Una periodista argentina que viajó a Azerbaiyán mintió sobre un supuesto apoyo de Ilham Aliyev a la causa Malvinas

La periodista Cecilia Degl’Innocenti, de PERFIL, publicó el 14 de julio de 2026, desde el IV Foro Global de Medios organizado por el Gobierno de Azerbaiyán en la ciudad ocupada de Shushí (rebautizada Shusha por el régimen azerbaiyano), en la República de Artsaj (Nagorno Karabaj), una nota que presentó como un apoyo político a la Argentina una respuesta deliberadamente ambigua del presidente Ilham Aliyev sobre Malvinas. Sin embargo, el mandatario no reconoció la soberanía argentina sobre las islas, no cuestionó al Reino Unido y limitó su intervención a fórmulas generales sobre negociación, derecho internacional e integridad territorial.
La distancia entre lo que Aliyev dijo y lo que PERFIL publicó aparece con claridad al comparar el textual oficial con el título, la bajada y el desarrollo de la nota. El medio afirmó que el presidente azerbaiyano se manifestó “abiertamente a favor de Argentina”, habló de un mensaje de respaldo sobre la Cuestión Malvinas y presentó la declaración como un hecho inusual de apoyo internacional. El textual no permite sostener una conclusión así.
Aliyev recomendó resolver el conflicto “de buena fe, mediante negociaciones” y señaló que una cuestión vinculada con la integridad territorial debía abordarse conforme a “las normas del derecho internacional” y las resoluciones correspondientes de las Naciones Unidas. También afirmó que su mensaje implicaba “la defensa de los derechos y la protección de la soberanía”.
Pero en ningún momento dijo que las Islas Malvinas fueran argentinas. Tampoco pidió al Reino Unido que retomara las negociaciones, cuestionó la ocupación británica iniciada en 1833, mencionó el proceso de descolonización o anunció alguna iniciativa diplomática de Azerbaiyán en respaldo de la Argentina.
La respuesta fue lo suficientemente amplia como para evitar contradecir a la periodista invitada y, al mismo tiempo, no comprometer a Bakú frente a Londres.
Qué dijo Aliyev y qué omitió la nota
La pregunta de Degl’Innocenti partió de una analogía propuesta por ella misma. La periodista sostuvo que Azerbaiyán defendía el principio de integridad territorial tras el conflicto de Artsaj y señaló que la Argentina invocaba ese mismo principio en su reclamo por Malvinas.
Aliyev no rechazó la comparación, pero tampoco la convirtió en un apoyo bilateral concreto. Respondió:
“Creo que es mejor resolver este problema de buena fe, mediante negociaciones. Por supuesto, la solución de un asunto tan fundamental como la integridad territorial de cualquier país debe basarse en las normas del derecho internacional, las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU o de la Asamblea General”.
El mandatario habló de “cualquier país”, no específicamente de la soberanía argentina. Luego agregó una precisión que limitó todavía más la interpretación política que publicó PERFIL: “Nunca hemos considerado este asunto desde la perspectiva de ventajas políticas o relaciones con otros países. Lo abordamos desde la perspectiva de la justicia y el derecho internacional”.
La frase contradice la lectura de un alineamiento explícito de Azerbaiyán con Buenos Aires frente a Londres. Aliyev presentó su posición como una formulación abstracta y negó que respondiera a preferencias políticas entre Estados.
También destacó que, pese a la disputa, “Reino Unido y Argentina han mantenido buenas relaciones”. Esa parte de la respuesta quedó relegada en la nota, aunque resulta central para comprender el tono diplomático elegido por el presidente azerbaiyano.
Un jefe de Estado que pretende enviar una señal política contra Londres difícilmente comience por subrayar la buena relación entre el Reino Unido y la Argentina, evite identificar al país que ocupa las islas y se niegue a respaldar expresamente la soberanía argentina.
La fuente primaria permitía informar que Aliyev apeló a la negociación, al derecho internacional y a la defensa general de la soberanía. No permitía afirmar, sin forzar el alcance de sus palabras, que Azerbaiyán respaldó a la Argentina o que el mandatario se pronunció “abiertamente” a favor de su posición.
La exageración sobre la tesis de grado
La cobertura también exageró la referencia de Aliyev a sus estudios universitarios.
PERFIL afirmó que el mandatario “reveló que el conflicto de Argentina con el Reino Unido por la soberanía de las Islas fue el tema de su tesis de grado”. El textual oficial fue menos categórico: “Incluso cuando era estudiante y trabajaba en mi tesis de grado, el tema estaba relacionado con el conflicto anglo-argentino”. Luego agregó: “Escribí un análisis de los hechos en 30 páginas”.
La declaración ofrece una base para señalar que su trabajo final estaba relacionado con el conflicto anglo-argentino. Por eso, no sería preciso afirmar que PERFIL inventó por completo la vinculación con su tesis. El problema fue otro: la nota fusionó dos partes de una respuesta oral e imprecisa y las convirtió en una afirmación mucho más rotunda, según la cual la tesis de Aliyev habría tenido como tema central la Cuestión Malvinas.
