El Tribunal Europeo de Derechos Humanos confirmó que Azerbaiyán torturó y decapitó al militar armenio Hayk Toroyan durante la guerra de Artsaj de 2016

05 de noviembre de 2026

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dejó firme el 2 de noviembre de 2026 su sentencia que responsabilizó a Azerbaiyán por la tortura y decapitación del mayor armenio Hayk Toroyan, de 30 años, durante la guerra de los Cuatro Días de abril de 2016 en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), después de que un panel de cinco jueces de la Gran Sala rechazara el pedido presentado por Bakú para reabrir el caso. La decisión agotó las posibilidades de apelación y confirmó las violaciones del derecho a la vida y de la prohibición de la tortura establecidas en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

La sentencia original fue dictada el 18 de junio de 2026, en el caso V.T. y otros contra Azerbaiyán, correspondiente a la demanda número 20075/16. El Tribunal determinó que Azerbaiyán violó el artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que protege el derecho a la vida, y el artículo 3, que prohíbe la tortura y los tratos inhumanos o degradantes.

Ambas violaciones fueron establecidas por seis votos contra uno. Se trató de la primera sentencia emitida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos entre las causas vinculadas con la guerra de abril de 2016.

El caso abordó los crímenes cometidos contra Hayk Toroyan durante aquella ofensiva militar azerbaiyana, en la que las fuerzas armenias enfrentaron ataques en distintos sectores de Artsaj. El oficial armenio sufrió torturas y fue decapitado, hechos por los que el Tribunal estableció la responsabilidad de Azerbaiyán.

La decisión del panel de cinco jueces de la Gran Sala de rechazar la solicitud azerbaiyana convirtió el fallo en definitivo, por lo que Bakú ya no podrá recurrir la sentencia ante el tribunal.

Liparit Drmeyan, exjefe de la Oficina del Representante de Armenia para Asuntos Jurídicos Internacionales, destacó el alcance de la resolución y su importancia para otras causas relacionadas con violaciones de derechos humanos.

En una publicación realizada el 3 de noviembre, Drmeyan afirmó que la sentencia “entró así en vigor y será una piedra angular para el examen de denuncias similares, tanto las que están en curso como las que se presenten en el futuro”.

El exfuncionario también señaló una contradicción en la posición del gobierno de Ilham Aliyev frente a los mecanismos internacionales de justicia.

Según explicó, Azerbaiyán declara desde sus más altas autoridades que no reconoce la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y dejó de cooperar con el Comité de Ministros del Consejo de Europa, organismo encargado de supervisar la ejecución de las sentencias.

Sin embargo, cuando buscó revertir el fallo por los crímenes cometidos contra Toroyan, Bakú recurrió al mismo sistema judicial internacional cuya autoridad cuestiona.

Drmeyan sostuvo que Azerbaiyán, cuando le resulta conveniente, “recuerda la importancia de los procesos legales y presenta recursos”.

Por su parte, Hasmik Harutyunyan, integrante del equipo jurídico que presentó la demanda, destacó la importancia de la sentencia para las víctimas y para el tratamiento de futuras denuncias.

Harutyunyan afirmó que el fallo representa “no solo un paso importante hacia el restablecimiento de la justicia para las víctimas afectadas, sino también un mensaje claro de que las graves violaciones de los derechos humanos no pueden quedar impunes”.

También sostuvo que establecer judicialmente estas violaciones mediante mecanismos internacionales “puede ser crucial tanto para proteger los derechos individuales como para prevenir futuros abusos”.

La decisión definitiva del Tribunal Europeo de Derechos Humanos establece un antecedente judicial internacional sobre los crímenes cometidos por Azerbaiyán durante la guerra de abril de 2016, mientras continúan otros procedimientos vinculados con las violaciones de derechos humanos registradas durante los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán.

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