Armenia y Argentina dialogan a través de la música, la danza y el canto en el Palacio Libertad – 21/9

14 de septiembre de 2026

Un bandoneón interpretando a Sayat Nová, un duduk armenio en una obra de Astor Piazzolla, bailarines del Ballet Folklórico Nacional trabajando sobre una coreografía armenia y un coro formado por 35 alumnos de las escuelas armenias de Buenos Aires. Son algunas de las propuestas de la gala artística que la Embajada de Armenia realizará el lunes 21 de septiembre en el Palacio Libertad (ex CCK) para celebrar el 35º aniversario de la Independencia.

A pocos días de la presentación, Diario ARMENIA habló con cuatro de los profesionales que serán parte de la gala para conocer cómo se preparan, qué lugar ocupará la música armenia y de qué manera se dará ese diálogo con la cultura argentina.

El encuentro fue pensado alrededor de las culturas de ambos países y reunirá música y danza en un programa especialmente preparado para la celebración. Pero buena parte de lo que se verá esa noche empezó antes, en los ensayos, en el estudio de otros ritmos, en la búsqueda de sonoridades diferentes y en el trabajo de artistas argentinos con repertorio armenio.

Ballet Folklórico Nacional. Foto: Mariano Longo

El Ballet Folklórico Nacional presentará obras de su repertorio y estrenará Motivos Armenios, con coreografía de Karén Gevorgyan y vestuario tradicional confeccionado especialmente en Armenia.

Para Soledad Buss, asistente coreográfica del Ballet, incorporar una danza armenia representa “una oportunidad de encuentro y de enriquecimiento artístico”. “Nuestra identidad está profundamente vinculada con las expresiones populares de la Argentina, pero entendemos esa identidad en diálogo con otras culturas”, explicó. También destacó el vínculo histórico entre Armenia y la Argentina, construido a lo largo de generaciones de inmigrantes que hicieron del país su lugar de pertenencia.

Desde lo artístico, la experiencia puso al elenco frente a un lenguaje diferente. El trabajo inicial con la obra había sido realizado con Karén Gevorgyan y actualmente la reposición está a cargo del maestro Vagram Ambartsoumian.

Buss explica que aquel primer acercamiento no consistió simplemente en transmitir una coreografía. Los bailarines debieron conocer los pasos y las figuras, pero también las dinámicas, las calidades y el sentido que ese lenguaje tiene dentro de la tradición armenia. Para hacerlo tuvieron incluso que revisar configuraciones corporales adquiridas después de años de trabajo con las danzas argentinas.

Uno de los mayores desafíos estuvo en la precisión con que deben articularse el ritmo, los desplazamientos y las figuras colectivas. “El movimiento individual adquiere sentido en relación con el conjunto, y eso requiere una escucha permanente del otro”, señaló Buss. También destacó la combinación de precisión, organicidad y potencia expresiva que encontraron durante el proceso.

“La danza tiene siempre una enorme capacidad para generar puentes, porque trabaja con un lenguaje que precede a las palabras”, dijo. Puede transmitir identidad, memoria, emociones y formas de relacionarse aun cuando quien observa no conozca en profundidad la cultura de la que proviene.

Néstor Tedesco, Director de la Orquesta Aeropuertos Argentina

La música armenia ocupará un lugar central en la presentación de la Orquesta Aeropuertos Argentina, dirigida por Néstor Tedesco.

“La música armenia será el eje central de nuestro repertorio, ya que va a estar presente durante todo el desarrollo del programa”, explicó Tedesco. La orquesta abrirá el concierto con dos obras de Aram Khachaturian: el Vals de la suite Masquerade y la Danza del sable. Luego aparecerán composiciones de Komitas, Artemi Ayvazyan, Sayat Nová y Charles Aznavour.

El programa incluirá también autores argentinos y la participación de solistas y ensambles invitados. Uno de esos momentos tendrá al duduk como protagonista: Hakob Barseghyan utilizará el tradicional instrumento armenio para interpretar Oblivion, de Astor Piazzolla.

Para Tedesco, tocar música armenia representa un desafío particular. Su lenguaje rítmico y melódico requiere estudio y, cuando se incorporan instrumentos tradicionales a una formación sinfónica, también hacen falta arreglos especialmente adaptados e intérpretes que conozcan en profundidad esas sonoridades.

La experiencia no comenzó con esta gala. “Uno de los objetivos de la Orquesta Aeropuertos es preservar, desarrollar y difundir el lenguaje de compositores armenios”, explicó. La formación ya venía interpretando esas obras junto con otras músicas, especialmente el tango.

El dato está también en la historia de la orquesta. Creada en 2015 a partir de una iniciativa de Eduardo Eurnekian, trabaja en la formación de jóvenes músicos, muchos de ellos provenientes de sectores de alta vulnerabilidad social. Su repertorio abarca desde los clásicos y las bandas sonoras hasta el pop, la música tradicional armenia y la música ciudadana argentina, con especial énfasis en Piazzolla.

