Karekin Jayág: el pensamiento como vehículo de la revolución

17 de agosto de 2026

Karekin Jayág fue militante, periodista, educador y uno de los intelectuales de la FRA-Tashnagtsutiún que procuraron dar fundamento teórico a los problemas políticos y sociales que atravesaban al pueblo armenio a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Su producción literaria permite observar una dimensión de la experiencia revolucionaria que a veces queda relegada frente a la historia de la organización y de la lucha política, que es el esfuerzo por definir conceptos, interpretar las transformaciones sociales y convertir esa interpretación en parte del propio ideario político.

Karekin Chakalian (Jayág) nació en Alexandropol en 1867. Estudió en el seminario Kevorkian de Echmiadzin entre 1883 y 1886, y luego ejerció durante siete años como docente en las escuelas parroquiales de Bakú, Kantzág y Akulís. En 1893 se trasladó a Ginebra y cursó Ciencias Sociales en la universidad de esa ciudad. Después desarrolló actividades políticas, educativas y periodísticas en distintos centros de la vida armenia. Su propio relato muestra hasta qué punto la docencia, la militancia y la formación intelectual fueron actividades simultáneas en su recorrido.

La amplitud de intereses aparece en sus obras: Դէպի ֆէդէրացիա (Hacia la federación), Ի՞նչ է ազգութիւնը (¿Qué es la nacionalidad?), Ի՞նչ է դասակարգը (¿Qué es la clase?), Հայկական շարժման պատճառները (Las causas del movimiento armenio), Հայրենիք եւ ազգային շարժումները (La patria y los movimientos nacionales) y estudios sobre cuestiones económicas, sociales e históricas. Una detalle publicado en el diario Hairenik, en 1965, enumera precisamente esas obras y considera “Hacia la federación” uno de sus trabajos centrales.

Ese conjunto permite formular una primera característica de Jayág, y es que su intervención política no se limitó a sostener posiciones sobre problemas inmediatos. Una parte importante de su obra estuvo dedicada a explicar las categorías con las que esos problemas podían ser comprendidos. Nación, clase, trabajo, Estado, federación y movimiento nacional fueron para él objetos de estudio y debate.

Pensar la nación

Uno de los textos más importantes para reconstruir ese pensamiento es Ի՞նչ է ազգութիւնը (¿Qué es la nacionalidad?), publicado en Constantinopla en 1912. La edición original consta de 160 páginas y el propio título indica la pretensión de, además de presentar una defensa política de la causa nacional, estudiar conceptualmente qué constituye una nacionalidad.

Jayág define allí la nación a partir de un proceso histórico:

«Ազգ կը կոչուի մարդոց այն մեծ խումբը, որ սերունդէ սերունդ, դարեր շարունակ ապրելով միեւնոյն բնական ու պատմական միջավայրին մէջ, իր մշակոյթին վերաբերող բոլոր հարցերը ինքնաբերաբար լուծած է ինքն իր համար»։ «Se denomina nación a aquel gran grupo de personas que, viviendo de generación en generación durante siglos en un mismo entorno natural e histórico, ha resuelto espontáneamente por sí mismo todas las cuestiones relativas a su cultura.»)

La definición continúa señalando que esa convivencia prolongada produce «ազգային մը ընդհանուր ոգի կամ ներքին ենթակայական աշխարհ» («un espíritu nacional común o un mundo subjetivo interior»), junto con formas particulares de creación y rasgos propios de carácter. En esta formulación, por lo tanto, la nación es entendida como una categoría jurídica, como la consecuencia inmediata de una decisión política y como el resultado de una experiencia histórica compartida y prolongada.

Importa detenerse en esta definición porque permite precisar qué entendía Jayág cuando hablaba de la cuestión nacional. El elemento cultural, lejos de aparecer aislado de la historia, se forma dentro de un medio natural e histórico determinado y a través de una convivencia sostenida. Tampoco la nación es presentada únicamente en términos de ascendencia.

