La FRA de Sudamérica llamó a “defender” la independencia de Armenia “sin renunciar a nuestra memoria”

La Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún) de Sudamérica difundió una declaración por el 35º aniversario del restablecimiento del Estado Nacional armenio, conmemorado el 21 de septiembre de 2026, en la que reivindicó la independencia de Armenia, recordó la lucha por la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), defendió el vínculo entre Armenia y la diáspora y sostuvo que el fortalecimiento del país debe estar acompañado por la defensa de la democracia, las instituciones, la identidad nacional y los derechos del pueblo armenio.
“Hace 35 años, el pueblo armenio tomó una decisión que volvió a cambiar el rumbo de nuestra historia”, expresó la FRA de Sudamérica al recordar el referéndum del 21 de septiembre de 1991, cuando una amplia mayoría de la población votó por la independencia de Armenia de la Unión Soviética.
La organización señaló que la recuperación de la independencia estuvo “profundamente vinculada con el movimiento de liberación de Artsaj” y destacó que, desde entonces, Armenia atravesó el proceso de construcción y fortalecimiento de sus instituciones, dificultades económicas, guerras y diferentes desafíos en el escenario internacional.
“También fueron años de crecimiento, de logros y de enormes esperanzas. Armenia extendió sus relaciones hacia más países. Nuevas generaciones nacieron y crecieron en una patria independiente. Hubo avances en la cultura, la educación, la ciencia y la tecnología”, sostuvo el comunicado.
En relación con la diáspora, la FRA afirmó que “la existencia de una República de Armenia independiente volvió a poner en el centro de nuestra vida colectiva una realidad que durante muchas generaciones había sido apenas un sueño”.
La declaración dedicó una parte central a Artsaj y al desplazamiento forzado de su población armenia en septiembre de 2023, luego de la guerra de 2020 y el posterior bloqueo de Azerbaiyán.
“Hoy Artsaj está vacía de armenios. Detrás de esta frase hay familias que perdieron sus casas, sus pueblos, sus iglesias, sus cementerios y buena parte de aquello que daba sentido a su vida cotidiana. Hay también un patrimonio histórico y cultural amenazado y una causa que corre el riesgo de ser silenciada por conveniencias políticas y presiones internacionales”, señaló.
En ese contexto, la FRA planteó su posición respecto del proceso de paz regional. “Por eso tampoco deberíamos confundir la ausencia de guerra con una paz verdadera. Porque nosotros queremos la paz. Nuestro pueblo conoce demasiado bien el precio de la guerra como para desear otra cosa. Pero aspiramos a una paz que pueda sostenerse en el tiempo, que respete nuestros derechos, preserve nuestra identidad y garantice la seguridad de Armenia. Una paz que permita mirar hacia adelante sin exigirnos olvidar lo que ocurrió”, manifestó.
La organización también se refirió a la situación política interna de Armenia y diferenció al Estado de los gobiernos de turno. “Treinta y cinco años alcanzan para entender que ningún gobierno es Armenia. Los gobiernos pasan, aciertan, se equivocan y finalmente son reemplazados. El Estado permanece y pertenece a todos”, expresó.
“Por eso cuidar Armenia significa también cuidar su democracia, fortalecer sus instituciones, garantizar el pluralismo, buscar mayor justicia social y aceptar que las diferencias forman parte de cualquier sociedad que quiera ser verdaderamente libre”, agregó.
Otro de los ejes de la declaración fue la relación entre Armenia y la diáspora. La FRA sostuvo que todavía existe una tarea pendiente para construir “una forma madura y duradera” de vincularlas y planteó la necesidad de generar “confianza, participación y un proyecto común que aproveche las capacidades de millones de armenios sin importar dónde hayan nacido o dónde hayan elegido vivir”.
La organización reafirmó además sus principios históricos: “Una Armenia libre, independiente y unida; soberana, democrática y socialmente justa. Un Estado fuerte por sus instituciones y por la participación de su pueblo. Una nación capaz de reunir las fuerzas de Armenia y de la diáspora alrededor de objetivos comunes”.
La FRA sostuvo que las diferencias políticas forman parte de una sociedad democrática, pero señaló que existen cuestiones vinculadas con la identidad y las reivindicaciones nacionales que considera centrales.
“No se puede relativizar la lucha por el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio, una causa sostenida durante generaciones por nuestro pueblo en todos los rincones del mundo”, expresó.
Sobre Artsaj, afirmó: “No se puede negar Artsaj. No se puede abandonar a nuestros dirigentes, rehenes raptados, torturados y encarcelados mediante procesos espectacularmente ilegales. No se puede actuar como si la historia de Artsaj comenzara con la última guerra o terminara con el desplazamiento forzado de su población”.
“Artsaj son sus habitantes, sus iglesias, sus pueblos, sus ciudades, su tierra, su cielo, su cultura y todo lo que nuestro pueblo construyó allí durante siglos. Y es también el derecho de quienes fueron expulsados a conservar su memoria, su identidad y sus legítimos derechos a ser y estar en ese lugar”, agregó la declaración.
La FRA también rechazó una confrontación entre Armenia y las comunidades de la diáspora y recordó el papel desempeñado durante décadas por sus escuelas, iglesias, clubes, centros culturales e instituciones, así como su actividad internacional y la asistencia destinada a Armenia y Artsaj.
“Todo eso puede ser discutido, mejorado y actualizado. Lo que no puede hacerse es despreciarlo, desinformar sobre su tarea o presentar a las instituciones de la diáspora como un obstáculo para Armenia”, señaló.
La declaración concluyó con un llamado a reforzar la participación y las instituciones armenias tanto dentro como fuera del país. “Nuestra respuesta tiene que ir en la dirección contraria. Más Armenia y más diáspora. Más participación. Más instituciones. Más democracia. Más compromiso con nuestra cultura y nuestra identidad. Más capacidad para defender nuestros derechos y explicar nuestra causa al mundo. Y, sobre todo, una mayor conciencia de que formamos parte de una misma nación”.
“A 35 años de su independencia, nuestra responsabilidad es defenderla sin renunciar a nuestra memoria, fortalecerla sin dividir a nuestro pueblo y construir alrededor de ella una nación capaz de reunir todas sus fuerzas”, concluyó la FRA - Tashnagtsutiún de Sudamérica.