La Legislatura porteña distinguió el libro “Nomeolvides Armenuhi”, de Magda Tagtachian: “Lo escribí con el corazón en la mano y con el compromiso de trabajar por la verdad”

04 de noviembre de 2026

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires realizó el martes 3 de noviembre, en el Salón Montevideo, el acto de entrega de la declaración de interés para la comunicación social y la promoción y defensa de los derechos humanos del libro “Nomeolvides Armenuhi. La historia de mi abuela armenia”, de Magda Tagtachian. El reconocimiento destacó la recuperación de la historia familiar de la autora y su aporte a la transmisión de la memoria armenia entre generaciones.

La diputada Graciela Ocaña, impulsora del proyecto, acompañó a Magda Tagtachian durante la actividad. “Estamos acá para reconocer la importancia de recordar la historia, pero también honrar a quienes la cuentan”, expresó la legisladora al presentar la distinción.

Ocaña se refirió al papel de las abuelas en la transmisión de las historias familiares y al vínculo de la escritora con Armenuhi, sobreviviente del Genocidio Armenio. “Sonreír, cuidar, abrazar, mientras que por dentro guardaba un país perdido, una cultura, un mundo que desapareció, debe haber sido tremendo”, señaló. Sobre el trabajo de Tagtachian, agregó: “Y yo sé que tuviste mucho coraje y mucha ternura para poder plasmarla en papel”.

“Creo que este libro fue un acto de amor y un acto de justicia”, afirmó Ocaña. “Por eso quiero remarcar que esta historia nos recuerda el valor que tienen los abuelos como guardianes de la memoria, el puente entre lo que fuimos y lo que somos”, añadió.

La diputada también se refirió al Genocidio Armenio: “El exterminio sistemático de un pueblo, con familias deportadas, niños separados de sus madres, sus padres, el horror de la guerra convertido en política de Estado”.

“Los sobrevivientes tuvieron que reconstruir su vida lejos de su tierra, de su lengua. Muchos llegaron a nuestro país e hicieron de esta tierra su casa, sin dejar nunca de llevar en su corazón a Armenia”, sostuvo la legisladora sobre el exilio y la llegada de sobrevivientes a la Argentina.

Durante su intervención, Tagtachian evocó los juegos de su infancia en los pasillos de la calle La Pampa y el reencuentro con su prima Dolores, a quien volvió a ver en un casamiento después de muchos años. “Nos sentamos con Dolores. Y no paramos de hablar toda la noche”, recordó. Al hablar de ese vínculo familiar, expresó: “Es algo instintivo. Donde uno se siente familia”.

La autora también se refirió a su trabajo literario: “Les decía: yo la verdad que ahora mis días pasan con cinco novelas escritas, otras en camino”. Sobre su relación con el lugar de su infancia, agregó: “Paso mis días en Pampa recuperando ese lugar ahora con la historia, ahora con el diario del lunes. Y les puedo asegurar que sigo descubriendo un montón de cosas”.

Entre los recuerdos familiares que compartió, Tagtachian contó que cortó santarritas del jardín de su abuela para llevar al encuentro. “Entonces digo: llevo las santarritas de la abuela”, relató, y mencionó la continuidad de ese jardín y de las costumbres de compartir comida entre familiares.

“Porque teniendo eso en sus vidas, ese amor primario, no importa lo que suceda. No importa cuál adversidad esté en el camino. Uno sabe que por ese lugar va a transitar siempre y que va a estar arropado”, expresó la escritora al referirse a los vínculos familiares.

Tagtachian cerró su intervención con un agradecimiento a la diputada y una dedicatoria del reconocimiento: “Gracias de nuevo, Graciela, por esta distinción. No para mí, sino para la novela y por la lucha de todo el pueblo armenio”.

Consultada por Diario ARMENIA, la autora describió la distinción como “muchísimo más de lo que alguna vez imaginé” y recordó el comienzo de su trabajo: “Yo escribí esta novela hace 11 años. En total soledad desconocía prácticamente todo, no solo de mi familia, sino de la Causa Armenia”.

“Con vergüenza lo digo, pero también con la alegría íntima de saber que en algún momento, cuando uno tiene el corazón abierto, ese llamado ancestral llega”, expresó. Sobre la transmisión de esa historia dentro de su familia, agregó: “Que a lo mejor por protegernos, mi propia familia nos cercó esa información, nos protegió de esa información. Y de repente emergió como un torrente”.

Tagtachian recordó la incertidumbre que acompañó la escritura de su primera novela: “Pero yo escribí Nomeolvides, sin saber si alguien lo iba a poder leer, si alguien lo iba a entender, sin saber si iba a vender un solo libro. No tenía idea, fue mi primera novela”.

“Pero lo escribí con el corazón en la mano. Eso sí puedo decir, con el corazón en la mano. Y con el fiel compromiso de trabajar por la verdad. Eso era lo que a mí me interesaba”, afirmó.

La escritora también se refirió al vínculo entre su obra y sus raíces: “El compromiso con la verdad y ese lazo afectivo mucho más profundo con las raíces, ese lazo de amor primitivo que nos une, no solo con nuestras abuelas y nuestros ancestros, con el origen”.

“Y yo sentí ese llamado. Todavía lo siento. Ahora lo tengo más consciente. Lo pude identificar como un lugar muy concreto, adentro de mi pecho, adentro de mi alma, adentro de mi corazón. Y toda esta obra surgió de ahí”, añadió.

Al vincular la distinción con el reconocimiento del Genocidio Armenio, expresó: “Y el reconocimiento de la Legislatura es como, podríamos decir, es la frutilla del postre, pero es ese marco legal y de justicia, como dijo bien ayer Ocaña, del reconocimiento del genocidio”.

“El genocidio negado por el Estado turco, negado por la mayoría de los países en el mundo, o no reconocido. Y la importancia de entender por qué seguimos luchando por la verdad”, sostuvo. También destacó el caso argentino: “En Argentina, uno de los primeros países en reconocerlo y en reconocerlo además en sus tres poderes”.

Sobre los vínculos que recuperó a partir de la novela, Tagtachian señaló: “El libro de la abuela me siguió abriendo puertas, me reconectó con la familia, descubrí familia que no conocía y con quien tejí lazos, que es el mayor, el mayor tesoro que puedo tener”.

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