Turquía rechazó el avance de Israel para reconocer el Genocidio Armenio y acusó al gobierno de Netanyahu de encubrir sus crímenes en Gaza

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía rechazó el 28 de junio la decisión del Gobierno de Israel de aprobar por unanimidad una resolución para reconocer oficialmente el Genocidio Armenio y acusó al gobierno de Benjamin Netanyahu de utilizar el tema para encubrir sus propios crímenes contra el pueblo palestino en Gaza.
La reacción turca se produjo después de que el Consejo de Ministros israelí aprobara la propuesta presentada por el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, para reconocer formalmente el Genocidio Armenio, cometido por el Imperio Otomano contra el pueblo armenio entre 1915 y 1923. La resolución será enviada ahora a la Knesset para su votación definitiva.
“El gobierno israelí, que perpetra sistemáticamente atrocidades contra el pueblo palestino a la vista del mundo y está siendo juzgado en la Corte Internacional de Justicia por genocidio contra el pueblo de Gaza, pretende encubrir sus propios crímenes con la resolución de motivación política que adoptó en relación con los sucesos de 1915”, afirmó la Cancillería turca en su comunicado Nº 121.
El texto de Ankara evitó utilizar la denominación Genocidio Armenio y se refirió a los hechos como “los sucesos de 1915”, fórmula habitual del Estado turco para negar el exterminio sistemático de 1,5 millones de armenios por parte del Imperio Otomano.
La Cancillería turca también sostuvo que la decisión israelí representa “un intento malintencionado de ignorar los hechos legales e históricos” y vinculó la resolución con la situación judicial internacional de Netanyahu y otros funcionarios israelíes.
“Este intento malintencionado de ignorar los hechos legales e históricos pone de relieve la difícil situación en la que se encuentran Netanyahu y sus cómplices, dado que la Corte Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto contra ellos en relación con las investigaciones sobre crímenes cometidos contra los palestinos”, señaló el comunicado.
Turquía agregó que continuará trabajando para frenar las políticas israelíes en la región y para que el gobierno de Netanyahu rinda cuentas ante la Justicia internacional. “Turquía seguirá trabajando con determinación para poner fin a las políticas expansionistas y desestabilizadoras de Israel en la región y para que el gobierno de Netanyahu rinda cuentas ante la ley por sus crímenes contra la población civil, en particular contra el pueblo palestino”, afirmó.
La respuesta de Ankara llegó pocas horas después de que Sa’ar defendiera la decisión del Gobierno israelí como una obligación moral e histórica. “Nunca es tarde para hacer lo correcto”, sostuvo el canciller durante la reunión del Consejo de Ministros.
Sa’ar afirmó que la resolución constituye “el reconocimiento formal por parte de Israel del genocidio cometido contra el pueblo armenio durante el colapso del Imperio Otomano” y recordó que el Genocidio Armenio comenzó el 24 de abril de 1915 con el arresto, la deportación y el asesinato de cientos de clérigos, líderes e intelectuales armenios en Constantinopla.
“El Genocidio Armenio comenzó el 24 de abril de 1915 con el arresto, la deportación y el asesinato de cientos de clérigos, líderes e intelectuales armenios en Constantinopla”, señaló el ministro israelí.
El canciller explicó que, tras la eliminación de la dirigencia comunitaria armenia, el gobierno otomano inició “la eliminación sistemática de la población armenia”. Según sostuvo, los hombres fueron reclutados para trabajos forzados y luego asesinados, mientras que mujeres, niños y ancianos fueron expulsados de sus hogares y enviados a marchas de la muerte por el desierto sirio.
“Fueron expuestos a asesinatos en masa, violaciones y hambruna y sed deliberadas, lo que finalmente provocó la muerte de aproximadamente 1,5 millones de personas y la destrucción de miles de años de patrimonio cultural e histórico en la región de Anatolia”, declaró Sa’ar.
El ministro israelí también denunció la política negacionista de Turquía. “A pesar de la extensa e inequívoca documentación histórica, el Genocidio Armenio sigue siendo hasta el día de hoy objeto de una campaña institucionalizada de negación, minimización, incluyendo una reescritura manipuladora de la historia, principalmente por parte del gobierno turco”, afirmó.
Sa’ar negó que la medida constituya una represalia contra Turquía por las tensiones actuales entre Ankara e Israel. “Esto no es un ‘acto de represalia’ por la hostilidad manifiesta, junto con la terrible retórica y las acciones hostiles del liderazgo de Erdogan hacia Israel”, sostuvo.
“Además, el hecho de que Turquía promueva narrativas falsas contra Israel no la exime de la verdad histórica”, agregó.
El reconocimiento del Genocidio Armenio fue debatido en Israel durante décadas, pero nunca fue adoptado como postura oficial del gobierno. Sa’ar recordó antecedentes como declaraciones del primer ministro Benjamin Netanyahu, del exministro de Relaciones Exteriores Yisrael Katz, una decisión de la Organización Sionista y el reconocimiento anunciado en 2016 por la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Knesset.
“En aquel entonces no sucedió. Creo que ha llegado el momento de que Israel, como Estado judío, acepte formalmente esta posición”, afirmó Sa’ar.
El canciller israelí sostuvo que la demora no debía impedir la decisión actual. “Este es un deber tanto moral como histórico. Y, en mi opinión, no hay ninguna razón de peso para evitarlo”, concluyó.
El fallido reconocimiento oficial del Genocidio Armenio por parte de Israel
Durante las últimas décadas, el Parlamento israelí, Knesset, debatió en numerosas ocasiones el tema sin llegar a una resolución vinculante. En 2011 se realizó un debate abierto y en 2016 la Comisión de Educación aprobó una declaración simbólica de reconocimiento. En 2018 se había programado una votación en el pleno, apoyada por más de 50 diputados, que finalmente fue cancelada por decisión del gobierno de Netanyahu. En 2021 se presentó un proyecto de ley en el Parlamento (Knesset) para reconocer oficialmente el Genocidio Armenio.
En distintas oportunidades, legisladores y funcionarios israelíes expresaron la necesidad de un reconocimiento oficial. El expresidente Reuven Rivlin afirmó que Israel, como nación que sufrió el Holocausto, tenía la obligación moral de reconocer el Genocidio Armenio. Líderes como Yair Lapid también reclamaron sin éxito que el Estado adoptara una postura clara. La posición oficial de los sucesivos gobiernos se limitó a hablar de una “tragedia” o de un “terrible sufrimiento”, sin emplear el término “genocidio”.
El reconocimiento de Netanyahu se produjo mientras enfrenta un proceso judicial internacional, ya que la Corte Penal Internacional emitió en 2024 una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de guerra cometidos en la Franja de Gaza.
Durante la guerra de 2020 desatada por Azerbaiyán, apoyada por Turquía, contra las Repúblicas de Artsaj (Nagorno Karabaj) y Armenia, Israel operó como proveedora de armamento a Bakú. Según informes internacionales, gran parte de los drones y sistemas de misiles utilizados por el ejército azerbaiyano provenían de empresas israelíes, que mantuvieron envíos durante el conflicto pese a los numerosos crímenes de guerra cometidos por el Ejército azerbaiyano y denunciados por organismos internacionales de derechos humanos. El Ministerio de Relaciones Exteriores armenio convocó entonces al embajador de Israel en Ereván para protestar formalmente por el suministro de armas.