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Sin Mkhitaryan en Azerbaiyán, ganó el racismo en la Europa League

El delantero de origen armenio Henrikh Mkhitaryan finalmente no jugó la final de la Europa League del 29 de mayo entre Chelsea y Arsenal disputada en Bakú, capital de Azerbaiyán, y que terminó con victoria del Chelsea por 4 a 1.

El 21 de mayo, Mkhitaryan había anunciado en sus redes sociales que habíendo considerado todas las opciones, «tuvimos que tomar la difícil decisión de no viajar con el equipo a la final de la Europa League contra el Chelsea». En octubre de 2018, Mkhitaryan tampoco había viajado a jugar contra el equipo azerbaiyano Qarabag en Bakú, durante la fase de grupos de esa misma competencia. En 2015, cuando Mkhitaryan jugaba para el Borussia Dortmund, tampoco enfrentó al equipo azerbaiyano Qabala.

Si bien el Arsenal, sus compañeros y los hinchas apoyaron su «decisión personal», la UEFA advirtió que las autoridades de Azerbaiyán hubieran garantizado todas las medidas de seguridad requeridas y prohibió cualquier manifestación de solidaridad al futbolista, adelantándose a una idea que habían tenido los hinchas de llevar máscaras con la cara de Mkhitaryan para ponerse durante el partido, algo que finalmente no ocurrió. Desde la diáspora armenia, se impulsó la campaña #BoycottBaku para pedir el cambio de sede, algo que tampoco pasó.

Los pocos hinchas ingleses que viajaron a Bakú sufrieron el acoso por parte de la policía azerbaiyana: no se les permitía entrar con las camisetas del futbolista armenio, y se viralizó un video de un efectivo de seguridad deteniendo a un hincha que llevaba la camiseta con el nombre de Mkhitaryan y pidiéndole sus datos. Antes del partido, los hinchas del Arsenal le dedicaron canciones a Mkhitaryan en las calles de Bakú.

«Vamos gunners, salgan al campo y conquisten ese trofeo. Por nuestro club, por nuestros hinchas y por nuestros seguidores. Estoy con ustedes con todo mi corazón», fue el mensaje de Mkhitaryan durante la final dedicado a sus compañeros, que se viralizó.

La decisión de Mkhitaryan tiene motivos fundados. Los casos de racismo contra los armenios en Azerbaiyán surgen desde las esferas más altas del Estado: en febrero de 2012, el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev declaró que sus «principales enemigos» eran «los armenios de todo el mundo».

El caso más paradigmático fue el de Ramil Safarov: Safarov, un oficial del Ejército de Azerbaiyán, asesinó en 2004 al teniente del ejército armenio Gurgen Margaryan mientras ambos participaban de un seminario de capacitación de la OTAN en Budapest. A la noche, cuando Margaryan dormía, Safarov entró a su habitación y lo decapitó con un hacha. En 2006, Safarov fue condenado a cadena perpetua en Hungría. El gobierno húngaro lo extraditó a Azerbaiyán en 2012, donde fue recibido como un héroe, indultado y premiado por el presidente Aliyev. En 2017, una investigación periodística internacional descubrió que el gobierno azerbaiyano había pagado coimas por 7 millones de dólares a políticos húngaros para facilitar la extradición.

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