Murió Taty Almeida, una referente de los derechos humanos que acompañó durante décadas la Causa Armenia

14 de junio de 2026

La histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, murió a los 95 años el 14 de junio. Docente, activista por los derechos humanos y símbolo de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida en 1975, construyó durante más de cuatro décadas una estrecha relación con la comunidad armenia de Argentina, acompañando actos, campañas y reclamos vinculados al Genocidio Armenio y a los derechos del pueblo armenio.

Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida públicamente como Taty Almeida, nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano. Se recibió de maestra y desarrolló su actividad docente hasta que la desaparición de su hijo Alejandro, secuestrado el 17 de junio de 1975 por la Triple A, modificó el rumbo de su vida. En 1979 se incorporó a Madres de Plaza de Mayo y, tras la división de la organización, integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Desde entonces se convirtió en una de las voces más reconocidas de la defensa de los derechos humanos en Argentina.

Durante años, Almeida mantuvo una presencia constante en actividades organizadas por instituciones armenias de Argentina. Participó en actos por el 24 de Abril, acompañó reclamos por el reconocimiento y la memoria del Genocidio Armenio y expresó en numerosas oportunidades su solidaridad con la causa armenia, estableciendo paralelismos entre la lucha de los organismos de derechos humanos argentinos y la búsqueda de verdad y justicia impulsada por el pueblo armenio.

En 2025, durante la marcha por el 110º aniversario del Genocidio Armenio en Buenos Aires, envió un mensaje grabado en el que remarcó que "fuimos de los primeros países que reconocimos el Genocidio Armenio".

En 2016, también acompañó la marcha: "Mi corazón y el de todas las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora está, como siempre, junto a ustedes repudiando el genocidio y exigiendo al gobierno turco que reconozca de una vez el horror, el genocidio que cometió contra miles de armenios indefensos". "Esa cruel y cobarde masacre nos atañe a todos, argentinos y armenios, ya que nos sentimos hermanos en el dolor".

Su vínculo con la comunidad armenia se profundizó especialmente en las conmemoraciones del Genocidio Armenio realizadas en Buenos Aires, donde compartió escenarios con dirigentes comunitarios, sobrevivientes y descendientes de sobrevivientes. En esos encuentros sostuvo que la memoria histórica constituye una herramienta fundamental para evitar la repetición de los crímenes de lesa humanidad y respaldó las campañas contra el negacionismo.

Almeida también manifestó públicamente su preocupación por la situación de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) y acompañó pronunciamientos de organismos de derechos humanos y entidades armenias que denunciaron violaciones a los derechos fundamentales de la población armenia de Artsaj durante los últimos años.

Dentro de la comunidad armenia argentina, su figura trascendió la solidaridad circunstancial. Fue considerada una aliada permanente de las causas vinculadas a la memoria, la justicia y la defensa de los pueblos perseguidos. Su presencia en actos comunitarios y su apoyo a las iniciativas de reconocimiento del Genocidio Armenio la convirtieron en una referencia cercana para distintas generaciones de armenios argentinos.

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