Turquía al desnudo

Carta de lectores
Durante la reciente cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, entregó a los jefes de Estado y de Gobierno participantes un revólver de fabricación turca acompañado por seis municiones reales. El inusual obsequio, presentado en una caja de madera y personalizado con el nombre de cada destinatario, generó sorpresa y dificultades de seguridad y protocolo en varias delegaciones. A partir de este episodio el Dr. Roberto Keushkerian, de Montevideo, envió a Diario ARMENIA la carta que publicamos a continuación.
El Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en su calidad de fiel representante de un estado genocida como lo es Turquía, acaba de mostrar una vez más su perfil de dictador, genocida y amante de la violencia al entregar, en una reunión reciente de la OTAN, un presente a cada miembro de dicha organización.
¿Cuál fue el presente? No fue un símbolo de paz, de concordia o de cultura, fue nada más y nada menos que una caja de madera en cuyo interior lucía un revólver calibre 45 con sus respectivas balas.
Esta es la prueba de lo que Erdogan sostuvo hace 4 años ante la prensa internacional: "Que el verdadero objetivo de Turquía era terminar o continuar con lo que sus padres habían iniciado en 1915", o sea continuar con el genocidio contra la nación armenia, para el exterminio total de un pueblo pacífico y desarmado.
El delito de genocidio no prescribe, de acuerdo a las disposiciones de la ONU. Turquía es autora de dicho delito, debe ser condenada por el Tribunal Penal Internacional.
Si un ciudadano comete un homicidio, asesinando a otra persona, se le aplica el código penal, y se le condena a 15, 20 años de prisión.
Por ello, y con las pruebas suficientes, el Estado turco y su presidente deben ser condenados por el delito de genocidio hasta terminar con la dictadura reinante en Turquía, y aceptar el reconocimiento de los hechos de 1915-1923, y terminar con la persecución de las minorías y de los intelectuales turcos disidentes que, como Orhan Pamuk, viven en el exilio.
El verdadero objetivo debe ser la paz y no la violencia o el genocidio.
Dr. Roberto Keushkerian
Montevideo