Tedesco la dirige desde su creación. Violonchelista y director orquestal, fue durante más de cuatro décadas solista y primer atril de la Orquesta Estable del Teatro Colón y desarrolló, además, una extensa tarea vinculada con la formación de orquestas juveniles.

Maestro Walter Ríos

Walter Ríos llegará al Palacio Libertad con otro encuentro entre tradiciones. Tocará con su bandoneón Kani Vur Janim, de Sayat Nová.

Su relación con la música armenia comenzó mucho antes de esta presentación. En 2009 compartió un concierto en Pasadena, Estados Unidos, con Cadence Ensemble, un conjunto armenio que interpretaba tanto música armenia como obras de Astor Piazzolla.

“La magia surgió de inmediato”, recuerda. Con los años volvieron a encontrarse y de esa relación llegó también la posibilidad de interpretar a Sayat Nová. “Es una obra del 1700 que parece escrita hoy, esa es la genialidad de este tema. Me conmueve, me transporta a un espacio donde el romanticismo está expresado con pocas notas sabiamente elegidas desde el corazón del compositor”.

Aunque el bandoneón está profundamente identificado con el tango y con la Argentina, Ríos recuerda que el instrumento nació en Europa y estuvo originalmente ligado a la música sacra.

“Es un instrumento que respira, cada tecla expresa un sonido que penetra en el corazón”, explicó. Para él no resulta extraño que pueda expresar una melodía de Sayat Nová. “Las emociones no tienen fronteras, ni épocas”.

La versión pertenece a Cadence Ensemble y fue arreglada incorporando al bandoneón. Ríos destaca que eso le permite entrar en la obra desde su propia manera de tocar. “Yo, en mi intervención, puedo seguir siendo Walter Ríos, compartiendo el placer de unir nuestras sensaciones para ejecutar cada nota, respetar cada silencio. De eso se trata la música”.

Después de responder las preguntas de Diario ARMENIA agregó espontáneamente en un mensaje: “Ha sido un placer recordar el encuentro con gente tan maravillosa, me siento muy ligado a ese pueblo y su cultura”.

Areg Kniazian (Foto Joaquín Parada)

Otro de los números de la noche será el coro formado especialmente para el aniversario. Lo integrarán 35 alumnos, cinco de cada una de las siete escuelas armenias de Buenos Aires, en relación con los 35 años de la Independencia. La dirección estará a cargo de Areg Kniazian.

Su historia personal tiene bastante que ver con aquello que va a dirigir. Kniazian nació en Ereván hace 36 años y llegó con sus padres a Buenos Aires en 2000. Estudió en el Colegio Armenio Arzruni y luego se formó en el Conservatorio Superior de Música Ástor Piazzolla. Desde hace más de diez años es profesor de Música y Música Armenia en los colegios Arzruni y Mekhitarista.

Después de más de 26 años viviendo acá, dice sentir a la Argentina como su casa, sin haber perdido su identidad armenia.

La preparación del coro tuvo sus dificultades. Hubo que audicionar y seleccionar las voces de cada escuela, definir el repertorio, adaptar tonalidades y ensayar por separado en cada institución. Después llegó el momento de reunirlos y convertir esas voces en una sola formación. Pero Kniazian cuenta que desde el comienzo intentaron que los chicos entendieran que el objetivo no terminaba en aprender las canciones.

“No se trata solo de cantar las notas correctas, sino de ser portavoces de nuestra historia”, explicó. “Cantar en el 35º aniversario de la Independencia es un acto de afirmación cultural”. La mayoría de esos alumnos nació y creció en la Argentina. Armenia aparece en sus familias, en las escuelas, en el idioma, en las instituciones y también en aquello que cantan. “Son chicos que viven, estudian y respiran la cultura argentina todos los días, pero cuando cantan en armenio conectan de inmediato con sus raíces y con la herencia de sus familias”, dijo Kniazian.

Él mismo conoce esa experiencia. Por eso, cuando habla de lo que ocurrirá en el escenario, vuelve sobre la convivencia de esas dos pertenencias. “La música funciona como el puente perfecto: fusiona la frescura de su realidad cotidiana en Argentina con la profundidad del sentir ancestral armenio”. Y espera que el público pueda escuchar en esas voces “la síntesis de dos patrias que conviven en total armonía dentro de cada uno de ellos”.

La gala contará además con la participación de la cantante Mariel Dupetit, la soprano Alla Avetisyan y el músico Hakob Barseghyan. También actuarán los bailarines Natalia Pelayo y Matías Santos, quienes interpretarán el célebre Adagio del ballet Espartaco, de Aram Khachaturian. El Ballet Folklórico Nacional completará su participación con obras de su repertorio y el estreno de Motivos Armenios, como se informó más arriba.

La entrada será libre y gratuita, por orden de llegada y hasta agotar la capacidad de la sala. Las puertas se abrirán a las 19 y la organización recomienda asistir con anticipación. El espectáculo comenzará puntualmente a las 20.

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