De allí puede comprenderse el lugar que ocupaban la educación, la prensa y la producción intelectual en su actividad. Basta advertir que su propia definición de nación concede una función constitutiva a la producción cultural y que, al mismo tiempo, una parte considerable de su vida pública transcurrió precisamente en escuelas y periódicos armenios. Después de su formación en Ginebra enseñó, dirigió instituciones educativas y colaboró o participó en publicaciones como Mshag, Harrách, Alik y Azadamard.

Nación y clase

La reflexión sobre la nación se vinculaba directamente con otra de las cuestiones a las que Jayág dedicó una obra específica: la clase social.

En Ի՞նչ է դասակարգը (¿Qué es la clase?), Jayág examinó distintas concepciones socialistas sobre el trabajo y la división de clases. Vahé Hagopian, en La teoría de los trabajadores en el pensamiento de Karekin Jayág (2017), señala que el autor discute allí posiciones provenientes de Marx y de diferentes corrientes socialistas europeas, entre ellas las asociadas a Ferdinand Lassalle, Eduard Bernstein, Karl Kautsky y Wilhelm Liebknecht. Hagopian interpreta ese recorrido como parte del intento de Jayág de formular una concepción del trabajo adecuada a las condiciones sociales armenias.

Según la reconstrucción de Hagopian, Jayág no identificaba a la clase trabajadora exclusivamente con el proletariado industrial. El criterio fundamental era la relación con el trabajo y con la apropiación del producto generado socialmente. Trabajador era quien vivía de su propio trabajo y no de la apropiación del valor producido por el trabajo ajeno, en una concepción próxima a la noción marxista de plusvalía. Desde esa perspectiva, podían integrar el campo de los trabajadores los obreros, los pequeños artesanos, los pequeños propietarios rurales, los campesinos con poca tierra o sin tierra e incluso determinados trabajadores intelectuales.

Hagopian destaca una consecuencia política de esa definición. En una sociedad armenia donde el campesinado tenía un peso muy superior al del proletariado industrial, restringir la categoría de trabajador al obrero fabril significaba dejar fuera a una parte sustancial de los sectores populares. Por eso interpreta la posición de Jayág como un esfuerzo por discutir con las categorías del socialismo europeo sin trasladarlas mecánicamente a una estructura social diferente.

La cuestión adquiere mayor profundidad cuando se la relaciona con ¿Qué es la nacionalidad? Allí Jayág plantea explícitamente que la explotación de clase no constituye la única forma posible de dominación:

«Վերջապէս ո՞վ կ՚ըսէ, թէ կեղեքումը աշխարհիս վրայ կը կատարուի միայն մէկ ձեւով՝ դասակարգային արտայայտութեա՞մբ։ Ամէնեւին ո՛չ»։ («Finalmente, ¿quién dice que la opresión en el mundo se realiza de una sola manera, bajo la forma de una manifestación de clase? De ningún modo»).

Y agrega: «Կայ ազգային կեղեքում, երբ մէկ ազգ՝ տիրողը, կը կեղեքեն ուրիշ ազգի մը՝ տիրուածինը»։ («Existe la opresión nacional, cuando una nación (la dominante) oprime a otra nación (la dominada)»).

El pasaje, reproducido en una antología de pensamiento sociológico armenio de la Universidad Estatal de Ereván con referencia a la edición de Constantinopla de 1912, permite establecer con bastante precisión el argumento de Jayág, que es el siguiente: “las relaciones de clase explican una forma de desigualdad y explotación, pero no agotan las formas de dominación existentes”.

Jayág introduce inmediatamente una precisión igualmente importante. La opresión nacional no significa que cada integrante de la nación dominante oprima individualmente a cada integrante de la nación dominada:

«Սակայն ո՞վ է հոն կեղեքողը. մէկ ազգի ամբողջութի՞ւնն է, որ կը կեղեքեն միւս ազգի ամբողջութիւնը։ Երբե՛ք»։ («Pero ¿quién es allí el opresor? ¿Es la totalidad de una nación la que oprime a la totalidad de la otra? Nunca»).

