La FRA reunió en Armenia a representantes de Causa Armenia de más de 20 países y puso a Artsaj entre sus principales prioridades

La Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún) inauguró el 25 de septiembre en Ereván la Conferencia Panarmenia de los Comités y Oficinas de Causa Armenia, que se extenderá hasta el 28 de septiembre con representantes de alrededor de 20 países para coordinar las próximas acciones de su red internacional frente a los desafíos de política exterior de Armenia y del pueblo armenio, con el derecho al retorno de los armenios desplazados de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), la liberación de los prisioneros detenidos en Azerbaiyán y la preservación del patrimonio cultural entre sus principales prioridades. Del encuentro participaron Mario Nalpatian, miembro del Consejo Nacional Armenio Mundial y vicepresidente de la Internacional Socialista, y Aram Mouratian, director del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica.
El encuentro fue convocado por la Mesa Directiva de la FRA y reúne a representantes de los comités y oficinas de la Causa Armenia, también conocidos como Hai Tad, junto con dirigentes de distintos órganos de la organización.
Según la convocatoria, el objetivo es “evaluar el trabajo preliminar de las estructuras, debatir y coordinar las principales líneas de actuación de las próximas acciones, así como realizar ciertos análisis tácticos”. La agenda está centrada en “los principales retos de política exterior a los que se enfrentan la República de Armenia y el pueblo armenio en general” y en la utilización de la red internacional de Causa Armenia para abordarlos.

Antes de la apertura oficial, representantes de las oficinas internacionales de Causa Armenia brindaron una conferencia de prensa en la que se refirieron a Artsaj, los armenios detenidos en Azerbaiyán, las relaciones entre Armenia y la diáspora y las tensiones entre el gobierno de Nikol Pashinyan y la Iglesia Apostólica Armenia.
Elizabeth Chuljian, portavoz del Consejo Nacional Armenio de Estados Unidos (Armenian National Committee of America - ANCA), sostuvo que cualquier acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán debe contemplar los derechos de la población armenia desplazada de Artsaj.
“Nuestro mensaje es claro: si queremos que haya paz en el Cáucaso Meridional, esa paz debe basarse en la justicia. Y la justicia exige la liberación inmediata de los rehenes armenios, para que los armenios de Artsaj, víctimas del genocidio, puedan regresar a salvo a sus tierras. Esto también significa que las tropas azerbaiyanas que aún permanecen en territorio armenio deben ser expulsadas de inmediato. Si esto no sucede, no podremos vislumbrar una paz duradera en esta región”, afirmó.
Chuljian también se refirió al papel que, según la organización, deberá asumir la red internacional ante la política exterior del actual gobierno armenio.
“Si durante los últimos 135 años los Consejos Nacionales Armenios han sido continuamente el segundo ejército de la nación armenia, ahora, en realidad, se verán obligados a ser el Ministerio de Asuntos Exteriores del pueblo armenio”, declaró. “Cuando estos temas no figuran en la agenda oficial de política exterior de Armenia, el Consejo Nacional Armenio, con su red global, se convierte hoy en el Ministerio de Asuntos Exteriores del pueblo armenio”.
Hagop Der Khatchadourian, presidente del Consejo Central de Causa Armenia de la FRA, señaló que el trabajo de la organización durante los últimos dos años incluyó la oposición a las demandas formuladas por Turquía y Azerbaiyán, entre ellas las relacionadas con una modificación de la Constitución armenia y la narrativa del denominado “Azerbaiyán Occidental”.
“También está en la agenda la cuestión que hemos planteado: que se organizó un genocidio en Artsaj, se implementó una política de limpieza étnica y Azerbaiyán cometió crímenes de guerra. Este tema forma parte de nuestro trabajo principal”, afirmó.
Der Khatchadourian enumeró tres cuestiones vinculadas con Artsaj que la organización mantendrá en su agenda. “El primer punto es el derecho al retorno, que no es una utopía. Existen derechos reconocidos internacionalmente que garantizan el retorno de los pueblos perseguidos y víctimas de limpieza étnica. Es lógico que nadie pueda ejercer este derecho si no existen garantías internacionales que aseguren la seguridad”, expresó.
“El segundo punto es la protección del patrimonio cultural”, continuó, y mencionó las acciones de Azerbaiyán sobre el patrimonio cristiano armenio. El dirigente también señaló como tercer eje la defensa de los derechos colectivos de la población desplazada de Artsaj.
Durante la apertura oficial, Armen Rustamyan, representante de la Oficina de la FRA, sostuvo que las guerras impulsadas por Azerbaiyán modificaron el escenario en el que actúan las organizaciones de Causa Armenia.
“Como consecuencia de las recientes acciones militares emprendidas por Azerbaiyán contra Armenia y Artsaj, el equilibrio político-militar en el Cáucaso Meridional ha cambiado significativamente”, afirmó.
Rustamyan sostuvo que las prioridades actuales deben ser “preservar la identidad armenia, la condición de Estado y la soberanía de Armenia, defender los derechos inalienables del pueblo armenio y de sus generaciones, y evitar la turquización de Armenia”. Definió esta última expresión como una situación de dependencia política, económica y de seguridad respecto de Turquía y Azerbaiyán.
El dirigente también cuestionó la política del gobierno de Pashinyan y afirmó que las diferencias entre la FRA y las autoridades armenias son principalmente “ideológicas y de valores”.
Ishkhan Saghatelyan, representante del Órgano Supremo de la FRA Armenia, rechazó por su parte las acusaciones contra las actividades de las oficinas de la Causa Armenia y defendió su actuación internacional. “Las actividades de Causa Armenia y los intereses de la República de Armenia simplemente no pueden contradecirse; la Causa Armenia lucha por los intereses de Armenia y del pueblo armenio”, sostuvo.
“La Causa Armenia no obstaculiza la paz. La Causa Armenia obstaculiza las humillantes condiciones impuestas por el enemigo. Nadie anhela la paz verdadera más que el pueblo armenio, pero una paz mendigada trae consigo nuevas guerras y nuevas pérdidas”, agregó.
Saghatelyan destacó la estructura internacional de Hai Tad y mencionó expresamente su actividad “desde Washington hasta París, desde Bruselas hasta Buenos Aires y Beirut”. También definió como uno de sus principales objetivos internacionales la defensa “del derecho al retorno de los armenios de Artsaj desplazados por la fuerza” y evitar que “la comunidad internacional cierre la página de la justa causa del pueblo armenio”.
El dirigente planteó tres preguntas que serán discutidas durante la conferencia: cómo responder a las nuevas exigencias de Bakú y Ankara; qué mecanismos jurídicos y políticos internacionales utilizar para defender los derechos colectivos y conseguir el regreso de los prisioneros armenios; y cómo fortalecer las estructuras de la Diáspora.
Der Khatchadourian definió finalmente cuatro grandes áreas de trabajo de la red internacional: Armenia y Artsaj; el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio y la reparación de sus consecuencias; la defensa de los derechos de las comunidades armenias fuera de Armenia; y una mayor participación política de la diáspora y de sus jóvenes.
Para Artsaj, enumeró como objetivos “garantizar el derecho al retorno de los armenios con garantías de seguridad internacionales, la liberación de los prisioneros de guerra, el reconocimiento internacional de los crímenes de guerra de Azerbaiyán y del genocidio de 2023, la preservación del patrimonio cultural y la prestación de asistencia política y financiera”.
La Conferencia Panarmenia de los Comités y Oficinas de la Causa Armenia continuará en Armenia hasta el 28 de septiembre, con debates destinados a establecer las prioridades y coordinar las acciones de la red internacional para los próximos años.