Las aventuras de Carlitos Bozoghlian, un nuevo fenómeno en las redes

16 de mayo de 2020

En estos días de cuarentena las redes sociales cumplen un rol fundamental de entretenimiento en todo el mundo. Muchos enseñan y otros muchos aprenden. El aislamiento cambió hábitos y costumbres de la gente. Mejoramos nuestras virtudes: aprendimos o enseñamos a hacer manté, lesmeyún o jingalóv hats, nos conectamos más con la lectura o con nuestro cuerpo. Hacemos bordados, descubrimos nuevos músicos y hasta nos animamos a tocar algún instrumento.

El 17 de abril, en plena pandemia Carlos Bozoghlian subió un video a su muro de Facebook relatando un cuento a pedido de un amigo y a partir de ese momento día a día va agregando nuevos episodios a su larga lista de breves historias. “Garbis, un compañero muy cercano del partido (FRA – Tashnagtutiún) me dijo: Carlitos, estamos todos en casa, contanos un cuento así nos alegramos un poco… y así fue el primer cuento que relaté haciendo alguna comicidad sobre mi amigo. Jamás pensé la repercusión que iba a tener. Lo hice para darle el gusto”.

Bozoghlian comenzó su primer publicación citando al humorista Vahé Berberian: “Él recibe cartas pero yo recibo llamadas de la gente pidiéndome que cuente determinadas historias”, explicó en cámara sentado frente a un escritorio en un ambiente iluminado con una luz cálida y decorado con cortinas de estilo, habitación que, según comentó, utiliza su esposa Azniv pero que ocupa mientras ella duerme.

“No se puede creer lo que pasó a partir de ese día. Los cuentos viajaron por la web a lugares impensados para mí: Líbano, Israel, Irak, Hayastán, Grecia, España. ¡Al mundo entero!”, relata Carlos sorprendido en diálogo con Diario ARMENIA. “Empecé a tener muchísimos pedidos de amistad en Facebook, a un promedio de cuarenta por día. Lo que más gracia me causó fue el pedido de amistad de un cura armenio de Jerusalén después de escucharme cantar un badarak (misa)”, cuenta entre risas.

“Recibo comentarios de todo tipo, privados y públicos”, sigue. ”En general me dicen que les estoy haciendo pasar momentos agradables en esta pandemia y que agregue más cuentos. Algunos que me conocen me piden cuentos a la carta, incluso unos medio verdes pero no me animo. Trato de limpiarlos un poco aunque a veces sale alguno medio subidito de tono”.

VOLUME XXX: INNAD

Այս ճգնաժամային օրերուն, բացուի դռներ լոյսով ու դիմաւորենք գալիք օրերը ժպիտով…

Publicado por Carlos Bozoghlian en Sábado, 16 de mayo de 2020

En 1991 Carlos Bozoghlian dejó Buenos Aires junto a su familia para radicarse en los Estados Unidos. En 1996 lograron comprar un restaurante. Apoyándose en platos argentinos y buenos vinos el restaurante Carlitos Gardel empezó a hacerse de un nombre en la zona gracias a las buenas críticas que recibía por parte de los especialistas logrando formar parte de los recomendados por la prestigiosa Guía Michelin. Reconocido por la misma familia, lo que realmente le dio otra notoriedad fueron las recurrentes visitas de famosos de Hollywood.

“Muchos comensales me llaman para que les cuente un cuento mientras esperan la comida. Siempre tuve gente que me estimuló para hacer videos, sobre todo mi familia, pero nunca se me dio por hacerlo hasta ahora”, comenta, sorprendido por el momento que está pasando.

Arturo Ohanessian, entrañable amigo y ex socio de Bozoghlian, dijo que siempre fue muy divertido contando historias. “Me produce una alegría muy grande verlo y escucharlo. Transmite todo con sus expresiones, con sus caras. Realmente te hace vivir las historias que cuenta”.

Fernando Joseph Horigian, sobrino de Carlos, reconoció a Diario ARMENIA que espera diariamente las publicaciones de Bozoghlian. “Siempre fue muy gracioso. A mí me producen mucha alegría pero también me acerca mucho a lo armenio. Mi oído se afina en el hablar y por más que a veces mezcle alguna palabra en inglés, producto de estar allá, me aparecen palabras armenias que hace mucho no usaba. Me emociona, sinceramente”, dijo.

Por su parte, Jorge Tossounian, otro seguidor de esta serie de videos, contó que no lo conocía de antes y que lo sorprendió mucho. “Hay palabras en armenio que no conocía y me gusta escucharlas. Además, me parece muy graciosa su forma de contar los relatos”.

Otra fan consultada, Liliana Karagumechian, dijo haber conocido a Bozoghlian cuando ingresó a las filas de la FRA – Tashnagtsutiún. “Lo recuerdo como un enguer (compañero) de empuje que siempre nos transmitió mucho entusiasmo. En estos días de aislamiento Carlos nos acompaña con su humor tan ameno y particular aunque a veces se pasa con los chistes de género u otras cuestiones”, relata Liliana entre risas. “Su armenio es impecable con una tonada mezcla porteña con el armenio que se escucha en las calles de Glendale”, finaliza.

Desde hace unos días, los videos de Carlos Bozoghlian se pueden ver también por un canal de YouTube que creó por insistencia de su hijo Girarir. Un link para recomendar, sin duda aunque el protagonista advierte que no sabe si va a poder seguir con los relatos porque “se quedó sin camisas para aparecer frente a la cámara” lo que es un problema para él ya que no le gusta repetirlas.

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