Azerbaiyán rechazó la decisión de Israel de avanzar en el reconocimiento del Genocidio Armenio

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán rechazó el 29 de junio la decisión del Gobierno de Israel de avanzar en el reconocimiento oficial del Genocidio Armenio, después de que el gabinete israelí aprobara por unanimidad la propuesta del canciller Gideon Sa’ar y resolviera enviar la iniciativa a la Knesset para su votación definitiva.
“La decisión del Gobierno israelí respecto al llamado ‘genocidio armenio’ es motivo de grave preocupación”, afirmó la Cancillería azerbaiyana.
El texto de Bakú evitó utilizar la denominación Genocidio Armenio y se refirió al exterminio sistemático de 1,5 millones de armenios por parte del Imperio Otomano como “los sucesos de 1915”, una fórmula utilizada por Turquía y Azerbaiyán para negar el carácter genocida de los crímenes cometidos contra el pueblo armenio.
“La distorsión de los hechos históricos que rodearon los sucesos de 1915 y la reducción de una cuestión histórica compleja a una decisión política sin fundamento jurídico ni académico sólido son inaceptables”, sostuvo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán.
La declaración agregó que la decisión israelí “no contribuye a la reconciliación ni al entendimiento mutuo” y acusó al Gobierno de Israel de profundizar “las divisiones existentes” y socavar “los esfuerzos para lograr una paz y estabilidad duraderas en la región”.
“Instamos al Gobierno israelí a reconsiderar esta decisión”, afirmó Bakú.
El comunicado concluyó con una defensa de la postura negacionista azerbaiyana. “Azerbaiyán mantiene su firme compromiso con la defensa de la verdad histórica, el respeto a los principios del derecho internacional y la promoción de una paz y estabilidad duraderas en la región”, señaló la Cancillería.
La reacción de Azerbaiyán se produjo un día después de que el Gobierno de Israel aprobara por unanimidad la propuesta del ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, para reconocer oficialmente el Genocidio Armenio, una decisión inédita en la política exterior israelí.
“Nunca es tarde para hacer lo correcto”, afirmó Sa’ar durante la reunión del Consejo de Ministros.
El canciller israelí sostuvo que la resolución constituye “el reconocimiento formal por parte de Israel del genocidio cometido contra el pueblo armenio durante el colapso del Imperio Otomano”.
“El Genocidio Armenio comenzó el 24 de abril de 1915 con el arresto, la deportación y el asesinato de cientos de clérigos, líderes e intelectuales armenios en Constantinopla”, señaló Sa’ar.
El ministro israelí recordó que, tras la eliminación de la dirigencia comunitaria armenia, el gobierno otomano inició “la eliminación sistemática de la población armenia”. Según sostuvo, los hombres fueron reclutados para trabajos forzados y luego asesinados, mientras que mujeres, niños y ancianos fueron expulsados de sus hogares y enviados a marchas de la muerte por el desierto sirio.
“Fueron expuestos a asesinatos en masa, violaciones y hambruna y sed deliberadas, lo que finalmente provocó la muerte de aproximadamente 1,5 millones de personas y la destrucción de miles de años de patrimonio cultural e histórico en la región de Anatolia”, afirmó.
Sa’ar también denunció la política negacionista del Estado turco frente al Genocidio Armenio. “A pesar de la extensa e inequívoca documentación histórica, el Genocidio Armenio sigue siendo hasta el día de hoy objeto de una campaña institucionalizada de negación, minimización, incluyendo una reescritura manipuladora de la historia, principalmente por parte del gobierno turco”, sostuvo.
El canciller afirmó que 32 países reconocieron el Genocidio Armenio, entre ellos Estados Unidos, Italia, Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Polonia, República Checa, Canadá, Rusia, Grecia, Chipre, el Vaticano, Líbano y Siria.
“La mayoría lo hizo mediante resoluciones de sus respectivas cámaras legislativas. Una minoría, mediante legislación, como en Argentina, Uruguay y Francia”, explicó.