Aliyev no dijo de manera literal que su tesis de grado “fue sobre Malvinas”. Dijo que el tema estaba relacionado con el conflicto y que escribió un análisis de 30 páginas. La diferencia puede parecer menor, pero resulta relevante cuando el principal atractivo de una nota se apoya precisamente en la supuesta revelación de un jefe de Estado.
Un supuesto apoyo poco compatible con la relación entre Bakú y Londres
La interpretación de PERFIL también resulta difícil de sostener cuando se considera la relación estratégica entre Azerbaiyán y el Reino Unido.
Fuentes oficiales de ambos países identificaron durante años al Reino Unido como el principal inversor extranjero en Azerbaiyán. La relación se concentra principalmente en el sector energético, del que depende buena parte de la economía y de la proyección internacional del régimen de Aliyev.
British Petroleum mantiene una posición central en la explotación de petróleo y gas azerbaiyanos. BP operó durante décadas algunos de los principales yacimientos y corredores energéticos del país y desarrolló una asociación directa con la empresa estatal SOCAR. Durante 2026, el Gobierno azerbaiyano anunció nuevos acuerdos entre el Estado, SOCAR y BP para extender esa cooperación.
Ese entramado no impide que Aliyev formule declaraciones generales sobre soberanía o derecho internacional. Sí vuelve poco verosímil que utilice Malvinas para abrir un enfrentamiento diplomático real con el Reino Unido.
La plaza financiera británica también ocupó un lugar relevante en las operaciones de capitales vinculados con la elite gobernante de Azerbaiyán. Investigaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y del Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) documentaron sociedades offshore, propiedades en Londres y circuitos financieros relacionados con la familia Aliyev y personas cercanas al régimen. La investigación conocida como Azerbaijani Laundromat expuso además el uso de empresas registradas en el Reino Unido para mover miles de millones de dólares mediante operaciones opacas.
Esos antecedentes no permiten afirmar que Azerbaiyán jamás pueda realizar un gesto retórico hacia la Argentina. Pero obligaban a PERFIL a contextualizar el alcance real de las palabras de Aliyev. Presentar la respuesta como una toma de posición contra Londres ignoró una relación política, energética y financiera esencial para comprender la conducta exterior de Bakú.
La interpretación más consistente con el textual y con ese contexto es que Aliyev eligió una respuesta diplomáticamente conveniente: no contradijo a la periodista, invocó principios generales, evitó responsabilizar al Reino Unido y utilizó la pregunta para reforzar la narrativa azerbaiyana sobre la integridad territorial.
Un foro de medios organizado por un gobierno que encarcela periodistas
El problema de la cobertura no se limita a la respuesta sobre Malvinas. PERFIL informó que participó del IV Foro Global de Medios invitado por el Gobierno de Azerbaiyán. La divulgación de ese dato fue necesaria, pero no resolvió el conflicto periodístico planteado por la naturaleza del evento y por el tratamiento posterior de las declaraciones presidenciales.
Los periodistas pueden viajar a países autoritarios, entrevistar a sus gobernantes y cubrir actividades oficiales. La asistencia, por sí sola, no constituye una falta profesional. El deber periodístico consiste en mantener independencia frente al anfitrión, explicitar las condiciones del viaje, contrastar el discurso oficial y evitar que el acceso privilegiado se transforme en amplificación propagandística.
El foro se presentó bajo el lema “La misión de los medios de comunicación en la promoción de la paz: restaurar la verdad y reconstruir la confianza”. Sin embargo, Azerbaiyán ocupó en 2026 el puesto 171 entre 180 países en el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras.
RSF sostuvo que el gobierno de Aliyev destruyó el pluralismo informativo y lanzó una nueva campaña contra los últimos medios independientes. En junio de 2026, la organización informó que al menos 25 periodistas permanecían detenidos.
El Comité para la Protección de los Periodistas ubicó además a Azerbaiyán como el sexto país con mayor cantidad de periodistas encarcelados durante 2025 y contabilizó al menos 24 trabajadores de prensa presos como represalia por su actividad profesional.
En ese contexto, un foro oficial sobre libertad, confianza y responsabilidad mediática no podía ser cubierto como un encuentro periodístico neutral. Se trató de una herramienta de diplomacia pública organizada por uno de los gobiernos más represivos del mundo contra la prensa independiente.
El propio Aliyev explicó el objetivo político de reunir a comunicadores extranjeros. Durante el encuentro, afirmó que uno de los criterios consistía en convocar a personas “que influyen en el proceso de toma de decisiones” y “que dan forma a la opinión pública en sus países y más allá”.
La declaración describió sin ambigüedades la función del foro: trasladar periodistas y referentes internacionales a un escenario elegido por Bakú para que conocieran, reprodujeran y legitimaran su versión sobre Artsaj.
