Erdogan apartó a un asesor por sus críticas a Azerbaiyán, en medio de crecientes tensiones por Israel

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, apartó de su cargo a su asesor principal Oktay Saral, quien había cuestionado las restricciones al uso del velo islámico en las escuelas de Azerbaiyán.
La decisión se produjo después de que el gobierno de Ilham Aliyev reclamara su salida. El episodio se suma a una serie de enfrentamientos públicos entre los dos aliados, que también mantienen diferencias por las estrechas relaciones de Bakú con Israel.
“El señor presidente me nombró para este cargo y me fui por su decisión. No guardo resentimiento hacia nadie”, afirmó el asesor desplazado. Consultado sobre si su apartamiento estaba relacionado con las declaraciones sobre Azerbaiyán, respondió: “Sí, eso parece”, y manifestó que continuará acompañando a Erdogan.
Según distintos analistas, el apartamiento de Saral era una de las exigencias de Bakú para poner fin a las tensiones con Turquía. La polémica comenzó cuando se aplicaron nuevas disposiciones sobre uniformes escolares que impidieron que alumnas que utilizan el hiyab ingresaran a determinados establecimientos educativos de Azerbaiyán.
Las imágenes de estudiantes rechazadas en las puertas de las escuelas provocaron protestas en distintas ciudades azerbaiyanas y también en Turquía, donde grupos religiosos y conservadores se manifestaron frente a la embajada de Azerbaiyán en Ankara y su consulado en Estambul.
En Azerbaiyán, las protestas fueron acompañadas por una fuerte respuesta de las autoridades. El Ministerio del Interior reconoció 37 detenciones en Bakú, mientras que activistas denunciaron más de 200 arrestos. Amnistía Internacional cuestionó la detención de manifestantes pacíficos y reclamó que las estudiantes pudieran regresar a las aulas. También se denunciaron restricciones de acceso a las redes sociales durante las protestas para evitar que el descontento se extendiera.
El 12 de octubre, Saral intervino públicamente en la discusión y reclamó a las autoridades de Bakú que dieran marcha atrás con la medida. Diputados del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se sumaron a los cuestionamientos.
La respuesta llegó desde el Nuevo Partido Azerbaiyán (YAP), de Aliyev, que calificó las declaraciones de Saral y de los legisladores turcos de “populistas e irresponsables”. El comunicado del 13 de octubre acusó a determinados medios y dirigentes turcos de difundir información falsa sobre Azerbaiyán y les exigió respetar la soberanía y los asuntos internos del país. También recordó que la expresión “una nación, dos Estados”, utilizada para definir la relación entre Turquía y Azerbaiyán, no concede a ninguno de los dos gobiernos el derecho de intervenir en las decisiones del otro.
Bakú defendió las restricciones como parte de su política de educación laica, mientras que desde Turquía se denunció una violación de la libertad religiosa y del derecho a la educación.
Aunque ambos países son mayoritariamente musulmanes, sus tradiciones religiosas y políticas son diferentes. Turquía es predominantemente sunita y, en los 24 años de gobiernos de Erdogan, el islam adquirió una presencia creciente en la educación, la política y la vida pública. Azerbaiyán, en cambio, tiene una población mayoritariamente chiita, pero conserva una fuerte tradición laica heredada del período soviético. El gobierno de Aliyev mantiene un estricto control sobre las organizaciones religiosas e intenta limitar la influencia de Irán en su país, que también es de mayoría chiita.
El enfrentamiento se agravó el 21 de octubre, cuando Azerbaiyán prohibió el ingreso de 31 ciudadanos turcos, entre ellos un alto dirigente islamista Fatih Erbakan, además de periodistas y referentes religiosos. Las autoridades azerbaiyanas los acusaron de realizar declaraciones contrarias a la seguridad nacional y de promover acciones contra el gobierno de Aliyev.
Erbakan respondió a Aliyev con una referencia directa a Israel. Le pidió que levantara las restricciones al hiyab y afirmó que no le preocupaba tener prohibido el ingreso a Azerbaiyán. También cuestionó que el mandatario hubiera recibido en Bakú al presidente israelí Isaac Herzog, a quien llamó “carnicero sionista”, y acusó a Aliyev de haberse alejado de sus verdaderos amigos.
Israel se convirtió en uno de los principales motivos de cuestionamiento a Bakú desde sectores políticos y religiosos turcos. Mientras Erdogan mantiene un discurso de fuerte confrontación con el gobierno de Benjamín Netanyahu por la guerra de Gaza, Azerbaiyán continúa profundizando su cooperación política, energética y militar con el Estado israelí.
El 14 de octubre, en medio de la controversia por el hiyab, Aliyev recibió a Herzog en Bakú. Según la presidencia israelí, ambos conversaron sobre la posibilidad de profundizar su relación estratégica. Algunos comentaristas turcos llegaron a atribuir las restricciones escolares a una supuesta influencia de Israel sobre el sistema educativo azerbaiyano, aunque no está comprobado.

Cabe recordar que Israel, junto con Turquía, fue uno de los principales proveedores de armamento de Azerbaiyán durante las guerras contra Artsaj. Los drones y sistemas militares israelíes tuvieron un papel importante en la guerra de 2020 y en las operaciones que culminaron con la ocupación de Artsaj y la limpieza étnica de su población armenia en septiembre de 2023.
Esa cooperación militar también comenzó a generar cuestionamientos en Turquía. En distintas publicaciones de los últimos días, algunos comentaristas se preguntaron si Ankara debería seguir suministrando drones Bayraktar TB2, Akıncı y otros sistemas avanzados a un país que mantiene vínculos tan estrechos con Israel. Incluso plantearon la posibilidad de que tecnología militar turca terminara en manos israelíes a través de Azerbaiyán, aunque no presentaron pruebas de que eso haya ocurrido.
El debate también alcanzó al papel que desempeñó Turquía en la guerra de Artsaj de 2020. Mete Yarar, analista especializado en seguridad y defensa, recordó las restricciones y embargos internacionales que sufrió Ankara por suministrar drones a Azerbaiyán. “¿Turquía ayudó a Azerbaiyán simplemente para ganar dinero vendiéndole armas?”, se preguntó durante un programa de televisión. “Hicimos una contribución que no se puede comprar con dinero”, afirmó Yarar, quien también cuestionó fuertemente las órdenes de detención contra ciudadanos turcos por sus críticas a Aliyev.
Bakú respondió que las armas turcas fueron compradas y pagadas y que Azerbaiyán también contribuyó considerablemente a la economía turca. En ese debate se recuerdan las inversiones de SOCAR, que alcanzaron unos 19.500 millones de dólares en Turquía, además de los contratos multimillonarios adjudicados a empresas turcas para obras de reconstrucción en los territorios de Artsaj ocupados por Azerbaiyán.
El tema de las tensiones entre Turquía y Azerbaiyán fue tratado por Diario ARMENIA en un artículo de opinión publicado el 11 de octubre, a raíz de las declaraciones de Aliyev, quien había advertido que Azerbaiyán no necesitaba el patrocinio de ningún país y que había pagado hasta la última munición adquirida, incluso a precios superiores a los del mercado.