, monumentos y sitios históricos”.

El Comité pidió además que los representantes internacionales exijan acceso sin restricciones a los sitios culturales y religiosos para expertos internacionales, la UNESCO y observadores independientes, y que expresen públicamente su preocupación por “la continua destrucción, alteración y profanación del patrimonio armenio en Nagorno Karabaj”.

Finalmente, reclamó que el cuerpo diplomático defienda el derecho al retorno de la población armenia desplazada y apoye las condiciones para un regreso “seguro, digno y voluntario, de conformidad con el derecho internacional”.

“La diplomacia exige criterio independiente, responsabilidad histórica y valentía moral. Lo que el mundo está presenciando, en cambio, es un cuerpo diplomático que colabora con Azerbaiyán para legitimar las consecuencias de la limpieza étnica. Esto no puede normalizarse”, expresó el Comité.

“El pueblo de Nagorno Karabaj ha perdido sus hogares; el cuerpo diplomático internacional no puede ayudar ni encubrir a Azerbaiyán en la destrucción de su historia, su identidad y su patrimonio”, concluyó la carta.

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