Nikol Pashinyan pidió abandonar el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio y lo calificó como una “moneda de cambio”

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, pidió el 7 de noviembre abandonar la búsqueda del reconocimiento internacional del Genocidio Armenio durante el debate “MaskOFF”, organizado por la Fundación Restart en Ereván. Ante preguntas sobre su política de acercamiento a Turquía, sostuvo que otros países utilizan el reconocimiento en sus relaciones diplomáticas y presentó ese argumento como una justificación para renunciar al reclamo. El intercambio no fue difundido por la oficina de prensa del Primer Ministro.
“El reconocimiento internacional del Genocidio Armenio no es más que una moneda de cambio en manos de otros, en sus relaciones con otros”, afirmó Pashinyan. “Y debemos renunciar, porque debemos considerar inadmisible, en primer lugar para nosotros mismos, que nuestros mártires cumplan la función de moneda de cambio para otros”, agregó.
Su planteo no se limitó a cuestionar la utilización política del Genocidio Armenio por parte de terceros Estados: propuso abandonar la búsqueda de su reconocimiento. En su argumentación, presentó la renuncia a una reivindicación histórica del pueblo armenio como una forma de proteger la memoria de las víctimas.
Para justificar esa posición, recurrió al caso de Israel. Según su relato, las autoridades israelíes anunciaron primero el reconocimiento del Genocidio Armenio y luego retrocedieron, en el marco de las relaciones entre Israel, Turquía y Azerbaiyán. Pashinyan utilizó ese episodio para explicar su rechazo a la campaña internacional y calificó la renuncia como “una decisión muy importante”.
Durante el intercambio, una de las preguntas cuestionó las coincidencias entre la llamada “Armenia real”, la doctrina que promueve Pashinyan, y las exigencias turcas de las últimas décadas. La intervención vinculó el abandono del reconocimiento del Genocidio Armenio, la situación de la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) y los cambios en la representación oficial del monte Ararat.
Pashinyan respondió con una defensa de la eliminación de la imagen del Ararat del sello fronterizo utilizado en los pasaportes. “Quitamos el monte Ararat del sello fronterizo de nuestro pasaporte”, expresó. Para justificarlo, sostuvo: “Porque creamos una impresión equivocada para nosotros mismos y para otros. El Ararat no está en el territorio de la República de Armenia”.
También cuestionó los fundamentos del patriotismo armenio. “Nuestros modelos de patriotismo se formaron sobre la base de películas filmadas y obras escritas en las décadas de 1950 y 1960”, sostuvo. Vinculó ese modelo con los objetivos de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial, aunque reconoció el valor artístico de esas obras y su lugar en la identidad y la conciencia colectivas.
La renuncia al reconocimiento internacional no constituyó una decisión anunciada por primera vez durante esta charla. El 13 de marzo de 2025, en una entrevista con representantes de medios turcos, Pashinyan expresó: “Nuestra posición oficial es que el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio no figura hoy entre nuestras prioridades de política exterior”.
El 24 de agosto de 2026, durante la presentación del programa gubernamental 2026-2031 ante la Asamblea Nacional, avanzó desde la exclusión de las prioridades hacia la eliminación de la agenda. “Decidimos que el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio no estará en nuestra agenda de política exterior”, declaró. En ese discurso también utilizó el ejemplo de Israel para justificar la decisión.
Las oficinas de Causa Armenia, los Consejos Nacionales Armenios de la Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún), impulsaron durante décadas el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio como parte de la lucha por la verdad, la justicia y la reparación por el crimen contra la humanidad perpetrado por el Estado turco. Esa tarea no se limita a la preservación de la memoria ni a la obtención de declaraciones simbólicas: busca enfrentar el negacionismo, lograr el reconocimiento de la responsabilidad estatal y avanzar hacia la reparación de las consecuencias del exterminio, las deportaciones y el despojo. El reconocimiento constituye, en ese marco, una herramienta para defender los derechos del pueblo armenio y sostener sus reclamos de reparación material y simbólica, dentro de la lucha universal contra la impunidad y por la prevención de nuevos genocidios.