Según continúa el texto, dentro de la nación dominante son determinadas capas (la burguesía, la aristocracia y la burocracia) las que ejercen esa dominación, al tiempo que explotan también a trabajadores, campesinos y otros sectores de su propia sociedad.

Esta aclaración resulta central porque evita reducir el planteo de Jayág a una oposición simple entre naciones. Su análisis reconoce simultáneamente diferenciaciones sociales dentro de cada comunidad y relaciones de dominación entre comunidades nacionales. Clase y nación constituyen, por lo tanto, dimensiones distintas que pueden actuar sobre una misma realidad histórica.

Dos emancipaciones

A partir de esa distinción puede entenderse mejor la discusión de Karekín Jayág con las interpretaciones que subordinaban enteramente la cuestión nacional al conflicto de clases.

Una compilación de pensamiento sociológico armenio publicada por la Universidad Estatal de Ereván resume su posición señalando que Jayág consideraba prematura una lucha de clases entre los armenios mientras la cuestión nacional permaneciera sin resolver. Esa caracterización debe leerse como interpretación de los compiladores, no como una cita textual de Jayág, pero coincide con el problema que aparece en sus propios textos cuando afirma que una teoría política que reconociera únicamente la explotación económica resultaba insuficiente para explicar la situación de una comunidad sometida también a una dominación nacional.

Eso no implica que Jayág negara las divisiones sociales dentro del pueblo armenio. Su obra sobre las clases demuestra precisamente lo contrario. Lo que cuestionaba era que esas divisiones permitieran explicar por sí solas todas las relaciones de poder.

Su formulación sobre la opresión nacional logra relacionar ambos niveles sin hacerlos equivalentes. Un trabajador podía ocupar una posición subordinada dentro de una estructura de clases y pertenecer, al mismo tiempo, a una nación sometida políticamente. Las dos relaciones no eran idénticas y, por eso, tampoco podían ser explicadas mediante una única categoría.

Esta preocupación debe ponerse además en relación con Դէպի ֆէդէրացիա (Hacia la federación), publicado en Tiflis en 1907. Allí Jayág abordó cuestiones vinculadas con el origen y las formas del Estado y con las posibilidades de organización política de sociedades integradas por distintas comunidades.

Más que atribuirle retrospectivamente una teoría acabada de la autonomía o del federalismo, interesa observar la continuidad del problema. Él estaba intentando pensar qué instituciones podían organizar políticamente sociedades atravesadas por diferencias nacionales y sociales. Hacia la federación en 1907, ¿Qué es la clase? y ¿Qué es la nacionalidad? forman, desde esa perspectiva, parte de un mismo esfuerzo por conceptualizar distintos aspectos de la realidad política en la que actuaba.

La conciencia como problema político

La definición de los trabajadores reconstruida por Hagopian contiene otro elemento relevante, que es la conciencia de intereses comunes.

Hagopian explica que para Jayág no bastaba con reunir bajo una misma categoría a obreros, campesinos, artesanos y otros trabajadores. Esos sectores debían adquirir conciencia de aquello que compartían. Al analizar la necesidad de vincular al campesinado y al proletariado, Jayág formula, según el pasaje reproducido por Hagopian:

«Պէտք է աշխատաւորական երկու մեծ շերտերը՝ գիւղացիութիւնն ու բանուորութիւնը միատեղել, դարձնել մէկ գիտակից բանակ»։ («Es necesario unir a los dos grandes sectores trabajadores (el campesinado y los obreros) y convertirlos en un ejército consciente»).

Hagopian subraya precisamente que la unidad política no se desprende automáticamente de una posición económica común; que tal unidad exige que quienes comparten determinados intereses los reconozcan como tales.

