La mujer que defendió a sus hijos de un soldado de Azerbaiyán en Syunik desmintió las mentiras de Nikol Pashinyan: “Si no me hubiera resistido, no habríamos sobrevivido”

Ani Avetisyan, la mujer armenia de 39 años que sufrió graves heridas al defender a sus hijos del ataque del soldado azerbaiyano Nasimi Musayev en la localidad de Shaki, provincia de Syunik, el 1º de octubre, relató por primera vez los detalles del enfrentamiento en una entrevista publicada el 12 de octubre por Radio Azatutyun. Desde el hospital de Ereván donde permanece internada, la víctima contradijo las declaraciones del primer ministro Nikol Pashinyan, quien había cuestionado su decisión de intervenir para proteger a los menores en lugar de esperar a la policía, y denunció que las autoridades no advirtieron a los habitantes de la zona sobre la presencia de un militar azerbaiyano armado que había cruzado ilegalmente la frontera.
“Si no me hubiera decidido en ese momento, ni yo ni el niño estaríamos aquí ahora”, afirmó Avetisyan, quien perdió el pulgar de la mano izquierda, sufrió graves lesiones en otros dedos y recibió un disparo en una pierna durante el enfrentamiento.
La mujer explicó que el militar azerbaiyano había ingresado a su vivienda mientras ella se encontraba fuera de Shaki y que mantuvo a sus hijos como rehenes durante aproximadamente 15 minutos, hasta que regresó desde Sisian.
Al llegar a la casa, encontró al soldado apuntando con un arma de fuego contra uno de los menores. Según su testimonio, Musayev disparó tres veces durante el ataque.
“Avancé, vi que apuntaba al niño. Avancé, me vio, me apuntó, disparó una vez, no le di, en ese momento avancé... él la sostuvo para poder golpear a mi hijo. La sujeté con la mano, me lastimé la mano”, relató.
Avetisyan explicó que intentó impedir que el soldado disparara contra su hijo y que, al sujetar el arma, recibió el disparo que le provocó las graves heridas en la mano izquierda.
El enfrentamiento continuó cuando el militar la arrojó sobre una cama y volvió a atacarla. La mujer intentó defenderse con un cuchillo y pidió a su hija que abriera la puerta para permitir que los menores escaparan.
“En ese momento me puso el arma en el pecho para disparar, rápidamente bajé el arma, me golpeó en la pierna. En ese momento ya estaba en el suelo. Mientras estaba en el suelo, quiso disparar de nuevo, vio que no había [balas] en la ametralladora, o algo, quiso recargarla”, recordó.
Según Avetisyan, el soldado intentó volver a cargar el arma antes de abandonar la vivienda. Los niños le avisaron entonces que el atacante había escapado.
“Los niños dijeron: 'Mamá huyó...' Después de eso, llegó mi tía, y después de unos 5 minutos, llegó la policía”, relató.
La mujer señaló que durante todo el enfrentamiento el militar permaneció en silencio y que ni siquiera sabía que se trataba de un ciudadano azerbaiyano.
“No intercambió ni una palabra, simplemente hizo su trabajo en silencio”, afirmó.
El testimonio de Avetisyan contradijo directamente la interpretación que Pashinyan presentó el 7 de octubre durante una sesión de preguntas y respuestas en la Asamblea Nacional de Armenia.
En aquella oportunidad, el Primer Ministro calificó lo sucedido como un incidente delictivo común y sostuvo que la mujer debería haber esperado la llegada de las fuerzas de seguridad.
“Comprendo que el instinto maternal es fuerte, pero cuando se llama a la policía, debemos esperar a que actúe”, declaró Pashinyan.
El jefe de Gobierno también había afirmado que, si la familia hubiera aguardado la intervención policial, probablemente no habría ocurrido nada.
Sin embargo, según el relato de Avetisyan, cuando llegó a su vivienda el soldado azerbaiyano ya mantenía retenidos a sus hijos y apuntaba contra uno de ellos con un arma de fuego. La mujer aseguró que su intervención impidió que el atacante disparara contra el menor.
La víctima también cuestionó las condiciones de seguridad en Syunik y la falta de advertencias a la población sobre la presencia de Musayev.
El Servicio de Seguridad Nacional de Armenia había recibido el 29 de septiembre una comunicación oficial de Azerbaiyán en la que se informaba que un militar había abandonado su unidad y que existía la posibilidad de que hubiera cruzado ilegalmente la frontera armenia.
Las autoridades aseguraron que iniciaron operaciones de búsqueda después de recibir esa información. Sin embargo, Musayev permaneció sin ser localizado hasta el 1º de octubre, cuando ingresó a la vivienda de la familia Avetisyan y cometió el ataque.
La mujer denunció que los habitantes de Shaki no recibieron ninguna advertencia sobre el peligro.
“Si me hubieran avisado, no habría mandado a los niños al colegio, no nos habríamos quedado en Shaki”, afirmó.
Avetisyan también cuestionó la demora de las fuerzas policiales después de que su familia solicitara ayuda.
Según explicó, la comisaría de Sisian se encontraba más cerca de Shaki que el lugar desde donde ella regresó a su vivienda. A pesar de esa circunstancia, llegó antes que los agentes.
“Si sabían desde el 29 del mes que había llegado un azerbaiyano, ¿cómo es posible que no vinieran corriendo inmediatamente después de recibir la alarma?”, preguntó.
Las declaraciones de la víctima se sumaron a los cuestionamientos que ya había formulado su hermana, Arpi Avetisyan, quien anteriormente denunció que Pashinyan minimizó la gravedad del ataque y rechazó la caracterización del militar como una persona que simplemente se había extraviado.
La familia sostiene que Musayev no solamente ingresó ilegalmente a territorio armenio, sino que mantuvo a menores como rehenes, utilizó un arma de fuego contra civiles e intentó continuar disparando durante el enfrentamiento.
El caso también provocó cuestionamientos a las autoridades de seguridad armenias por no haber localizado al militar durante los dos días posteriores a la advertencia de Bakú.
El ministro de Defensa, Suren Papikyan, reconoció anteriormente que existieron deficiencias en el operativo y aseguró que tendrían consecuencias, aunque las autoridades todavía no explicaron cómo Musayev consiguió cruzar la frontera y desplazarse hasta Shaki.
El soldado azerbaiyano permanece detenido y enfrenta cargos por cruce ilegal de frontera, contrabando de armas, lesiones graves mediante el uso de armas de fuego, circulación ilegal de armamento y violación de domicilio.
La Justicia armenia reconoció formalmente a Ani Avetisyan y a sus hijos como víctimas del ataque. Tanto la familia como el militar azerbaiyano prestaron declaración ante los investigadores.
Mientras continúa la investigación, Avetisyan permanece internada en Ereván y deberá someterse a otras tres intervenciones quirúrgicas como consecuencia de las heridas sufridas durante el enfrentamiento.