Estudiantes de periodismo investigaron la guerra de Artsaj: “Nos sorprendió no haber escuchado nada en los medios”

Un grupo de estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Periodística de la Universidad Católica Argentina (UCA), sede Puerto Madero, dedicó un trabajo de la materia Periodismo Internacional a un tema casi ausente de la agenda argentina: la guerra de Artsaj (Nagorno Karabaj) y sus consecuencias sobre la población armenia.
El proyecto fue realizado en la cátedra 14AM a cargo del profesor Jorge Liotti, y tomó forma como una investigación multimedia titulada “¿Qué pasa en Nagorno Karabaj?”. Sus autores son Delfina Bassini, Marco Friedmann, Samara Kobelinsky, Teodora Militaru y Pía Perasso. El trabajo puede leerse en https://quepasaennagornokarabaj.netlify.app .
El sitio reúne contexto histórico, testimonios, análisis de la cobertura mediática internacional, referencias a la situación humanitaria, el bloqueo del corredor de Lachín, la libertad de prensa en Azerbaiyán y el desplazamiento forzado de la población armenia de Artsaj después de la ofensiva azerbaiyana de septiembre de 2023.
La investigación empieza con una pregunta básica, necesaria para cualquier lector no familiarizado con el tema: qué es Nagorno Karabaj. Desde allí reconstruye los antecedentes del conflicto, la decisión soviética de incorporar ese territorio de mayoría armenia a Azerbaiyán, la guerra de los años noventa, el alto el fuego de 1994, la guerra de 2020 y el desenlace de 2023, cuando toda la población armenia de Artsaj debió abandonar su tierra constituyendo una limpieza étnica.
El trabajo también analiza el modo en que el conflicto fue contado por los medios. Por tratarse de estudiantes de periodismo no sólo buscaron explicar qué ocurrió, sino también cómo se informó sobre lo ocurrido, qué lugar ocupó Artsaj en la agenda internacional y qué peso tuvieron las miradas geopolíticas frente a la dimensión humana del conflicto.
Samara Kobelinsky, una de las estudiantes que participó del proyecto, contó a Diario ARMENIA que antes de comenzar la investigación sabía muy poco sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. “Siempre uno escucha sobre el Genocidio perpetrado por Turquía, pero no sabía nada sobre este territorio en específico”, dijo. “Para mí fue descubrir una historia nueva, ponerle voces y rostros a una realidad desconocida”.
Los alumnos no eligieron el tema. El profesor seleccionó distintos conflictos internacionales que compartían una característica: estaban fuera de agenda, al menos en Argentina. Luego cada grupo recibió uno por sorteo. “En nuestro caso el de Nagorno Karabaj, del que no sabíamos nada antes de arrancar a investigar”, recordó Kobelinsky.
Tuvieron tres semanas para hacer entrevistas, reunir recursos visuales y construir la página web. “El periodismo es así, siempre andamos a las corridas y no siempre llegás a profundizar tanto como te gustaría”, señaló. Aun así, el grupo buscó organizarse para ofrecer una mirada lo más amplia posible.
Lo que más la impactó fue la distancia entre la gravedad de los testimonios y el escaso lugar que el tema tuvo en los medios argentinos. “Habiendo testimonios tan crudos, tanto dolor en una población y siendo un conflicto que tuvo el último brote en 2023, me sorprendió no haber escuchado nada en los medios del tema, incluso con la gran comunidad armenia que hay en nuestro país”, afirmó.
También le llamó la atención la predisposición de las fuentes consultadas. “Nos sorprendió para bien lo dispuestos que estaban a charlar con nosotros los profesionales, siendo que no iba a publicarse en ningún medio importante y era simplemente un trabajo académico. Estaban contentos de que a alguien le interesase el conflicto”, contó a Diario ARMENIA.
“La búsqueda de fuentes fue una parte central del proceso”. Para llegar a especialistas, periodistas y académicos, el grupo recurrió a todos los caminos disponibles. “Fue la ley del más insistente. Mandamos mails, mensajes en Instagram, Facebook, LinkedIn, por donde te imagines para llegar. La mayoría de las veces escribíamos en inglés”, relató Kobelinsky.
Ese trabajo también les dejó una reflexión sobre el oficio. Según explicó, intentaron mostrar que les interesaba presentar distintas miradas y consultar voces autorizadas. “Al final del día uno es solo un portador, un mensajero de gente que sabe del tema con más profundidad”, dijo.
Samara Kobelinsky reconoció que no tenía una posición formada sobre el conflicto al comenzar el trabajo. La investigación le permitió acercarse a una realidad que hasta entonces desconocía y comprender mejor el lugar que Artsaj ocupa para los armenios.
Sobre la cobertura mediática, la conclusión fue clara: Nagorno Karabaj no recibió la atención que merecía. “Hay otros conflictos que se llevan la atención mediática y Nagorno Karabaj queda relegado”, afirmó, y agregó que, cuando se habla del tema, muchas veces se lo aborda desde una mirada de tablero internacional: “Se da una perspectiva de geopolítica tipo ajedrez, de Rusia como jugador y el resto de los países como piezas, y se deja de lado la parte humanitaria”.
La estudiante también señaló las dificultades para encontrar información equilibrada. “Hay una polarización en la información disponible. Las cadenas orientales de noticias tiran para un lado o para el otro, excepto Al Jazeera, no hay fuentes de información objetivas”, sostuvo. En ese punto, vinculó la desinformación con las condiciones internas de Azerbaiyán: “También influye el hecho de que Azerbaiyán esté entre los diez países con menor libertad de prensa del mundo”.
Consultada sobre lo que el público argentino desconoce del conflicto, Kobelinsky respondió con una mirada autocrítica. “Creo que los argentinos somos bastante ignorantes de los conflictos ajenos; ya tenemos bastantes con los propios”, dijo. De todos modos, marcó que la presencia de una comunidad armenia importante en el país permite que exista cierto conocimiento sobre su historia. “Sin embargo, no tomamos conciencia de la magnitud de este conflicto, y tampoco se conoce la perspectiva de los azeríes, en parte por lo que explicamos en el trabajo sobre la poca libertad de expresión que hay allá”, agregó.
Para Kobelinsky, el trabajo no busca agotar un tema complejo, sino abrir una puerta. “Lo esencial que se deberían llevar es la curiosidad por el conflicto. No somos historiadores ni lo sabemos todo de Nagorno Karabaj tampoco, pero si después de leer la nota salen con más información del conflicto de la que llegaron, ya es una victoria. Eso y reflexionar un poco por qué ciertos temas no están en agenda”, afirmó.
La experiencia también se dio en un marco más amplio de aprendizaje. Otros grupos de la misma materia trabajaron sobre conflictos y situaciones internacionales poco cubiertas, como el caso de los uigures en China. “Todos estábamos muy entusiasmados con la posibilidad de aprender y darle voz a este tipo de situaciones”, contó.
Samara Kobelinsky definió el proyecto como una gran experiencia para su formación por el contacto con fuentes especializadas y por el desafío de construir una web desde cero. El aprendizaje principal, dijo, fue “darnos cuenta de lo poco que sabe uno y generar esas ganas de aprender”, y agregó: “Eso se da haciendo este tipo de trabajos sobre cosas que a uno le parecen ajenas”.