Este problema puede relacionarse, con cautela, con la definición de nación de 1912. En ambos casos Jayág se interesa por colectivos que no son simples grupos de individuos. La clase requiere identificar intereses comunes y la nación se constituye históricamente mediante una experiencia, una cultura y un «mundo subjetivo» compartido. No se trata de afirmar que Jayág equiparara ambos procesos (sus textos no indican eso), sino de señalar una preocupación que aparece en cómo explicar qué convierte a una pluralidad de individuos en un sujeto colectivo.

Aquí su tarea intelectual adquiere una función política concreta, que es definir que quién integra la clase trabajadora modifica el universo de quienes pueden reconocerse dentro de ella. Definir qué constituye una nación permite explicar por qué determinadas formas de dominación no pueden reducirse a la explotación económica. La teoría interviene así sobre la manera en que los actores comprenden su propia posición dentro de la realidad social.

El intelectual dentro de la revolución

Jayág desarrolló este trabajo conceptual desde el interior de un movimiento político. Su formación en Ciencias Sociales en Ginebra, su colaboración en Troshag (órgano oficial de la FRA-Tashnagtsutiún), sus tareas de propaganda y organización y su posterior actividad periodística y educativa muestran que no existió una separación nítida entre el intelectual y el militante. La autobiografía de Karekín Jayág presenta esas experiencias como partes sucesivas de una misma trayectoria.

Hagopian parte precisamente de una observación sobre esta relación entre acción y elaboración teórica. Señala que, pese a la caracterización habitual de la FRA como un partido fundamentalmente orientado a la acción, existió dentro de ella un trabajo dirigido a fundamentar teóricamente su línea política e ideología. Sitúa a Jayág entre los intelectuales que participaron de ese esfuerzo y toma la obra ¿Qué es la clase?” como uno de los ejemplos más significativos.

Hoy podemos comprender a Jayág como un militante que entendía que toda acción política debía partir de una comprensión adecuada de la realidad. De allí su preocupación por definir cuestiones que podían parecer elementales, pero que consideraba decisivas, como qué es una nación, qué es una clase, cómo se organiza un Estado o cuáles son las causas de un movimiento nacional. El pensamiento no aparecía como una alternativa a la acción, sino como la condición necesaria para orientarla y darle sentido.

Para leer a Jayág desde el presente, Hagopian toma como punto de partida “¿Qué es la clase?” y lo sitúa dentro de la tradición socialista de la FRA. Destaca la amplitud con la que Jayág concebía al trabajador, incorporando no sólo al proletariado, sino también al campesinado, a los pequeños productores y a todos aquellos que vivían de su propio trabajo. También subraya la importancia que otorgaba a la formación de una conciencia común. Esa lectura ayuda a ubicar el texto en los debates socialistas de comienzos del siglo XX, pero también permite advertir que Jayág no puede encerrarse en una sola categoría. “¿Qué es la clase?” refleja su participación en la discusión socialista; “¿Qué es la nacionalidad?” muestra las limitaciones que encontraba en una explicación basada únicamente en la clase; “Hacia la federación” lleva esa reflexión al terreno de la organización del Estado. En Jayág, esos temas no aparecían separados. Convivían porque también convivían en la realidad que buscaba comprender.

Pensamiento y acción

La trayectoria de Jayág terminó violentamente en 1915. Fue uno de los intelectuales armenios detenidos al iniciarse las persecuciones en Constantinopla. Las fuentes sobre las deportaciones lo ubican entre los prisioneros trasladados hacia Diarbekir y asesinados durante el trayecto.

Su condición de víctima del Genocidio Armenio logra que ocupe un lugar central en la memoria del pueblo armenio, pero volver sobre sus escritos nos permite recuperar la faceta del intelectual que buscó dar fundamento al movimiento revolucionario.

Jayág nos deja una importante enseñanza, y es que la acción política necesita en todo momento comprender la realidad antes de intentar cambiarla. Él concibió a la teoría como una herramienta para pensar, explicar y orientar la acción. Ese es el aporte que debemos tomar (también) para los tiempos que corren.

Agustín Analian

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