La nota de PERFIL no desmontó ese dispositivo. Por el contrario, tomó una respuesta cautelosa de Aliyev, amplió su significado político y produjo un título favorable a la imagen internacional del mandatario.
Shushí no fue un escenario neutral
La elección del lugar tampoco fue circunstancial. El foro se realizó en la ciudad armenia de Shushí, ocupada por Azerbaiyán durante la guerra de 2020 y rebautizada oficialmente como Shusha. Desde entonces, el gobierno de Aliyev convirtió la ciudad en uno de los principales escenarios de su política de legitimación territorial.
Bakú organizó allí foros, congresos, festivales, visitas diplomáticas y recorridos para periodistas extranjeros. El objetivo fue mostrar obras de infraestructura, presentar la ocupación como una “restauración” histórica y ocultar que la población armenia nativa fue expulsada de la región.
Entre 2020 y 2023, la población de Artsaj atravesó sucesivas ofensivas militares, el bloqueo del corredor de Lachín, la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles y el ataque azerbaiyano del 19 de septiembre de 2023. Alrededor de 150.000 armenios abandonaron sus hogares como consecuencia de ese proceso de violencia y limpieza étnica.
Celebrar un foro de medios en una ciudad vaciada de su población armenia formó parte de una estrategia de normalización. La presencia de invitados extranjeros permitió presentar el territorio ocupado como un espacio plenamente incorporado a Azerbaiyán y desplazar del relato a quienes vivieron allí antes de la ofensiva.
La Declaración de Shusha, firmada en junio de 2021 por Aliyev y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, convirtió además a la ciudad en símbolo de la alianza política y militar entre Azerbaiyán y Turquía.
Viajar a Shushí sin colocar en primer plano la expulsión de su población, la destrucción y apropiación del patrimonio armenio y el uso propagandístico del lugar implica aceptar las condiciones narrativas diseñadas por el gobierno anfitrión.
La comparación interesada entre Malvinas y Artsaj
La pregunta de PERFIL también reprodujo una analogía que favoreció la narrativa oficial azerbaiyana. La Cuestión Malvinas surgió de la ocupación británica de 1833 y forma parte de un proceso de descolonización reconocido por las Naciones Unidas. La Argentina reclama la restitución de su soberanía y la reanudación de las negociaciones bilaterales con el Reino Unido.
Artsaj tuvo un desarrollo histórico, jurídico y político diferente. Tras la disolución de la Unión Soviética, el territorio declaró su independencia mediante los mecanismos legales vigentes en ese proceso. Durante décadas, el Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa trató el conflicto como una disputa que debía resolverse mediante negociaciones, sin uso de la fuerza y considerando tanto la integridad territorial como el derecho a la autodeterminación.
Azerbaiyán abandonó esa vía y resolvió el conflicto mediante la guerra de 2020, el bloqueo de 2022 y 2023 y la ofensiva final que expulsó a la población armenia.
El paralelismo más evidente no es el que propuso la periodista. Tanto en Malvinas como en Artsaj, una potencia militar utilizó la fuerza para alterar la situación territorial y desplazar a la población vinculada históricamente con ese espacio. Aliyev evitó esa comparación porque habría expuesto el método utilizado por su propio gobierno.
También resulta contradictorio que el mandatario se presente como defensor incondicional de la integridad territorial mientras Azerbaiyán mantiene bajo ocupación más de 250 kilómetros cuadrados de territorio soberano e internacionalmente reconocido de la República de Armenia.
A esa contradicción se suma el respaldo político de Bakú, junto con Turquía, a la República Turca del Norte de Chipre, una entidad reconocida únicamente por Ankara y surgida de la ocupación militar turca del norte de la isla.
La defensa azerbaiyana del derecho internacional funciona, por lo tanto, de manera selectiva: Aliyev invoca la integridad territorial cuando le permite justificar la conquista de Artsaj, pero la relativiza cuando se trata de la soberanía armenia o de los intereses estratégicos de Turquía.
Una interpretación convertida en noticia
El problema central de la cobertura de PERFIL no fue haber entrevistado a Aliyev ni haber asistido al foro. Fue presentar una interpretación editorial como si surgiera directamente de las palabras del mandatario.
Aliyev no apoyó de manera explícita la soberanía argentina sobre Malvinas. Pronunció una respuesta calculada, general y compatible con sus vínculos estratégicos con el Reino Unido. Evitó identificar al responsable de la ocupación, destacó las buenas relaciones entre ambos países y utilizó la consulta para reiterar el principio con el que Azerbaiyán legitima la conquista militar de Artsaj.
La nota de PERFIL hizo el movimiento contrario: eliminó las cautelas, amplió la carga política de la respuesta, endureció la referencia a la tesis universitaria, corrigió silenciosamente una cita presidencial y presentó el episodio como un respaldo internacional a la Argentina.
El resultado no reflejó con precisión lo que Aliyev dijo. Reflejó el titular que el medio quiso construir a partir de una respuesta que, leída de manera completa, nunca llegó a formular ese apoyo.