Sa’ar negó que la decisión constituya una represalia contra Turquía por el deterioro de las relaciones entre Ankara e Israel. “Esto no es un ‘acto de represalia’ por la hostilidad manifiesta, junto con la terrible retórica y las acciones hostiles del liderazgo de Erdogan hacia Israel”, afirmó.
“Además, el hecho de que Turquía promueva narrativas falsas contra Israel no la exime de la verdad histórica”, agregó.
La reacción de Azerbaiyán expuso una tensión diplomática particular, ya que Israel fue durante años uno de los principales aliados militares y estratégicos de Bakú. Durante la guerra de 2020 desatada por Azerbaiyán, con apoyo de Turquía, contra la República de Artsaj (Nagorno Karabaj) y Armenia, Israel operó como proveedor de armamento a Azerbaiyán. Según informes internacionales, drones y sistemas de misiles de origen israelí fueron utilizados por el ejército azerbaiyano durante el conflicto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Armenia convocó entonces al embajador de Israel en Ereván para protestar formalmente por el suministro de armas a Azerbaiyán, en medio de los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas azerbaiyanas.
El rechazo de Bakú se sumó a la respuesta de Turquía, que también condenó la decisión israelí y acusó al gobierno de Benjamin Netanyahu de utilizar el reconocimiento del Genocidio Armenio para encubrir sus crímenes contra el pueblo palestino en Gaza.
El Consejo Nacional Armenio Mundial, por su parte, difundió una declaración en la que valoró la decisión del gabinete israelí si llega a su aprobación definitiva en la Knesset, aunque advirtió que el reconocimiento del Genocidio Armenio no exime a Israel de su responsabilidad por su complicidad en los crímenes cometidos contra la población armenia de Artsaj.
“Si esta iniciativa llega a su conclusión lógica y el Parlamento israelí aprueba el reconocimiento del Genocidio Armenio como política de Estado, acogeremos con beneplácito dicha postura”, expresó la organización.
Al mismo tiempo, el Consejo Nacional Armenio Mundial afirmó que ese reconocimiento “no le otorga inmunidad ante las verdades históricas”, entre ellas “su complicidad en los crímenes cometidos contra la población armenia de Artsaj”.
El fallido reconocimiento oficial del Genocidio Armenio por parte de Israel
Durante las últimas décadas, el Parlamento israelí, Knesset, debatió en numerosas ocasiones el tema sin llegar a una resolución vinculante. En 2011 se realizó un debate abierto y en 2016 la Comisión de Educación aprobó una declaración simbólica de reconocimiento. En 2018 se había programado una votación en el pleno, apoyada por más de 50 diputados, que finalmente fue cancelada por decisión del gobierno de Netanyahu. En 2021 se presentó un proyecto de ley en el Parlamento (Knesset) para reconocer oficialmente el Genocidio Armenio.
En distintas oportunidades, legisladores y funcionarios israelíes expresaron la necesidad de un reconocimiento oficial. El expresidente Reuven Rivlin afirmó que Israel, como nación que sufrió el Holocausto, tenía la obligación moral de reconocer el Genocidio Armenio. Líderes como Yair Lapid también reclamaron sin éxito que el Estado adoptara una postura clara. La posición oficial de los sucesivos gobiernos se limitó a hablar de una “tragedia” o de un “terrible sufrimiento”, sin emplear el término “genocidio”.
El reconocimiento de Netanyahu se produjo mientras enfrenta un proceso judicial internacional, ya que la Corte Penal Internacional emitió en 2024 una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de guerra cometidos en la Franja de Gaza.
Durante la guerra de 2020 desatada por Azerbaiyán, apoyada por Turquía, contra las Repúblicas de Artsaj (Nagorno Karabaj) y Armenia, Israel operó como proveedora de armamento a Bakú. Según informes internacionales, gran parte de los drones y sistemas de misiles utilizados por el ejército azerbaiyano provenían de empresas israelíes, que mantuvieron envíos durante el conflicto pese a los numerosos crímenes de guerra cometidos por el Ejército azerbaiyano y denunciados por organismos internacionales de derechos humanos. El Ministerio de Relaciones Exteriores armenio convocó entonces al embajador de Israel en Ereván para protestar formalmente por el suministro de armas.