A los 97 años falleció Hairenik Eliazarian, reconocida docente y escritora de Humahuaca

18 de mayo de 2023
Foto: Jujuy al Momento

Hairenik Eliazarian de Aramayo falleció a la edad de 97 años en Humahuaca, lugar en el que vivió desde 1937 y ciudad de la que fue nombrada Ciudadana Ilustre por su amplia labor educativa, literaria y cultural. Hairenik había nacido en El Carmen, Jujuy, el 1° de agosto de 1925, el Día de la Pachamama.

“Fue una gran formadora de maestros en su querida Escuela Normal de Humahuaca y tal fue su labor como educadora que supo contagiar el amor por las letras a muchos de sus alumnos que hoy son escritores”, escribió el diario Jujuy al Momento en su necrológica.

En noviembre de 2021 sus exalumnos le rindieron un homenaje en la Casa de las Letras destacando que fue una gran formadora de maestros en la Escuela Normal de Humahuaca, algunos de los cuales hoy son escritores. “A lo largo de su tarea como docente, fue una inclaudicable promotora de la lectura”, expresaron en aquella oportunidad.

"Hago público mi agradecimiento por esta delicada muestra de afecto que me honra y retrotrae a épocas muy lejanas de gran significación, sinceridad y buenos sentimientos por parte de quienes compartieron toda una vida dedicada a la literatura, la educación y la cultura jujeña. Para todos ellos, infinitas bendiciones y mi profundo agradecimiento", había declarado Eliazarian a El Tribuno.

En el centenario del Genocidio Armenio perpetrado por el Estado turco, Eliazarian participó de un reconocimiento del Gobierno de la Provincia de Jujuy en el Día del Inmigrante representando a la colectividad armenia.

Hairenik Eliazarian se consideraba una hija adoptiva de la Ciudad Histórica de Humahuaca. “Todo lo que fui y lo que alcancé en mi larga vida, se lo debo precisamente a ella; allí me eduqué, allí tuve contacto con la naturaleza mística y exultante a la vez; allí vi remover las entrañas de la tierra para despertar las tradiciones y la historia, y levantar el Monumento a los Héroes de la Independencia”.

“Allí se conmovió mi ser en sus fibras más íntimas, para escuchar la Verdad Divina y sumarme a los fieles de Cristo y a su Santa Madre María; allí crucé el puente de la infancia a la adolescencia y logré, con esfuerzo y buenos ejemplos, convertirme en Maestra Normal. Allí maduraron mis impulsos afectivos y fui novia, esposa y madre de mis hijos humahuaqueño”, escribió en una carta la escritora luego de ser distinguida en la Sociedad Argentina de Escritores SADE–Jujuy de donde fue socia honorífica.

La directora de la Biblioteca Artekis, Natalia Ricalde, recordó a Hairenik con un emotivo texto: “La recordaremos siempre con sus buenas anécdotas y relatos con los que sabía compartir y la gracia que tenía con su voz y las emociones que supo darle a cada uno de los temas o poemas que se inspiraba y nos compartía. Descansa en paz, querida Hairenik”, culminó Ricalde con quien realizó varias actividades culturales.

Entre sus tantos poemas, Eliazarian publicó uno inspirado en sus orígenes armenios:

“Yo te he visto en mis sueños infantiles,
detenida en el tiempo, pretérita y lejana,
joya de la tradición y de leyenda,
gobelino oriental, bordado entre los ocres y los granas.
Yo te he visto incrustada entre montañas,
tierras altas de pan y miel,
escondiendo modesta y milenaria tu estirpe pastoril, tu grey serrana.
Yo soñé con tus noches invernales,
con aullidos de lobos y nieves blancas,
con el hogar, bastión de la familia,
perfumado de viandas, pan con aceite,
manteca y leche de cabra…
Y pensando en abuelas hilanderas,
en jóvenes pudorosas y hombres fuertes,
me pareció escuchar pasajes bíblicos,
relatos de patriarcas reverentes.

Yo soñé con tus bellas primaveras
de aires puros y arroyos cristalinos,
olorosos a menta y yerbabuena,
que corriendo entre verdes y violetas,
impregnaban de flores las laderas.
¡Oh tierra de mi padre y mis abuelos!
Cuántas veces mi loca fantasía
cruzó las millas de los mares tercos,
para ir a abrazar tus horizontes
y descifrar tu encanto y misterio.
¡Madre de razas, torreón del cristianismo!
Es tu monte Ararat cofre sagrado
del arca de Noé, el justo y bueno.
Yo te he visto, llorosa y temeraria,
defender del infiel tu fe y tu bandera.
Te he visto indefensa, abandonada,
sostener tu honor con heroica fiereza,
con hidalgo valor y bizarría

Si la muerte no gana a esta mi vida,
llegaré a Ereván, la prometida,
y con alma contrita deshojaré tus siglos,
viajando en los caminos polvorosos
de tu eterna, armoniosa geografía.
Me internaré en la vida de tus gentes
para sentir, como sentí de niña,
la familiar presencia de mi padre,
el que supo alimentar mi fantasía.

Y besaré tus piedras, adelgazadas por el tiempo,
que saben del quehacer de mis vuelos,
de sus chozas serranas y sus búfalos mansos,
que saben de pastores y labriegos,
de guerreros heroicos y curas santos,
de mujeres sencillas y piadosas,
sabías y dignas como tú, ¡Oh Armenia!
Que amamantas la fuerza de tu pueblo,
aunque lejos se halle de tu suelo.

Hairenik con su hermano Aram, ex intendente de Humahuaca
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